lunes, 9 de abril de 2018

El Siervo de la Nacion 1



Claudio Linati.
Morelos. (Litografía.) Trajes civiles, militares y religiosos de México. (1827 o ¿1828?)


Un paliacate en la Historia I
(¿Un equívoco?)

Víctor Manuel  López Wario

Hidalgo, el héroe del arrojo y del valor, Morelos, el genio militar y político, Guerrero, el modelo de la constancia y la abnegación. 1

12º. Que como la buena ley es superior á todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen á constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente él jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y él hurto. 2



Por acuerdo firmado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal en la ciudad de México, el veintitrés de diciembre de dos mil catorce quedó en los membretes de la papelería oficial: "2015, Año del Generalísimo José María Morelos y Pavón".
                Desbrozar y orear —ante el desvanecimiento paulatino en el transcurso de las generaciones— el esfuerzo de un individuo en unión a las necesidades de otras individualidades en pro de los ideales de un grupo en busca de una forma de vida hasta entonces plagada de injusticias, imposiciones, insatisfacciones y carencias son, de menos, una obligación para justipreciar el esfuerzo que les costara la tranquilidad, el descrédito y, a incontables de ellos, la vida.
                El encumbramiento de las personalidades históricas, la honra a los restos mortales puestos en la vitrina a manera de relicario sacro y morboso al unísono, llevan por finalidad nutrir las aspiraciones de una nación, un pueblo, un grupo, una etnia, para un intento de comprensión de su esfuerzo colectivo representado por un ser, a fin de evitar —supuestamente— incurrir en los mismos errores. Son una materialidad que aporta al historiador una evidencia de la realidad concreta y el paso por la vida del personaje a fin de nulificar los supuestos y las elaboradas fantasías de una sociedad. Buscamos, a la manera del panteón religioso, establecer un vínculo con "ése" o "éso" superior a las fuerzas individuales en la colectividad. En la selección quedaron otros más en narraciones perdidas o destruidas, en tumbas ya arrasadas, muchos más en la indiferencia y pocos, sólo un puñado de aquellos esforzados, en el altar patrio.
                En el intento para su reconocimiento y exaltación, el maquillaje es un factor preponderante para la conveniente inserción de su historia en el listado de la Historia. Quedan fuera del cuerpo biográfico las inclinaciones humanas; los errores, matizados; las dudas, minimizadas; constancias en el ser humano que come, bebe, defeca y orina, que nutre su intelecto pausadamente con las taras y la carga benefactora de la herencia y la idea de una posibilidad futura, sujeta, ésta última, a la valorización positiva y aceptable, a la benevolencia o rechazo del grupo en el poder que toma los hechos de "sus héroes" y antihéroes para sacralizar o “satanizar” los hechos propios a fin de ensalzarse sin importar en demasía si en el intento restamos importancia y trascendencia a otros personajes de su momento que, en el espejo de la elección, mostraran por contraste el lado oscuro del rostro propio. En este caso, lo prioritario es legitimar la secuencia que los tiene en el poder.
                Nada es terso en la vida de los héroes. Humanos al fin, poseen virtudes ocultas y vergüenzas propaladas: un decir opuesto al hacer, lo que les fuera personal y lo impuesto. En la vida real, nadie es impoluto ni poseen el garbo añadido a un rostro plasmado con esfumino; la contradicción es parte de la esencia sólo vencida con la muerte, cuando ya no es necesaria ni hay oportunidad para la elección que enfrenta a vecinos, parientes, padres e hijos, hermanos contra hermanos y a la vez crea una distinción convencional entre lo adecuado y lo nefasto. En la vida real ellos fueron especiales porque sobrepusieron dos o tres virtudes, que los hacían únicos, a los penosos defectos de su persona, de su sociedad y sus circunstancias.
                En la biografía de los elegidos suavizamos hasta el olvido la aceptada o forzada participación del hombre llano, del pestilente andrajoso con chorretones de mugre y sudor cuyo perfil nos resulta grotesco, omitimos la dificultad íntima para participar en alguno de los bandos enfrentados y a la vez, contrariados, maldecimos a los “timoratos” como si en todo momento el ser humano poseyeran el don de la clarividencia y la perspectiva. Los héroes están expuestos al vaivén de la aceptación en las ideologías, a la omisión, a la adulteración y a las imposiciones e imprecisiones que terminan por deformarlos. Convenientemente "embellecidos" para su presentación en los libros, les asignamos una escenografía glorificante, una vestimenta aliñada y los afeites de una sociedad ociosa.
