La otra
parte del rostro.
Víctor Manuel López Wario
En el
transcurrir de la vida de los grupos humanos cambia la interrogante respecto al
pasado común, modifica enfoque y respuesta en la suma y resta para aportar
nuevos ángulos de luz y sombra sobre los protagonistas y los hechos. Privilegia
sucesos y minimiza otros en procura de una verdad discursiva. Así, nadie
resulta plenamente beatífico ni satánico, al transformar la argumentación,
ascender o empequeñece es sólo un resultado transitorio.
Para soterrar la gritería reduccionista,
convenenciera, estrecha, falsamente patriotera y restituir los claroscuros a la
imagen del hombre complejo, aún inasible, dejemos sólo a manera de alegoría el
rostro que en el año de 1865 —en el apogeo del imperio de Maximiliano— quedó
por verídico, el “oficializado” aporte de Joaquín Ramírez con título de General D. Miguel Hidalgo conservado en
el Salón de Recepciones del Palacio Nacional. Esta imagen, aceptada por el
mismo segundo Emperador de México —adoptada posteriormente por don Benito
Juárez y don Porfirio Díaz—, determinó el semblante sensualoide y bonachón del
héroe iniciador del movimiento independentista de 1810.
“Acta de Bautizo de Miguel Hidalgo y Costilla.
“Mayo 16, 1753.
“…
“Yo el ciudadano Teodoro Degollado teniente
encargado del curato y juzgado eclesiástico de este pueblo de Pénjamo y su
partido, con asistencia del presente notario nombrado doy fe, que en un libro
de bautismo de esta iglesia, forrado en pergamino que registré, en el año de
mil setecientos cincuenta y tres. Foja diez y nueve vuelta, se haya una partida
que es del tenor siguiente:
“[Miguel Gregorio Ignacio de Corralejo].
“En la capilla de Cuitzeo de los Naranjos a los
diez y seis de mayo de setecientos cincuenta y tres: el Bachiller don Agustín
Salazar, teniente de cura solemnemente bautizó, puso óleo y crisma, y por
nombre, Miguel, Gregorio, Antonio, Ignacio, a un infante de ocho días, hijo de
don Cristóbal Hidalgo y Costilla, y de doña Ana María de Gallaga españoles, 1
cónyuges, vecinos de Corralejo; fueron padrinos don Francisco y doña
María de Cisneros, a quienes se amonestó el parentesco de obligación, y la
firmó con el actual cura. Bernardo de Alcocer.
“Concuerda con la original de dicho libro aquí me
remito, va cierta fiel y verdadera corregida y concertada y para que conste
donde convenga la saqué hoy diez y siete de enero de mil ochocientos veinte y
cinco.
“Teodoro Degollado [Rúbrica].
“Felipe de Jesús Cisneros [Rúbrica].” 2
Releguemos de inicio esa estampa de cura
bobalicón —un tanto alocado y simple—, por más que la “confesión” en Chihuahua
lo incruste en aquel personaje atacado de frenesí y obnubilado idealista.
Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo Costilla y Gallaga, el muy amado “cura
Hidalgo”, nacido el martes 8 de mayo de 1753 3 en la Hacienda de
Corralejo es el mismo cuyo nombre asociado al de las matanzas de españoles en
Guanajuato y posteriormente las de Guadalajara a manos Agustín Marroquí 4
le alejaran de don Ignacio Allende y los disciplinados militares del
movimiento, el sanguinario personaje contrasta con la del fundador del
Despertador Americano en Guadalajara el 20 de diciembre de 1810 bajo la
dirección de Francisco Severo Maldonado o con ese otro, el dubitativo sacerdote
guerrero que tras el triunfo sangriento en el cerro de las Cruces no toma la
capital de la Nueva España y decide regresar al Bajío, 5 cada uno de ellos es parte de un rostro con
variadas tonalidades, incluida esa extraña identificación de Quetzalcóatl
redivivo. 6
Don Miguel terminó los estudios
primarios a la edad de doce años. Matriculado en el Colegio de San Nicolás
Obispo de Valladolid en octubre de 1767, cursó retórica, filosofía,
matemáticas, medicina, leyes, cánones y teología para merecer el grado de
bachiller el 30 de marzo de 1770, año de inicio para sus estudios de teología
escolástica y teología moral.
Presencia los desórdenes derivados a la aún poco
comprendida expulsión de los jesuitas de los espacios españoles decretada por
el rey Carlos III el 27 de febrero de 1767 (Pragmática
Sanción de 1767) 7 y ejecutada el sábado 25 de junio de ese
mismo año que afectó a 678 individuos (418 sacerdotes, 137 estudiantes prontos
a profesar y 123 hermanos).
Obtiene su bachillerato en
teología en mayo de 1773 junto a su hermano José Joaquín con mérito para adjudicarle
una de las cuatro becas otorgadas por el Colegio de San Nicolás en la capital
del virreinato, capense por méritos, ésto le permitía y obligaba a suplir a los
maestros ausentes por comisión o enfermedad.
El 1 de abril de 1774 recibe las
cuatro órdenes: historiado, lectorado, exorcizado y acolitado junto a la
tonsura clerical; en marzo de 1775 el correspondiente al subdiaconado; en 1776
—ya maestro en filosofía— asciende a diácono para recibir la orden sacerdotal
el 19 de septiembre de 1778. En 1786 es presbítero y traductor del latín al
español. En enero de 1790 asume la rectoría del Colegio de San Nicolás.
El individuo, el hombre en la
vida, conocía y hablaba el español, el latín, el otomí 8 y el
francés; ejercía la medicina herbolaria practicada en su casa natal y reforzada
durante sus estudios en el Colegio de San Nicolás; el bromista contumaz jugaba
deleitosamente a las cartas y disfrutaba de la música 9 (durante su
residencia en el curato de Dolores formó una pequeña orquesta dirigida por el
músico José Santos Villa 10 ), saboreaba con placer el buen vino o
las rudas bebidas populares a la vez que aromatizaba su espacio con un buen
cigarro. Visionario emprendedor, inició la práctica de la fundición y la
herrería, de los parrales y olivares, de la agricultura en general, de la
apicultura y el cultivo de la morera (para beneficio de la sedería), de la
cerámica, alfarería y talleres textileros a más de impulsar la representación
de obras de teatro en los espacios de su ejercicio eclesiástico.
Como muchos, sufrió el
empobrecimiento derivado a la aplicación de la Cédula de Consolidación de Vales
Reales emitida en 1798, aplicada en Nueva España en el año de 1804 cuyos
efectos en las haciendas, minería y comercio en general provocara grandes e
irreversibles catástrofes económicas en la sociedad con repercusión en las
finanzas de las órdenes religiosas y los templos en particular.
El hombre, el conocedor del
latín y el que según muestran sus múltiples biógrafos poco apto para el
celibato 11 engendró —según
la historia aceptada— a Mariano Lino (quien luchó en la guerra por la
independencia) y Agustina en Manuela Ramos Pichardo; con Josefa Quintana a
María Josefa y a Micaela, a Joaquín Hidalgo Lucero con Bibiana Lucero y con
Gabina Natera “la capitana” a un hijo que ya no conoció. (Aunque éste último
rasgo del personaje queda en entredicho según desprendemos de la entradilla
periodística: “A través de una exhaustiva
investigación que realizó el doctor en historia y experto en genealogía de la
UNAM, Javier Sanchiz Ruiz, se concluye que el Padre de la Patria no tiene
descendencia viva comprobada.” En el
cuerpo de la nota amplía: “La investigación no ha modificado una opinión
previa. En todo caso, los juicios sobre las leyendas generadas, incidirían
sobre parte de la descendencia de ellas, que aprovecharon circunstancias y
momentos políticos para allegarse de una pensión al amparo de un injerto de
memoria histórico", contestó en la entrevista correspondiente firmada por
Jesús Castro el lunes, 16 de septiembre del 2013. 12 )
Lucas Alamán, poco inclinado al sacerdote
guerrero lo describe: “Era de mediana estatura —dice—, cargado de espaldas, de
color moreno y ojos verdes vivos, la cabeza algo caída sobre el pecho, bastante
cano y calvo, como que pasaba ya de sesenta años, pero vigoroso, aunque no
activo ni pronto en sus movimientos: de pocas palabras en el trato común, pero
animado en la argumentación a estilo de colegio cuando entraba en el calor de
alguna disputa. Poco aliñado en su traje, no usaba otro que el que
acostumbraban entonces los curas de pueblos pequeños.” 13 En realidad, Hidalgo, al inicio de la
confrontación contaba con 57 años de vida, por tanto, cuando lo conoció Lucas
Alamán, tiempo antes al inicio, estaba un tanto lejano a los sesenta años adjudicados
y que ya no cumplió.
Aquel hombre apto en el idioma español, latín,
otomí y francés; en retórica, filosofía, matemáticas, medicina, leyes, cánones
y teología a más de maestro en filosofía, no ignoraría del todo algunos de los
muchos y previos intentos independentistas desde aquel temprano levantamiento
de Martín Cortés Zúñiga (1533 - 1589), hijo del conquistador de
México-Tenochtitlan y doña Juana de Zúñiga, aprehendido junto con sus hermanos,
Luís y el otro Martín Cortés I —hijo con la Malinche—, los hermanos Ávila 14,
Oñate, Victoria, los Quesada y a otros conjurados, cuyo movimiento desembocó en
la sublevación en 1565 con la pretensión —dícese— de coronarle (a Martín Cortés
Zúñiga) como rey de Nueva España.
Fotografía: Juan Carlos Machorro.
Poco conocida, a medias con la leyenda y hasta
ignorada, fue la gesta de Acualmetzli (en náhuatl: mala luna [¿?]) (Coyoacán,
1520 - Gran Chichimeca, 1542), hijo huérfano de un guerrero mexica y adoptado
por un español, a quien debido, a su rango, le educaron en el Colegio de la
Santa Cruz de Tlatelolco, bautizándole con el nombre de Ignacio Alarcón, con el
añadido de Roque al momento de su confirmación por el maestro franciscano
Arnoldo Balzac. 15 En 1540, al conocer los detalles y circunstancias
para la muerte de sus padres por asesinato, combatió a los conquistadores
españoles en un movimiento ya iniciado por los chichimecas para morir por heridas en la batalla de Xilotepec.
El nombre de Acualmetzli queda asociado a la figura y leyenda del “Señor del Hospital”.
16
Paralela a la insurrección anterior queda en la
crónica el nombre de Francisco Tenamaztle o Francisco Tenamaxtle un guerrero
indígena caxcán, hijo del señor de Nochistlán y uno de los principales líderes
en la Guerra del Mixtón (1541 a 1542) en la Nueva Galicia al noroeste de la Nueva
España, en los actuales estados de Nayarit, Jalisco y Zacatecas. Concuerdan los
textos de referencia en remitir a fray Alonso de Molina para afirmar que
Tenamaztli, Tenamaztle o Tenamatzin
significa en náhuatl "piedras sobre que se pone la olla al fuego".
Las cargas laborales, el maltrato, el hurto de los bienes y crueldades de los
españoles sobre las comunidades indígenas forjó la Guerra del Mixtón iniciada
en los pueblos de Xuchipila, Teocaltiche, Nochistlán, Etzatlán y Tecuila
expandida hacia el área septentrional de Nueva Galicia dirigidos por Coringa de
Tlaxicoringa, Petlácatl de Xalpa, Xiuhtecutli y Tencuítlatl de Xuchipila, don
Diego de los zacatecos y Francisco Tenamaztle de los caxcanes de Nochistlán
enfrentados a las fuerzas españolas capitaneadas por Miguel de Ibarra y
Cristóbal de Oñate vencidas en Xuchipila, Tlaltenango y vencer posteriormente
también a Pedro de Alvarado procedente de la Ciudad de México quien acudió para
enfrentar a los rebeldes. Durante los enfrentamientos el caballo le cayó en el
pecho a Pedro de Alvarado, le fracturó las costillas para morir el 4 de julio
de 1541.
Nueve años después de la Guerra del Mixtón, la
Guerra Chichimeca cundió principalmente en el espacio de los zacatecos y
guachichiles (Zacatecas, Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco y San Luis Potosí)
comunidades enfrentadas contra los españoles y sus aliados indígenas.
Nachi Cocom (¿? - 1562), después nombrado Juan
Cocom fue un Halach uinik maya de la
provincia kuchkabal de Sotuta, pueblo de los cocomes y descendiente de los
señores de Mayapán. Nachi Cocom desafió encarnizadamente a los españoles, y,
aunque sometido posteriormente a ellos, su gesta, la llamada “Guerra de las
castas”, elevó su nombre al rango de héroe en las regiones de sureste.
La “Rebelión de los guamares”, otro movimiento
indígena en la región de Guanajuato. Iniciada en 1563 con la destrucción del
asentamiento de Pénjamo llevó a los insurrectos hasta Comanjá en donde
asesinaron a los españoles allí aposentados. En 1569 tomaron el puerto del Robledal,
cerca de Guanajuato, y llegaron hasta Xilotepec ayudados presumiblemente por
los indios catequizados de San Miguel y Pénjamo.