                En el homenaje surge la reproducción de esos rostros lividecidos o empalidecidos, de alguna máscara mortuoria que resultó patraña, de algún apunte o pintura académica; va más a la evocación de un nombre huero al que dedicamos un minuto de aplausos y cohetería, discursos engolados y, a veces, un pasaje musical; va más en el sentido de gloriar la sabiduría del orador que a quien, por sus méritos en su vida, aludimos.
                Las preguntas recurrentes al inquirir en el personaje es ¿quién fue? ¿cómo era? con afán desbrozamos el embarazoso terreno de lo sorpresivo para determinar en qué nos parecemos y diferenciamos; el deseo por saber cuáles componentes genéticos separaron del común de la gente al personaje ofrece respuestas diversas y encontradas sin una línea segura, sin atajos favorecedores.
                Esos nombres, diferenciadores en sus días de seres encarnados, con las bullentes pasiones de todo humano, dejan, independientemente a sus hechos de valentía y arrojo —en ocasiones desmesuradas— que raya en la temeridad, una serie de interrogantes. Porque marcarlos de enloquecidos, frenéticos, obnubilados o necios no da respuesta. Queda la búsqueda de una razón, de menos una, para que cada uno de los personajes que antes y después de don Miguel Hidalgo y Costilla y una larga cadena de nombres y héroes glorificados y muchos ignorados, inmersos en la inconsciencia de sus parcos recursos, pusieran en manos del dios protector de las cabezas coronadas el resultado a sus esfuerzos o, que la situación, la suma del día tras el día marcara con rigor una realidad en la cual no ofreciera otra salida más que arriesgar sus bienes, sus familias y la vida misma con miras en un triunfo poco probable. Porque estúpidos no eran. Y de ellos hay muestras en todo el espacio de aquella Nueva España —aún— en la cual sólo destacamos la vida y sufrimientos de un puñado de héroes iniciadores en el centro del tambaleante virreinato y, aceptémoslo, sin merma a su lucha y sacrificio, con intereses no siempre bien avenidos entre ellos.
Desigualdad.
                "... hacia 1810 el descontento criollo recorría el continente, pues el dominio de los peninsulares fue general en todos los virreinatos. El sabio novohispano José Miguel Guridi y Alcocer ofreció los siguientes números: 'Sólo cuatro de 170 virreyes habían nacido en América, y sólo 14 de 602 capitanes generales, presidentes y gobernadores. En 1812 sólo había cuatro criollos entre los 28 intendentes en América. Se había nombrado a 278 criollos para Obispos, frente a 702 europeos'...
                "En los comienzos del siglo XIX, los hacendados más prósperos de la Nueva España podían obtener rentas de 200 000 pesos fuertes al año; el rico minero Conde de La Valenciana tenía una riqueza valuada en cinco millones de pesos, y su veta de plata en Guanajuato le dejaba 70 000 pesos mensuales.
                "El arzobispo de México ganaba 130 000 pesos anuales y el obispo de Michoacán, 100 000. El curato de Dolores, afortunado y floreciente, dejaba a Miguel Hidalgo alrededor de 9 000 pesos al año. En contraste, el curato de Cuarácuaro le redituaba al cura José María Morelos cien pesos al año; es decir, alrededor de 80 centavos diarios [sic], apenas suficientes para mantener al sacerdote, a su madre y a su hermana [Antonia]..." 3
                En estas confusas circunstancias nació, estudió, laboró y luchó quien representa el pico más alto en la guerra por la Independencia. Una visión somera a la realidad de aquel momento histórico establece la finalidad de los bandos en pugna. Preservar y guardar el reino en contra de los embates napoleónicos, el trono para su legítimo heredero, don Fernando VII, salvo que los intereses del grupo de peninsulares en oposición a los de los criollos desplazados durante generaciones enfrentó el ideario de cada uno de ellos para denominar "afrancesado"  —con tintes de diabólico— a las ideas y prácticas surgidas de la Ilustración francesa que dotó a las mentes novohispanas de argumentos y sembró el temor del despojo entre los grupos de españoles radicados.