La larga y sangrienta Rebelión de Sacalum (por
otro nombre “Rebelión de Ah Kin Pol”) fue una sublevación del pueblo maya
ocurrida el día 2 de febrero (día de la Purificación de la madre de Dios”) de
1624 en el poblado de Sacalum, cerca de la ciudad de Ticul, Capitanía General
de Yucatán, Nueva España. Ah Kin Pol el instigador, llamó a los indígenas mayas
a levantarse contra los españoles que dominaban la región y controlaban el
pueblo, aprovechó el descuido de los europeos que acudieron a misa y los pasó a
cuchillo.
La Rebelión Tzeltal de 1712 o Rebelión de Canuc
fue un conflicto militar que se desarrolló en Chiapas, Nueva España. Es
recordada como una de las más violentas. Durante la misma se desarrolló la
Batalla de Huixtán, Batalla de Ciudad Real, la Toma de Oxchuc y la Toma de
Canuc. Tomaron parte en la misma Nicolás de Segovia y Toribio de Cosío.
“A principios del siglo XVIII, en las comunidades
tzeltales de los Altos, se dió (sic) una rebelión indígena a partir de un culto
oracular y mesiánico. En 1712, el consejo de ancianos de Cancuc llamó a
tzotziles, tzeltales y choles a rebelarse contra el poder colonial. En 1713 las
tropas gubernamentales sofocaron el levantamiento…” 17
Nada asegura el conocimiento por parte del cura
don Miguel Hidalgo, habitante de la entonces casa del Diezmo en su curato de
Hidalgo, respecto a la efímera insurrección indígena maya liderada por Jacinto
Uc de los Santos (1730- 14 de diciembre de 1761), el Jacinto Canek 18
en la historia, con el cruel correctivo impuesto a él y a los seguidores
capturados:
“Subido Canek al potro del tormento, el verdugo
le segó la vida con un golpe de barra de hierro en la cabeza; luego destrozaron
su cuerpo y lo exhibieron ante la vista del pueblo… Se le hace pasar un
suplicio de los más horrorosos que se leen en la historia, quemándose su
cadáver y arrojando al aire sus cenizas; sus ocho compañeros fueron ahorcados
dos días después y otros cien infelices fueron condenados a sufrir la durísima
pena de doscientos azotes y la pérdida de la oreja derecha". 19
La rebelión de los pericúes un levantamiento
iniciado en 1734 motivada por los abusos cometidos contra los californianos:
explotación, vejaciones, violación de mujeres y asesinatos a las manos de los
conquistadores españoles. De 1734 y 1737 los pericúes lucharon para liberarse
de las manos de los misioneros españoles y atacaron de forma continua las
misiones de Santiago de Aiñiní, San José del Cabo Añuití, Todos Santos y La Paz
de Airapí, en la zona hoy conocida como estado de Baja California Sur.
No hay prueba alguna para sustentar el
conocimiento por parte de don Miguel respecto a las interminables rebeliones de
las comunidades indígenas anteriores al movimiento surgido en Dolores, las
olvidadas escaramuzas de los negros cimarrones… manifestaciones con fuertes
raíces agrarias con mezcla religiosa mal comprendidas… 20 Lo que ya
es difícil de aceptar es que el cura de Dolores no tuviera algún atisbo del
encadenamiento de movimientos independentistas cercanos a su época y espacio en
donde aparecieran involucrados nombres de religiosos.
En el capítulo XVl - Frente de Afirmación Hispanista:
21
“… La Revolución francesa fue influenciada en
alto grado y hasta puede decirse que engendrada por el movimiento emancipador
de los Estados Unidos. Las nuevas ideas de libertad e igualdad social que
habían estado librando una recia lucha por aclimatarse en la aristocrática
Francia de los Borbones, cobraron nueva vida y nuevas fuerzas con el ejemplo de
la lucha de los patriotas norteamericanos. Al volver de América los voluntarios
franceses que a ella vinieran, llevaron a su patria un nuevo concepto de cómo
se podía y se debía ordenar la vida...
“Conforme se desarrollaban los sucesos
revolucionarios en Francia y se iban sabiendo acá, un verdadero ambiente de
sedición tomaba incremento entre las clases cultas, especialmente en la
sacerdotal. Profesionales, clérigos y aun damas de familias distinguidas,
empezaron a hacer gala de corrupción de costumbres, de anhelos de libertad y de
ideas casi volterianas. A ello contribuían los libros y papeles impresos,
inclusive estampas de Voltaire, que pasaban de mano en mano a pesar de la
vigilancia de las autoridades civiles y eclesiásticas. El Seminario de México
se convirtió en uno de los focos de ideas avanzadas. No eran menos muchos
conventos y no pocos curatos, y por distintas partes criollos y españoles comentaban
la toma de la Bastilla, la formación de la Asamblea Nacional y su manifiesto,
la publicación de la Constitución francesa, así como la ejecución de los reyes
de Francia; tópicos que unas veces embozadamente y otras sin embozo, se
discutían a todas horas.
“La verdad es que el progresista reinado de
Carlos III, cuyo influjo se hizo sentir en sus postrimerías, en Nueva España,
por un adelanto del comercio, una mejor división territorial, y un marcado
fomento de la enseñanza superior (pero no de la elemental), las nuevas
doctrinas filosóficas y los generales anhelos de libertad habían ido siendo
asimilados en los planteles de aquel carácter, por la juventud criolla, para
ser difundidos después, por ella misma de palabra y en diversidad de escritos.
La Escuela de Minería, la Escuela de las Tres Nobles Artes 22 y el
Colegio de San Ildefonso, en México; los colegios foráneos como el de
Tepotzotlán, el de San Nicolás en Valladolid, el de San Francisco de Sales, en
San Miguel el Grande y los principales de la Compañía de Jesús, antes de su
extinción 23 , donde hubo maestros hijos del país, como los ilustres
jesuitas Francisco Javier Clavijero, Diego José Abad, Benito Díaz de Gamarra y
Dávalos, Francisco Javier Alegre, Andrés José María Guevara y tantos otros, fueron
los centros incubadores de una transformación social y de toda una generación
avanzada en la que a poco las doctrinas de los enciclopedistas y los principios
proclamados por la Revolución francesa, encontraron campo propicio,
multiplicándose, a causa de ello, las persecuciones de las autoridades y de la
Inquisición.
“Lo que antes era modo aislado de pensar, era
ahora manera casi común, y en el último tercio del siglo xviii, hubo sobradas
pruebas de tal aserto.
“El padre y doctor Gamarra, nada menos, con la
publicación de una notable obra intitulada Errores
del entendimiento humano, vino a combatir vicios y preocupaciones sociales
y a marcar la senda que seguirían más tarde el Pensador Mexicano y el Payo del
Rosario. 24
“Don Juan Antonio Montenegro, ex estudiante del
Colegio de San Ildefonso, originario de Sayula, pueblo perteneciente a la Nueva
Galicia, fue denunciado al Tribunal de la Fe y encarcelado en Guadalajara en
los últimos meses de 1793, por desear como muchos, la independencia y el
establecimiento de un gobierno republicano; desconocer en los Reyes ‘justo
título para poseer estas tierras’; declarar que ‘la religión es una pura
política de que se han valido los hombres para sujetar a los pueblos’ y que
‘aquí estaban muy oprimidos los indios, y el Rey no procuraba que se
civilizasen porque no le tenía cuenta,’ así como por leer ‘malos libros
franceses.’ En la instrucción de la causa aparecieron descubiertos don Ponciano
Bustamante, como autor de la expresión de que ‘no duraría este Reino en poder de
su dueño veinte años,’ y don Andrés Sánchez de Tagle, de haber dicho que el
aumento de lujo y de carruajes que se advertía en México ‘eran signos de
desigualdad’ y que ‘vendrían los franceses y pondrían la igualdad.’
“En el curso del año 1794, la Inquisición abrió
procesos al seminarista Juan José Pastor Morales, a fray Juan Ramírez de
Arellano, al bachiller Antonio Pérez Alamillo y a don Manuel Esteban de
Enderica, por ser partidarios de la independencia de Nueva España, y sobre todo
afrancesados, como dio en llamarse a los devotos de las máximas de los
enciclopedistas o admiradores de la Revolución francesa.
“De ‘sobresaliente talento,’ muy dado a la
lectura de los grandes poetas latinos y a la de los filósofos Voltaire,
Rousseau, D'Alambert, Diderot y otros, y a interpretar ‘de por sí’ las
Escrituras, el seminarista Juan José Pastor Morales fue acusado de ‘apasionado’
a los franceses, principalmente en puntos de libertad e independencia; de haber
dicho que ‘América era devastada cruelmente por un sistema de gobierno que él
llamaba tirano’ y que se alegraría que los españoles hiciesen con el Rey de
España ‘lo mismo que habían hecho los franceses con su rey.’ En las
declaraciones rendidas por varias personas en este proceso, aparecieron
descubiertos don Bartolomé Escauriaza, como defensor del sistema republicano y
de poseer una estampa de Voltaire, y el licenciado Fernando Mirafuentes, el
bachiller Dionisio Zuiñaga, el doctor Pedro de Fronda y el licenciado José
María Cardoso, como afrancesados.
“Ardoroso partidario del sistema republicano, de
la independencia de México y de la libertad de conciencia, se reveló fray Juan
Ramírez de Arellano, guardián del convento de Texcoco, en la causa instruida
contra él (…) su delator aseguraba haberle oído vituperar al gobierno
monárquico, diciendo: ‘hemos salido del siglo de la ignorancia; los franceses
han hecho muy bien en quitar el gobierno del reino a un particular; es mucho
mejor ser gobernados por la Nación.’ Sobre el cargo de que deseaba la
independencia de este Reino, declaró como cierto haber dicho que ‘en suposición
de que sucediese la separación de España, sería ésto más feliz independiente’;
y otros de los cargos fueron estas expresiones suyas: ‘los franceses… en la
presente revolución han sido los redentores políticos del género humano;
Voltaire es el Santo Padre de este siglo... España nos tiene alucinados con el
punto de la religión, y así engañan a la plebe.’
“Con anterioridad había sido denunciado el
bachiller Antonio Pérez Alamillo, cura de Otumba, por negar la aparición de la
Virgen de Guadalupe y burlarse de algunas prácticas religiosas; pero su proceso
inquisitorial lo debió a su entusiasmo por las nuevas doctrinas propaladas por
la Revolución francesa, a propósito de las cuales externaba la opinión de que
‘los franceses tenían motivos suficientes para haber hecho lo que hicieron con
su Rey,’ y a su trato con curas, frailes y franceses contaminados de las mismas
ideas entre los que descubrió, en el curso de sus declaraciones, al cura
Antonio Bonavita, divulgador de especies tan terribles como las de que ‘en
América estaba muy vigente la religión católica,’ en tanto que en Europa las
clases pensantes no la profesaban, siendo sólo del ‘populacho’ y ‘para contener
al populacho’; que era fácil levantarse con el Reino formando un ejército de
cien mil indios, ‘mejor que el de Pedro el Grande, porque ni necesitaban
equipajes, ni vestuario y cualquiera comida les bastaba,’ y que ‘de aquí a
cincuenta, cien años, o antes, ésto habría mudado de dueño o de monarca.’
“Al hacendado don Manuel Esteban de Enderica,
hombre de evidente cultura, se le aprehendió de orden del Santo Oficio por
seguir la marcha de la Gran Revolución y aceptar sus máximas y el estado
político de Europa, así como por ser poseedor y lector de obras prohibidas: las
de Voltaire, Mirabeau, Montesquieu, Raynal, Teofrasto, Pope, Marmontel, Locke,
La Bruyére, Rousseau, fray Gerundio y de la Enciclopedia. Llegó a decir que ‘el
ser gobernados por un rey lo permitió Dios por castigo de los hombres; que el rey
actual no era capaz para el gobierno; que tenía la idea de estar rezando
continuamente y que quien mandaba era la reina.’ Expresándose
anfibológicamente, pronosticó la independencia de la América latina y la guerra
de emancipación de la Nueva España. No podía, pues, considerarse al cura Miguel
Hidalgo como el único de revolucionaria manera de pensar, si bien de tiempo
atrás era de ideas y procedimientos de aquella índole y que nadie lo igualaría
en hechos tan francamente definidos como los que desarrollaba en su curato de
San Felipe.” Hasta aquí hispania.com
“Cuando España fue invadida por las tropas
francesas de Napoleón Bonaparte, Primo de Verdad y el regidor Juan Francisco
Azcárate, enterados del cautiverio de la familia real española y del intento de
imponer a José Bonaparte en el trono español, propusieron al virrey Iturrigaray
la convocatoria a todos los ayuntamientos de la colonia para integrar un
gobierno provisional durante la guerra en Europa. Con motivo de esta guerra,
las colonias españolas fueron explotadas profundamente por las autoridades
españolas, las que extraían recursos para resistir la embestida napoleónica. 25 Esto generó mucha inconformidad entre los
criollos, que sufrieron entonces muchos abusos por parte de los peninsulares.
“En España se formaron juntas provinciales que
decidieron que mientras permaneciera la invasión francesa cada junta
conservaría su soberanía y gobernarían en representación del pueblo. El virrey
Iturrigaray propuso seguir ese modelo, conservando la lealtad a la corona
española. Su argumento era que por la falta del monarca, la soberanía volvía al
pueblo.