                Lo anterior en un universo de "El Padre e historiador, Mariano Cuevas, calculaba que por aquellos años, en la extensa Arquidiócesis de México, había un máximo de 2 mil 657 eclesiásticos, y en todo el país había 6 millones de habitantes, de los cuales, un millón eran criollos; 40 mil españoles; 3.5 millones indígenas y 1.5 millones, mestizos." 4
Un certificado.
En la página 30 del aporte del historiador Salvador Rueda Smithers titulado "De cura a caudillo. Descifrar a José María Morelos y Pavón", los editores reproducen —en la parte superior— las dos hojas identificadas con pie de imagen: "Cat. 208. Aristeo Mercado, Certificación de registro de bautizo de Morelos en tiempos del gobernador Aristeo Mercado, 1891, tinta sobre papel, Archivo Histórico Casa de Morelos, Instituto Nacional de Antropología e Historia", información ampliada en la página 301 en el apartado correspondiente a la "lista de obra", con la anotación del tamaño de cada hoja 37.5 x 25.5 c(entí)m(etros) y el remate de: Fondo Álbum de firmas del gobernador Aristeo Mercado, Reservado, 2 fojas, año de 1891. 5
                La reproducción destaca con —en la parte superior y sólo en la primera hoja— el escudo del Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo. Ya en lo correspondiente al texto manuscrito, la letra "C" aparece en la página principal 4 (cuatro) veces, en las que, la primera, segunda y cuarta son de gran semejanza entre ellas, no así la tercera correspondiente a la palabra "Certifico", cuyo trazo superior corre hacia adentro de la letra sin la prolongación hacia el interior en su parte inferior. Es decir, la grafía es claramente invertida en cuanto a la solución para esta letra.
                En la segunda hoja —si dejamos pendiente por el momento la primera palabra correspondiente al tercer nombre— por necesidades de la redacción oficial, quedan 9 (nueve) veces la misma letra "C" que, inclusive en la reiteración de "Certifico" resultan claramente similares a las anteriores, lo cual determina que de 13 (trece) ocasiones en que aparece la letra en el certificado, sólo una, la correspondiente a la palabra "Certifico" resulta un tanto diferente a las demás.
                La segunda letra para el tercer nombre del bautizado cuya certificación resultara necesaria a fin de asentar lugar y fecha de nacimiento de la creatura, es claramente una letra "l" que llevada a comparación con las escritas en ambas hojas no ofrece duda en cuanto a qué grafema queda ahí puesto. Es el mismo caso de la tercera letra del nombre, es, sino la de mayor uso en la lengua española (la "e"), sí una con mayor recurrencia, así la comparación entre todas ellas cancela un posible equívoco en cuanto a determinar cuál quedó escrita en el manuscrito.
                En seguida la cuarta letra para el tercer nombre del niño bautizado el 4 de octubre de 1765 es un trazo vertical (recordemos que es caligrafía de la época del documento: 1891) cuyo travesaño superior, en ambos casos del nombre quedan un tanto desvaídos, pero, definen casi con indudable certeza que corresponden a la letra "t".
                La quinta letra, comparada con las otras habidas en la redacción del certificado es notoriamente una letra "o" emparentada con todas las demás "o" escritas en ambas hojas, con lo cual el nombre del niño en cuestión, al seguir el texto del "Certificado" aludido es el de José María Cleto Morelos y Pavón ("hijo legítimo de Manuel Morelos y de Juana Pavón"); lo cual inquieta ya que en los textos consultados el tercer nombre del menor incluye las mismas letras, salvo que en un orden diferente: Teclo.
                Si lo anterior resulta correcto, el texto aludido quedaría en:
"Aristeo Mercado Gobernador Constitucional Interino del Estado de Michoacán de Ocampo.
“Hago constar que en el expediente relativo á la solemnidad del día de hoy, obra un acta que a la letra dice:
"Al margen una estampilla de a un peso cancelada con un sello que dice Parroquia del Sagrario Metropolitana. Morelia = Yo el Presbítero Fortino Melo Cura Rector de esta Parroquia del Sagrario Metropolitano de Morelia = Certifico en debida forma que en uno de los libros de este Archivo, destinado á llevar las constancias de bautismos, marcado con el número veinte, foliado hasta trescientos ochenta y dos que comenzó el primero de Enero de mil setecientos sesenta y terminó el diez y siete de Febrero de mil setecientos setenta y siete a la foja ciento catorce frente, se registra en cuarto lugar la partida que a la letra copio enseguida = "En la ciudad de Valladolid a cuatro dias del mes de Octubre de mil setecientos sesenta y cinco años, yo el Bachiller Don Francisco Gutierrez de Robles, Teniente de Cura exorcis(ta), solemnemente, puse oleo, bautice y puse crisma á un infante que naci(ó) el día treinta de Septiembre, a el cual puse por nombre, José María(fin de la primera hoja) Cleto, hijo legitimo de Manuel Morelos y de Juana Pavón, españoles, fueron padrinos, Lorenzo Cendejas y Cecilia Sagrero á quienes hice saber su obligación y para que conste lo firmé. = R. Franco. Gutierrez de Robles Una rúbrica = Al margen José María Cleto. = Es copia fiel que certifico. Morelia, Septiembre veintinueve de mil ochocientos noventa y uno = Fortino Melo = Una rúbrica.
Al margen una estampilla de cincuenta centavos cancelada con un sello que dice:
= Lic. Mariano Laris Contreras. Notario Rúbrica. Morelia = Mariano Laris Contreras Abogado y Notario = Certifico: que habiendo cotejado la anterior partida inserta, con su original que obra en el libro número veinte de Bautismos a las fojas ciento catorce frente y esactamente sacada. Lo que para constancia asiento en Morelia á veintinueve de Septiembre de mil ochocientos noventa y uno = Un sello que dice = Lic. Mariano Laris Contreras. Escribano Publico = República Mexicana. Michoacán de Ocampo. = M. Laris Contreras. = Una rúbrica.
En Morelia, á los treinta dias del mes de Septiembre de mil ochocientos noventa y uno.
Aristeo Mercado. Una firma.
(al lado derecho, parte inferior de la segunda hoja y final, un texto o firma difícil de entender.)
                El pronunciamiento del Plan de Tuxtepec, permite a Porfirio Díaz llega al gobierno de la República e iniciando con ello una dictadura militar.
                 En Michoacán, el General Díaz, impone a don Mariano Jiménez, sustituido por (el general) Aristeo Mercado quien gobernó en 1891 y posteriormente, tras reelecciones, los períodos de 1896, 1900, 1904 y 1908.
                Así, resulta incomprensible un yerro de tal magnitud y sobre todo, reiterado, si aceptamos la minuciosidad que los afanes de don Porfirio y sus seguidores demuestran en todo su hacer, máxime en el entendido de que don Aristeo Mercado fue "amigo" o de menos, muy cercano al jefe del gobierno mexicano.
                Resulta pertinente asentar que hay textos mínimos en donde el tercer nombre queda por Cleto y surge la duda de cuándo y quién asentó el nombre de manera errada en el texto que resulte ser la fuente común o si este error realmente deviene del certificado antes expuesto porque, es mayor en abundancia y aceptación en las fuentes consultadas el de ʺTeclo˝ con su aceptación de origen y significado traído del griego: ʺGloria de Dios˝, tal y cual lo asienta Silvia Molina en su trabajo “Biografías para Niños. José María Morelos, Generalísimo y Siervoʺ  6  a fin de conmemorar el segundo centenario del fusilamiento del héroe nacional mexicano y con la misma redacción aparece en la página 925 del Diccionario Universal de Historia y de Geografía… en el segundo tomo (Apéndice) debido a varios autores; recogidos y coordinados por el Lic. D. Manuel Orozco y Berra, editado en México en la Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante. Calle de la Cadena número 13, 1856; además de que así queda en la página 38 de la edición correspondiente a edición del año del 2013 del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con título: ʺAutógrafos de Morelos y otros documentos˝.