“Pero los criollos descontentos, como Primo de
Verdad, ciertos de que la victoria de Francia era segura, fueron en su
propuesta más allá: se pronunciaron por la separación absoluta de España y el
desconocimiento de su calidad como Colonia. Esta idea la compartían personajes
como el oidor Jacobo de Villaurrutia, el marqués de Uluapa, el marqués de
Rayas, el conde de Medina y el conde de Regla, así como don Melchor de
Talamantes. Varios de ellos se presentaron ante el virrey para pedirle que
asumiera el gobierno de Nueva España antes de que Francia reclamara ese
derecho. En pocas palabras, proponían la independencia de la Nueva España.” 26
Francisco Primo de Verdad y
Ramos (Ciénaga del Rincón de Mata, Jalisco, 9 de junio de 1760 – Ciudad de
México, 4 de octubre de 1808) “… era un abogado insigne en el foro mexicano,
dotado de una gran elocuencia y de un extraordinario valor civil. Habló, habló,
pero con todo el fuego de un republicano; habló de patria, de libertad, de
independencia, y por último proclamó allí mismo, delante del virrey y del
arzobispo y de la audiencia, y de los inquisidores, el dogma de la soberanía
popular. Aquella fue la primera vez que se escuchó, en reunión semejante, la
voz de un mexicano llamando soberano al pueblo”. 27
“…Empero la Real
Audiencia, que estaba integrada mayoritariamente por españoles peninsulares,
pronto se dieron cuenta de lo que ello significaba y rechazaron categóricamente
las propuestas de los criollos.
Curiosamente, dos años antes y misma fecha
calendárica de la gloriada para el inicio del movimiento libertario: “En un
contexto conflictivo y confuso, el 15 de septiembre de 1808 se dio una rebelión
de españoles encabezados por Gabriel de Yermo… no sólo fueron aprehendidos el
virrey, su esposa y sus hijos, sino también quienes habían manifestado la idea
independentista: Primo de Verdad, Francisco Azcárate, el abad de Guadalupe José
Neye de Cisneros, el canónigo José Mariano Beristáin, el licenciado José
Antonio del Cristo y fray Melchor de Talamantes, quienes fueron recluidos en
las cárceles del arzobispado en la ciudad de México. En una celda de ese lugar,
el 4 de octubre siguiente, fue encontrado muerto Francisco Primo de Verdad y
Ramos, colgado de una viga o según Riva Palacio, de un gran clavo fijado en una
de las paredes de su celda, o envenenado como también se dijo. Se asegura que
fue asesinado por los españoles que se hicieron cargo del gobierno colonial.
Fue sepultado en el sagrario de la basílica de Guadalupe.” 28
La paralela y muy reciente maquinación —en el
tiempo y la geografía— encabezada por el capitán José María García Obeso y el
abogado y militar con grado de teniente, José Mariano Michelena, acordada para
el 21 de diciembre de 1808. Conspiración denunciada por el cura del Sagrario de
la Catedral de Valladolid, don Manuel de la Concha, entre cuyos adeptos aparece
el nombre del entonces teniente Ignacio María de Allende y Unzaga.
“Los conspiradores fueron aprehendidos por el
gobierno virreinal, y Michelena fue encarcelado en el convento del Carmen,
siendo remitido a la ciudad de México, en unión de sus compañeros. El gobierno
no encontró muy peligrosa la conspiración, por lo que mostró bastante
clemencia, siendo García Obeso enviado al acantonamiento de San Luis Potosí y
Michelena al nuevo que se estaba formando en Jalapa.” 29
El tiempo en Dolores, Hidalgo.
Fotografía: Juan Carlos Machorro.
Don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo
Costilla y Gallaga, no era el cura bobalicón —un tanto alocado y simple—, el
frenético caudillo, obnubilado idealista que apostrofara virulentamente a los
gachupines , era un hombre ilustrado cuya vida le aproximaba a las situaciones
sociales propias de su tiempo, convencido continuador de una idea punzante en
un país que, tras tres siglos de sufridas exacciones peninsulares agotaba toda
riqueza y paciencia de los pobladores, desde los criollo a los mestizos, desde
los habitantes en las comunidades indígenas hasta los espacios de los
religiosos, desde las cumbres de los cimarrones hasta las despreciadas castas.
Verle en la secuencia histórica correspondiente aleja de él ese mal sambenito que la leyenda y los
dicterios le imponen. Hombre de su tiempo actuó con respuesta de su tiempo y
educación, estudioso de la historia y cercano a los problemas de las diversas
clases sociales impactadas por el desorden, corrupción y voracidad de la lejana
corte, será todo lo nefastamente humano que un ser pueda ser en su tiempo y
condición —incluidas las crueldades en Guanajuato y Guadalajara que por omisión
o temor aceptara—, menos un estúpido injertado en un movimiento devenido de una
concatenación de movimientos por la
independencia con la justicia y satisfacción de todos los habitantes de un gran
país con vasta cultura.
Su final, ante un tribunal militar y el ataviado
de Tribunal Eclesiástico, es imprescindible un estudio en su aspecto
soteriológico 31 para entender la posición final —como dicen que fue
y si es que así fue— de don Miguel previo a su sacrificio. Separar y confrontar
las respuestas dadas al tribunal militar y las correspondientes al remedo del
tribunal religioso. El hombre en sí, sabedor de que no verá el final de su
lucha merece la reivindicación de su humanidad y de sus múltiples conflictos
existenciales sin, por ello, mantener en un segundo plano la valía de Ignacio
Allende, Juan Aldama, el casi desconocido Mariano Jiménez… —y tantos en el
olvido—, que si en la vida repudiaron lo permisible del cura en hechos extra
militares, eso les dignifica y crece ante la historia.
“El 26 de junio de 1811, fueron pasados por las
armas los héroes de la Independencia, don Ignacio Allende, don Juan Aldama, don
Mariano Jiménez y don Manuel Santamaría… Las cabezas de Allende, de Aldama y de
Jiménez hubieron de esperar el fusilamiento de don Miguel Hidalgo (30 de julio
de 1811), para que, junto con la del Padre de la Patria, fueran trasladadas a
Guanajuato 32 y colgarlas en sendas jaulas en los ángulos de la
Alhóndiga de Granaditas.” 33
“CERTIFICACIÓN JOSÉ YGNACIO ROCHA,
Escribano de Cámara,
Certifico:
“Que en virtud del presedente Sup.or Oficio del
Sor. General de Campo, Don Félix Calleja, dispuso el Sor. Don Fernando Pérez
Marañon, Yntendente Corregidor y Comandante de Armas de esta Provincia, que las
quatro Cabesas que en el se expresan, se pusiesen en la Alhondiga principal de
esta Ciudad, á lo que asi se verificó en los quatro ángulos de ella, en
competente elevación, colocadas dentro de unas Jaulillas de fierro, pendientes
estas de varillas de lo mismo, al buelo, poniendo baxo de cada una el apellido
que le corresponde, y á un costado de dicha Al(h)ondiga, como parage mas
transitable y visible del Público, y en regular altura, con Letras grandes y al
oleo, se puso la Ynscripcion siguiente:
“Las Cabezas De Miguel Hidalgo, Ygnacio Allende,
Juan Aldama y Mariano Ximenez Ynsignes facinerosos, y primeros Caudillos DE LA
Yn SURRECCIÓN QUE ROBARON LOS BIENES DEL CULTO DE DlOS Y el Real Erario
Saquearon y arruinaron las Casas y Haciendas Derramaron con la mayor atrocidad
La inocente Sangre. De Sacerdotes fieles, y Magistrados justos De sus
Conciudadanos, amigos, y Parientes Arrojaron por las Calles y los Campos
Desnudos, insepultos, y para pasto de las fieras los venerables cadaveres De
aquellas víctimas de su furor Ahuyentaron á los Prelados de sus Yglesias
Rebelaron contra las legítimas Potestades Divina y Humana Para sustituir la
impiedad, desolación, y anarquía Aquí Clavadas. Por mandado del Señor General
Don Félix María Calleja del Rey Ylustre Vencedor De Aculco, Guanaxuato y Calderón
Y Restaurador de la America Serán el testimonio de la Justicia Y el Escarmiento
De los Impíos, Traidores, Rebeldes, Ladrones y Acesinos Y para que conste, de
orden verbal de su Sria. siento la presente en Guanaxuato á dos dias del mes de
Julio del año de mil ochocientos doce, siendo testigos Don José María Guarez,
Don José Manuel López y Don José María Jurado, de esta vecindad.” 34
(sic).
Don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo
Costilla y Gallaga no era un iluminado mal redentor de parcas luces, él y sus
compañeros —ahora desvalorizados tras un retrato beneficioso y oficial—,
poseían la grandeza y las miserias de todo ser humano de acuerdo a su momento y
circunstancias. Reivindicarles sin prejuicio sanador ni maledicencia gratuita
en la carencia de dicterios y glorificaciones vanas beneficiará la comprensión
de su naturaleza en la exigencia de su momento histórico. Quede la imagen
acicalada de Joaquín Ramírez, la del “General
D. Miguel Hidalgo” sin que ello obligue a soterrar aquella otra designada
“diente frio” 35, cercana a la imagen del cura adjudicada a doña
Josefa Ortiz de Domínguez 36 durante su reclusión en el convento de
Santa Catarina de Siena de 1814 a 1817 y donada a don Mariano Hidalgo y
Costilla 37, las andanzas del hombre apasionado por el baile en “Los pasos de López” de Jorge
Ibargüengoitia Antillón, el aporte de Juan A(ntonio) Mateos Lozada en “Sacerdote y caudillo. Memorias de la
insurrección” y su continuación “Los
insurgentes””, la creada por Enrique de Olavarría y Ferrari en sus “Episodios Históricos Mexicanos” a la
manera de aquellos de don Benito Pérez Galdós, las múltiples representaciones
engoladas, acicaladas, asépticas, en el cine y series televisivas, a más de las
reducidas fichas en los libros de texto, donde don Miguel —un viejito medio
bobo y a veces pedantón— pierde su valía de hombre culto que murió aún con
vitalidad a los cincuenta y ocho de edad.
Notas:
1 Según Jorge
Hidalgo, cuatro generaciones anteriores nacieron y radicaron en el ahora
espacio del Estado de México: “Cristóbal Costilla Pérez, padre del cura
Hidalgo, nace en la finca de sus padres al sur de Tejupilco, y fue bautizado el
18 de septiembre de 1713. Antes de casarse en 1750 con doña Ana María Gallaga
Mandarte y Villaseñor, en Pénjamo, Guanajuato, decidió reasumir el apellido de
su bisabuelo y auto llamarse Cristóbal Hidalgo Costilla y Pérez, este hecho lo
retrata como una persona reflexiva y rectilínea, y al respecto llegó a
escribir, "uso el apellido de Hidalgo porque es nuestro, y lo debemos hacer
así. En estos tiempos, quien use el apellido de la madre se tiene por
sospechoso". Al parecer fue el único que decidió llevar el apellido de la
rama paterna, ya que ninguno de sus hermanos lo hicieron, y por lo tanto, sólo
sus descendientes continuaron con el apellido. Él fue el único de sus hermanos
que hizo todos los trámites legales para poder llevar con honra el apellido de
Hidalgo. De su primer matrimonio con doña Ana, que posiblemente se casaron en
Pénjamo, procrearon cinco hijos, nacidos todos en la hacienda de San Diego
Corralejo: José Joaquín; Miguel Gregorio Antonio Ignacio; José María Cesário
(sic); José María de la Trinidad y Manuel Mariano Hidalgo Costilla y Gallaga
Mandarte Villaseñor. Al parecer sólo José Joaquín y José María Cesário (sic) no
tuvieron descendencia.” Árbol genealógico
de la familia Hidalgo y Costilla, publicado por Jorge Hidalgo en su blog
Familia Hidalgo, el sábado, noviembre 22, 2008.
2 Archivo General de
la Nación. Historia 257, vol. 592, exp. único.
3 Era el momento del
41º virrey de la Nueva España, Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, Conde de
Revillagigedo y capitán general de Cuba.
4 “Fungió como torero
en el bajío guanajuatense mejicano en los años previos a la independencia de
México y a quien conoció el libertador d. Miguel Hidalgo y Costilla en su
faceta como aficionando y criador de toros de lidia. Agustín Marroquín fue
liberado de la cárcel, donde se hallaba recluido por la comisión de diversos
delitos, por las tropas de Hidalgo al llegar a Guadalajara, Jalisco,
Méjico. Ahí d. Miguel Hidalgo le nombró como uno de sus capitanes de confianza
y escolta personal. En esta misma ciudad, se autorizó (en represalia por las
atrocidades españolas) la degollación de
unos 200 españoles que se tenían presos,
y los cuales fueron sacados fuera de la ciudad en diversas partidas de 20 á 30.