                No obstante lo anterior, en los textos correspondientes al héroe de la Independencia los datos de su entorno familiar inicial quedan:
                "José María Teclo Morelos y Pavón nació el 30 de septiembre de 1765 en la portería noreste del convento de San Agustín de la próspera ciudad de Valladolid. No fue un nacimiento acompañado por la fortuna: las crónicas dicen que su madre, Juana Guadalupe Pérez Pavón, tuvo que acogerse a la asistencia eclesiástica por haberse adelantado los dolores de parto. El segundo de tres hijos, José María, tendría una dura infancia: la pobreza obligaría a su padre, Manuel Morelos, de oficio carpintero, a buscar fortuna en San Luis Potosí y dejar a la familia en Valladolid bajo la mirada del abuelo materno, José Antonio Pérez Pavón, un hombre de bien. Con éste(,) José María aprendió a leer y, casi con seguridad, a hacer las operaciones aritméticas básicas, habilidades que muy pronto le darían de qué vivir.
                "La suya fue una niñez sin abundancias: José María gozaría de la protección de un tío, quien le dio techo, alimento y trabajo en la hacienda de Tahuejo, lejos de Valladolid." 7
                "La mañana del 4 de octubre de 1765, el matrimonio conformado por Manuel Morelos y Juana María Guadalupe Pérez Pavón se trasladó a la iglesia del sagrario en Valladolid para cumplir con sus obligaciones cristianas y bautizar a su hijo recién nacido. Iban acompañados de Lorenzo Sendejas (en la carta de certificación aparece como Cendejas) y Cecilia Sagrero, viejos conocidos a quienes invitaron a fungir como padrinos. El niño vino al mundo el 30 de septiembre anterior, y si bien aquel día se celebraba a San Jerónimo, por indicación de los padres el bachiller Francisco Gutiérrez de Robles exorcizó solemnemente, puso los óleos, crisma y bautizó al infante, imponiéndole el nombre de José María Teclo.
                "Su padre era originario de la hacienda de Zindurio, cercana a Valladolid, y se ganaba la vida ejerciendo el oficio de carpintero, mientras que su madre era oriunda de Querétaro, hija de un maestro con quien Morelos aprendería a leer y a escribir. José María fue el tercero de una descendencia de ocho hijos —tres varones y cinco mujeres—, de los cuales sólo llegarían a adultos Juan de Dios Nicolás, nacido en 1763 [José María Cleto en 1765] y María Antonia, que vio la luz en 1771.
                "Las carencias económicas obligaron a Manuel Morelos a emigrar a San Luis Potosí llevando consigo a Nicolás, el hijo mayor, en tanto que Juana se quedó en Valladolid para cuidar de los pequeños José María y Antonia. A los catorce años el joven José María trabajaba ya en la hacienda de San Rafael Tahuejo, inmediata a Apatzingan, cuya finca era administrada por Felipe Morelos, primo de su padre..." 8
                Otra variante. "Nació en Valladolid (hoy Morelia) el 30 de septiembre de 1765. Su padre, don Manuel era un humilde carpintero y su madre, doña Juana Pavón, era hija de un maestro de escuela. En el matrimonio hubo tres hijos, pero habiendo muerto el padre cuando ellos eran pequeños, la viuda puso a los varones a trabajar como arrieros y José María sirvió primero como vaquero y más tarde, a las órdenes de su tío Felipe, cuidó de llevar una recua que hacía el recorrido de México a Acapulco, pues aquel era tajante y propietario de las mulas y llevaba mercancías." 9
                "Originario de Valladolid (Morelia), José María Morelos fue hijo de José Manuel Morelos, carpintero, y de Juana María Guadalupe Pérez Pavón. Fue registrado como español, pero en realidad era mestizo, con algo de ascendencia negra." 10
                El historiador Salvador Rueda Smithers en el texto consultado cita al también historiador Silvio Zavala: "La calificación de español no tenía en aquellos tiempos una connotación racial, sino más bien política y por tanto podía aplicarse a todos los súbditos del rey de España, incluyendo a la gente de las posesiones ultramarinas que habían tomado el rango de partes integrantes del imperio. La distinción más usual era entre europeos y americanos y en el lenguaje usual se multiplicaban las subdivisiones de criollo, gachupines, mestizos y demás castas, además de los naturales o indios con sus innumerables variaciones regionales." 11
                Para una sociedad que mantiene junto asociada la cada vez menos afrentosa “mentada” ala excelsitud de la madre le queda bien la imagen de un padre irresponsable, con énfasis mayor o menor, múltiples fuentes, sin sustento documental sugieren el abandono de la responsabilidad por parte de Manuel Morelos en perjuicio de Juana y de los dos hijos menores sobrevivientes: José María y Antonia; en el mejor de los casos, Manuel muere intempestivamente y es bajo la tutoría de su tío Felipe que labora como vaquero y posteriormente arriero que le permiten conocer los caminos y espacios de su tierra natal.
                Otro párrafo sin firma amplia escuetamente dos o tres detalles: "La muerte del padre en 1779 significó un importante cambio. Confiado a la custodia de su tío Felipe Morelos, se trasladó a una hacienda cerca de Apatzingán (Michoacán) y se dedicó primero a la labranza y, poco después, a conducir como arriero una recua de mulas que su tío empleaba para transportar los ricos cargamentos de mercancías entre el puerto de Acapulco (terminal de los galeones de Manila) y la ciudad de México. Esta actividad le proporcionó unos ingresos regulares, que el joven Morelos empleaba en comprar mulas y en sostener a su madre y hermana." 12
Para Enrique Krauze, la fragilidad familiar fue aún mayor "Nació en 1765. De joven pasó diez años en el rancho o hacienda de San Rafael Tahuejo, que tenía arrendado un tío suyo. Allí aprendió los secretos de la construcción y la ganadería, hizo algunos viajes y se ejercitó como vaquero (persiguiendo a un toro se rompió la nariz, a resultas de lo cual le quedó una cicatriz). Por las noches atendía a una pasión proveniente quizá de su lado materno: era gramático autodidacta... Su madre —hija de un maestro— había sufrido los frecuentes abandonos del padre de Morelos, un carpintero despreocupado...", así, tajantemente y sin más aportes. 13
                En la cronología correspondiente a la vida de José María Teclo Morelos y Pavón por Christian Nava 14 queda para el año de 1779: "El padre de Morelos dejó el hogar para radicar en San Luis Potosí, llevándose consigo a su hijo Nicolás. La economía familiar se redujo sensiblemente y, a los 14 años de edad, Morelos tuvo que dejar los estudios para trabajar en la hacienda de Tahuejo, cercana a Apatzingán, administrada por un primo de su padre, Felipe Morelos. Durante su estancia en la hacienda se convirtió en auxiliar de escribano y responsable de la contabilidad. Ahí permaneció hasta los 25 años de edad. En el tiempo libre reafirmó sus conocimientos escolares y consiguió un ejemplar de la Gramática de Nebrija, con la que se inició en el conocimiento del latín, de manera autodidacta."
                Antonio Gutiérrez Escudero en su aporte a la imagen de José María Morelos asienta: "Unos orígenes muy humildes. Morelos nace un 30 de septiembre de 1765 en la ciudad novohispana  entonces conocida como Valladolid (…). El cuatro de octubre siguiente era bautizado y recibía 'por  nombre José María Teclo Morelos y Pavón, hijo legítimo de Manuel Morelos y de Juana Pavón, españoles. Fueron padrinos Lorenzo A. Sendejas y Cecilia Sagrero', según consta en el documento correspondiente. (Aquí la cita proviene de Lucas Alamán. Historia de Méjico, México, 1942, vol. IV, págs. 723-724) Esta es, al menos, la versión más generalizada y la que él mismo manifiesta en distintas ocasiones, si bien hay otra corriente de historiadores que sitúan su natalicio en una hacienda a las afuera de la capital michoacana. Es posible que los padres de Morelos estuviesen residiendo en un rancho antes de trasladarse a la ciudad y de ahí quizás la confusión, sin embargo este nimio detalle nos abre las puertas a toda una serie de distintas cuestiones controvertidas en la vida del prócer mexicano. Así, pueden plantearnos algunos interrogantes los motivos que condujeron al matrimonio entre su padre, 'un pobre carpintero', y su madre, una mujer con un elevado nivel educativo dado que era 'hija de un maestro de escuela'. Ignoramos por completo, además, las causas que llevaron al cabeza de familia al abandono del hogar familiar, trasladándose a vivir a San Luis Potosí junto con su hijo Nicolás. Pero desde luego la cuestión que mayor debate ha suscitado ha sido la afirmación de que 'por ambos orígenes procedía de una de las castas mezcladas de indio y negro', pese a que en sus declaraciones el propio José María Morelos se califica de español. Por supuesto que esta tesis ha sido desmentida con vehemencia, aunque se acabe admitiendo su condición de mestizo en cuanto que el progenitor pudiese tener cierta ascendencia india, pero se defiende como indiscutible que Juana Pavón era una criolla." 15
                Un detalle familiar que aporta información respecto al padre: "… José María Teclo Morelos y Pérez Pavón…El general Morelos fue el segundo de cuatro hijos tenidos por el matrimonio Morelos–Pavón; le antecedía Juan de Dios Nicolás, y luego de él nacieron María Antonia y María Vicenta (esta última falleció apenas recién nacida, en 1785, año de la peste en el que también murió su padre)... Los archivos eclesiásticos indican que los padres de Morelos eran gente respetable, 'de buena reputación y cristianos antiguos', aunque muy pobres. El progenitor, inicialmente, era un 'hombre honrado', que trabajaba como carpintero en Valladolid, un oficio que había aprendido de su padre Guillermo Morelos. El comportamiento general de su familia, como declaró Morelos en 1815, podría no haber sido edificante, pero no era escandaloso'.