Tales actos venían á rebajar mucho el
mérito del caudillo, pues pareciera que de esta manera se proponía imitar al
sanguinario brigadier de caballería, d. Félix María Calleja del Rey, o
propiciar el intercambio de prisioneros de guerra. El Torero Marroquín
fue el instrumento de estos horrores, pues además dirigió los fusilamientos de
españoles (hombres, mujeres, ancianos, niños) realizados todas las noches
durante 15 días en esa ciudad. El capitán Agustín Marroquín, caudillo de la
insurgencia, fue aprehendido en Acatita
de Baján (Municipio de Castaños, en el norteño Edo de Coahuila, Méjico), junto
con el Cura Miguel Hidalgo y otros capitanes insurgentes que fueron masacrados
poco tiempo después, siendo fusilado y degollado después de muerto, y su cabeza
colgada en plaza pública como escarmiento, el 10 de mayo de 1811 en la ciudad
de Chihuahua.” Leonardo Páez/ Periódico La Jornada/Lunes 27 de septiembre de
2010, p. a46.
5 Para esta “absurda”
decisión queda la duda: para algunos la experiencia sangrienta de las recientes
batallas y el terror derivado, “debilitó” el vigor moral de don Miguel; para
otros, la amenaza de Félix María Calleja de asesinar a los familiares de
Hidalgo si este osara atacar la capital del virreinato determinó la
claudicación; otra más, fue la medida lógica y normal de la escasez en material
bélico y abastecimientos después de la cruenta batalla en el Monte de las
Cruces.
6 Mario Moya
Palencia, El zorro enjaulado. Miguel
Ángel Porrúa, librero-editor. México. Septiembre de 2002.
7 “Pragmática sanción
de su Magestad en fuerza de ley para el estrañamiento de estos Reynos a los
Regulares de la Compañía, ocupación de sus Temporalidades, y prohibición de su
restablecimiento en tiempo alguno, con las demás prevenciones que
expresa”. Por otra parte: “Los monarcas
católicos también desconfiaban de la Compañía de Jesús a causa del cuarto voto
de la orden, que ordenaba la obediencia absoluta al papa, y de la doctrina del
tiranicidio o regicidio que se atribuía a toda la orden aunque sólo la había
defendido el P. Mariana en su tratado De Rege, que fue quemado en público. A
pesar de ello los jesuitas obtuvieron la confianza de muchos soberanos
católicos que tomaron como confesores a algún miembro de la orden. La
culminación de su ascensión "política" se produjo con la llegada de
los borbones a la Monarquía de España ya que tanto Felipe V como Fernando VI
tuvieron confesores jesuitas, el P.Daubenton y el P.Rávago, respectivamente —aunque
ninguno de los dos fue un modelo de conducta—.” Antonio Domínguez Ortiz. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid:
Alianza Editorial. 2005
8 Además “… el
purépecha y náhuatl…”, afirma el historiador y novelista don Eugenio Aguirre,
en entrevista exclusiva concedida a Juan
Carlos Machorro, facilitada por el periodista el 26 de marzo del 2015.
9 “Era buen
violinista…” Ídem
10 Capturado en
Acatita de Baján por Ignacio Elizondo el 19 de marzo de 1811 y fusilado en
Parral, Chihuahua. “… El indigno trofeo de la traición, consiste en ochocientos
insurgentes prisioneros, entre los primeros: Hidalgo, Allende, Aldama, Mariano
Hidalgo, Balleza, Santos Villa, Mariano Jiménez, Abasolo, Camargo; Zapata y
Lanzagorta, mariscales de campo; Gregorio de la Concepción; Santa María,
exgobernador de Nuevo León; Valencia, director de ingenieros; José María Chico,
ministro de justicia de Hidalgo; Portugal y Manuel Ignacio Solís, intendente
del Ejército. Además, brigadieres, coroneles y hasta empleados civiles. En
suma, más de mil trescientos prisioneros, veinticuatro cañones, gran cantidad
de víveres, suplementos y equipos militares y más de un millón de pesos en
monedas y barras de plata. Sólo la retaguardia insurgente, que se percató del
desastre escapó a Saltillo. En los meses siguientes, los realistas, sin ninguna
compasión, pasarán por las armas a un poco más de mil insurgentes, entre ellos
a sus principales cabezas.” Doralicia Carmona: Memoria Política de México.
memoriapoliticademexico.org
11 caelibatus
"estado de ser soltería, acción de ser soltero”, desde el vocablo latino
caelebs que significa "no casado". Aparentemente deriva de dos tallos
Proto-Indo-Europeos:
kaiwelo-"solo" y
libs-"vivo", relacionado con las palabras griegas koite=lecho
nupcial y leipo=dejar pasar, faltar.
12 La Vanguardia. 21 de Febrero de 2015. Aunque, en sentido estricto permanece la
posibilidad con la afirmación de que: “…el Padre de la Patria ‘no tiene
descendencia viva comprobada'.”
13 “Historia de
Méjico. Desde los primeros movimientos que prepararon su Independencia en el
año de 1808 hasta la época presente.” Lucas Alamán. Imprenta de J. M. Lara,
1851
14 “Son ejecutados los
coautores de la Conjura de Martín Cortés. 3 de Agosto de 1566. “…La Inquisición decapita a los
criollos Alonso y Gil González de Ávila, hijos del conquistador de Nicaragua,
por ser coautores de la conjura de Martín Cortés II, hijo legítimo de Hernán
Cortés.
“Esta conjura fue conocida como
la ‘Conspiración del Marqués del Valle’ porque las pesquisas de la Real
Audiencia llevaron a demostrar que la encabezaba Martín Cortés II, quien
después de estar al servicio de Carlos V, había regresado en 1563 a la Nueva
España como segundo marqués del Valle de Oaxaca, señor de Cuilapan, Mexicapa,
Cuernavaca, Coyoacán, Toluca, Charo, Tuxtla y otras villas y lugares, y
reclamado el vasallaje de los indios asignados a su padre, lo que fue concedido
por el rey, con desagrado del virrey, pues una de las llamadas Leyes Nuevas
prohibía la conformación de nuevos repartimientos o encomiendas, consistentes
en tierras y grupos de indígenas asignados a soldados y capitanes de Hernán
Cortés; y abolía las existentes a la muerte del encomendero original sin que
pudieran ser heredados, en cuyo caso, disponía que volvieran al dominio de la
corona. Lógicamente, la medida provocó el disgusto de los hijos de los
conquistadores que ‘darían la vida antes de perder lo que sus padres habían
ganado para ellos, y dejar a sus propios hijos en la pobreza’. Así surgió la
idea de quitar al rey lo que habían ganado Cortés y sus padres mediante un
movimiento de independencia, encabezado por Martín Cortés, con el propósito de
conservar sus legítimos privilegios.” Doralicia Carmona. memoriapoliticademexico.org
15 Benjamín Arrendo
cita al escritor y periodista, oriundo de Campeche, Francisco Sosa Castilla en
su Ignacio Acualmetzli Alarcón y Roquetilla el
viernes, 3 de abril de 2009. Biografías
de Mexicanos Distinguidos de Francisco Sosa , publicado originalmente en
1884. Editorial Porrúa, Sepan Cuantos Núm. 472
16 “Cuenta la leyenda
que el Cristo Negro que actualmente conocemos con el nombre del Señor del
Hospital era originalmente un Cristo blanco que se encontraba en la capilla el
Colegio Imperial de Tlatelolco. Se llamaba "El Santo Cristo de los
Agonizantes" y representaba a Jesús en el instante de su agonía. La
tradición nos dice que fue traído a México por Fray Bernardino de Sahagún. “En
este Colegio estudiaba un indio noble que había sido adoptado y criado por un
caballero español. Pero un día este indio, cuyo nombre era Acualmeztli,
descubrió la verdad de su origen y como sus padres habían sido asesinados
durante la conquista española, así que decidió escapar del colegio y unirse en
su lucha de resistencia a los indios que aun combatían contra los españoles.