                "Acerca de doña Juana María Pérez Pavón, los materiales de los archivos civiles y eclesiásticos son más abundantes. Durante generaciones sus antepasados habían sido residentes del pueblo de San Juan Bautista de Apaseo, en la jurisdicción de la ciudad de Celaya. Fue hija de Juana María Molina de Estrada y José Antonio Pavón. Éste, en alguna época, había estado relacionado con la Iglesia católica, pero más tarde se hizo maestro de escuela en Valladolid... la futura madre de Morelos vivió en un ambiente económico y cultural superior al de su padre. Juzgando por las actividades en su vida, se infiere que era mujer notable, de carácter vigoroso y convicciones firmes, que dedicó un enorme esfuerzo a atender a su familia y a su[s] hijo[s]; incuestionablemente sería ella la más grande influencia sobre él en sus primeros años.
                "En un principio, residían en una hacienda propiedad del padre, que perdió por su afición a los juegos de azar y fue encarcelado. De allí se mudaron a la hacienda de Sindurio, propiedad de los frailes agustinos, cerca de Valladolid, pero su progenitor los abandonó llevándose a Nicolás con él —regresa sin su hijo en 1785 tan sólo para embarazar a doña Juana y morir ese año junto con la recién nacida—, por lo que la madre retornó a Valladolid a la casa de don José Antonio donde vivieron con cierta medianía económica hasta la muerte de éste; es entonces que Morelos se dedicó a ayudar al sostenimiento de la familia, que, a decir de algunos biógrafos, sufría muchas penalidades.
                "En aquellos primeros años, no obstante, encontró tiempo para la instrucción elemental. De su abuelo recibió los elementos básicos de educación; él le enseñó a leer y a escribir. Después de infructuosos intentos por parte de la madre para conseguirle una beca de estudios, Morelos partió a la edad de 15 años a la hacienda de Tahuejo en la que su tío Felipe Morelos prestaba servicios de arriería. Después, se trasladó a la hacienda del Rosario donde desempeñó el mismo oficio de su tío." 16
                Con el uso de Cleto por Teclo quedan por muestra: "José María Cleto Morelos y Pavón nació en Valladolid, Michoacán (actual Morelia) 30 de septiembre de 1765. Quedo huérfano de padre a muy temprana edad..."  "José María Cleto Morelos y Pavón, es el genio militar de la Guerra de Independencia de 1910 y uno de los más grandes héroes de la Historia de México." 17 "José María Cleto Morelos y Pavón (Valladolid, Michoacán, 30 de septiembre de 1765 - Ecatepec, Estado de México, 22 de diciembre de 1815) fue sacerdote y militar insurgente mexicano, que organizó y fue el artífice de la segunda etapa (1811-1815) de la Guerra de Independencia de México...". 18 “De acuerdo con diversas fuentes históricas, apenas unos cuantos años del estallido de la revolución de Independencia la vida de José María Teclo Morelos y Pavón transcurría no sin pocos sobresaltos y carencias económicas en San Agustín Carácuaro…” 19 ¿Será entonces que la interpretación de la grafía en el ʺCertificado˝ firmado por Aristeo Mercado Gobernador Constitucional Interino del Estado de Michoacán de Ocampo contiene el grave error de interpretar inadecuadamente el trazo de la redacción? Teclo (Santa Tecla) tiene su conmemoración actualmente el 23 de septiembre y el correspondiente a San Cleto el 26 de abril. Según costumbre arraigada en los pueblos mexicanos y aun con cierta vigencia, queda con mayor cercanía el nombre derivado de Tecla, a menos de que estudios con mayor profundidad establezcan que algún familiar cercano al héroe llevara el nombre ya sea de Teclo o Cleto, sin omitir la necesidad de establecer cuándo, dónde y quién incrustó el yerro para el tercer nombre propio del héroe nacional.