Pero Acualmeztli le tenía tanto amor a la imagen del Cristo de los Agonizantes
que huyo del colegio llevándose la imagen con él, y desde entonces Acualmeztli
se convirtió en el jefe de los indígenas rebeldes y el Santo Cristo de los
Agonizantes en su protector. El tiempo pasó y Acualmeztli murió en una de las
batallas. Con el tiempo vino la paz entre indígenas y españoles, pero el Cristo
de los Agonizantes quedó en manos de los indígenas en el pueblo de Jilotepec,
cerca de México…” geocities.ws
17 Tzotziles - Batsil Winik' Otik / Tzeltales - Winik Atel (tseltal). Jueves, 22 de
octubre de 2009. CDI. Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos
Indígenas © 2014
18 En lengua maya: Kaan Ek , “serpiente negra”.
19 Alfredo Esquivel y
Cab (Presidente del Comité Central del Partido Campesino Maya) Biografía de
Jacinto Canek . 9 de agosto del 2010.
20 En estas culturas
la tierra no es sólo un bien explotable para el logro del sustento, son la
manifestación de las potencialidades divinas, la presencia de los dioses a
través de los sentidos constatada cotidianamente.
21 hispanista.org en sus páginas 58 a 61.
22 Conocida con el
nombre de su patrono: San Carlos.
23 En la actualidad
prolifera una revisión acerca de la intencionalidad o promoción de la orden
jesuíta a manera de preámbulo para el movimiento separatista en Nueva España.
Las visiones son contradictorias, inclusive en la aceptada o negada tendencia
jansenista de algunos de los integrantes de la orden en tierras americanas, y
aún falta el estudio de documentos por analizar con respecto a este asunto
agravado por la desaparición, la destrucción y quema de legajos de la época.
24 José Joaquín Fernández de Lizardi (El Pensador
Mexicano) y Pablo de Villavicencio (El Payo del Rosario) destacados
panfletistas liberales adheridos al posterior y efímero Imperio de
Iturbide. “Pablo de Villavicencio –en
cuya figura se centra este trabajo– se opuso en un principio a los ataques que
otros panfletistas lanzaron contra la población española que continuaba gozando
de buena parte de sus privilegios. Sin embargo, pronto viraría hacia un notorio
y polémico radicalismo antihispánico. “La tradición no sólo persistió en los
imaginarios políticos, sino también en los formatos en que éstos se
materializaron. Las modalidades preeminentes en que se plasmó la opinión
pública antes y después de la Independencia fueron los periódicos, los
panfletos, las hojas sueltas y los carteles en los cuales ocasionalmente
llegaron a insertarse imágenes con un contenido crítico o de sátira política.
En este sentido, las primeras caricaturas públicas que se conocen, y que
circularon a finales de la Colonia con la aquiescencia de la corona española,
fueron imágenes anti napoleónicas grabadas al aguafuerte (copia, a menudo, de
las que con mejor factura, se realizaron en Europa), insertas en folletos o
panfletos, o bien imágenes dibujadas en lienzos, a veces de enormes
dimensiones, que se colocaban en lugares de mucho tránsito. En cuanto a la
causa independentista, la censura y la extrema vigilancia apenas permitieron la
sobrevivencia de algunas imágenes asociadas a ella. A la postre, no obstante,
la presencia de ese imaginario rebelde tuvo ecos: el águila rampante que
atacaba a un león, simbolizando respectivamente a América y a España, y que el
cura Hidalgo ostentaba sobre el pecho, en su excéntrico atavío, reapareció en
caricaturas y pinturas alegóricas luego de 1821.” Helia Bonilla. El Payo del Rosario. Caricaturas del
liberalismo radical en los muros y la panfletografía de la postindependencia.
Terra Networks México, S.A. de C.V.
25 La ya dicha Cédula
de Consolidación de Vales Reales de 1798.
26 Doralicia Carmona:
Memoria Política de México.
27 Vicente Riva
Palacio (El Libro Rojo), citado por
Doralicia Carmona: Memoria Política de México.
28 Doralicia Carmona:
Memoria Política de México.
29 gobernantesdemexico.site90.com
30 Cuyo famoso “Grito
de Dolores” es posible lo realizara en náhuatl, afirma el historiador y
novelista don Eugenio Aguirre, en entrevista exclusiva (citada anteriormente)
concedida al periodista Juan Carlos
Machorro el 26 de marzo del 2015.
31 Soteriología es la
rama de la teología que estudia la salvación gracias al sacrificio de
Jesucristo. El término proviene del griego Σοτεριος soterios,
"salvación"y λογος logos, "tratado o discusión".
32 Previa exposición
en el recorrido para escarmiento en Zacatecas, Aguascalientes, Lagos de Moreno
y Silao.
33 Fusilamiento de los próceres insurgentes Ignacio Allende y Juan
Aldama. chihuahuamexico.com
3genealogia.org.mx
34 Los procesos militar e inquisitorial del Padre Hidalgo y de otros
caudillos Insurgentes. Introducción y suplementos de Luis González Obregón. Librería Navarro.
México, 1951.
35 Mario Moya
Palencia. El zorro enjaulado. Páginas
761 y 762. Miguel Ángel Porrúa, librero-editor, México. Septiembre de 2002.
36 Otro personaje
apenas bosquejado mediante la imagen de una señora estulta y regordeta que
golpea frenéticamente con el tacón de su calzado el piso de la habitación de su
reclusión, para quedar simplificada en aquella también desaparecida moneda
fraccionaria: la “josefita”:
37 Mario Moya
Palencia. El zorro enjaulado. Página
686. Miguel Ángel Porrúa, librero-editor. México. Septiembre de 2002.
Fotografía: Juan Carlos Machorro.
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