Notas:
1.- Vicente Riva Palacio, Manuel Payno, Juan A. Mateos y Rafael Martínez de la Torre.  El libro rojo. 1520-1867. Tomo II. El Licenciado Verdad, página 56. A. Pola, Editor, Calle de Tacuba, núm.25, 1905. Versión pdf memoriapoliticademexico.org Consultado el 22 de febrero del 2017.
2.- José María Morelos y Pavón. Sentimientos de la Nación.
3.- Salvador Rueda Smithers. De cura a caudillo. Descifrar a José María Morelos y Pavón. Página 35. José María Morelos y Pavón. Generalísimo de los Ejércitos de la América Mexicana. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 2015. (Hay versión pdf disponible en: lugares.inah.gob.mx (La cuenta no da. O Corresponden a 292 pesos anuales o, serían únicamente un poco menos de 28 centavos por día=27.39).
4.- Carlos Villa Roiz. Los curas de la Independencia de México. Crónica, 17 de septiembre del 2016. Visitado el 20 de noviembre del 2017.
5.- Salvador Rueda Smithers. Óp. Cit. Página 30.
6.- Silvia Molina. “Biografías para Niños. José María Morelos, Generalísimo y Siervoʺ. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, 2015.
7.- Salvador Rueda Smithers. Ídem, página 35.
8.- Moisés Guzmán Reyes.  José María Morelos y Pavón. Generalísimo de las armas de la América Septentrional. Página 9430. José María Morelos y Pavón. Generalísimo de los Ejércitos de la América Mexicana. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 2015.
9.- José Manuel Lozano Fuentes, Amalia López Reyes. Historia General de México. Don José María Morelos y Pavón. Grupo Editorial Patria, 2000.
10.- José María Morelos y Pavón, 1765-1815. bicenteanrio.gob.mx Fuente y cortesía  del Diccionario Porrúa, Biografía y Geografía de México. Visitado el 20 de noviembre del 2017.
11.- Salvador Rueda Smithers. Óp. cit. Página 32.
12.- Morelos. Poder Ejecutivo. José María Morelos y Pavón. morelos.gob.mx
13.- Enrique Krauze. Hidalgo, Morelos, Iturbide y Guerrero. Héroes de Carne y Hueso, pagina 32. Historia para Todos, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Conaculta, Banamex. Julio de 2010.
14.- Christian Nava. José María Teclo Morelos y Pavón. constitucion1917.gob.mx modificada el 29 de septiembre de 2015.
15.- Antonio Gutiérrez Escudero. José María Morelos: El siervo de la nación mexicana (I). Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España. digital.csic.es
16.- José María Morelos y Pavón. Gobierno del Estado de Guerrero. 2015-2021- Cita por fuente. Enciclopedia Guerrerense. Guerrero Cultural Siglo XXI, A. C. El autor no aporta el nombre de la hacienda supuestamente perdida en el juego por el "irresponsable" padre ni una referencia al cargo asentado en el acta ni el tiempo de arraigo en la cárcel. En aquellos tiempos el juego de cartas y el consumo de bebidas embriagantes en niveles socioculturales bajos poseían una carga de posesión diabólica. Queda entre el cúmulo de especulaciones y afirmaciones sin sustento que Manuel Morelos fue un irresponsable para su familia y en la historia nada queda sujeto a las suposiciones ni arreglos para el lucimiento del investigador.
17.- Macario Sánchez López. José María Morelos y Pavón. nayariteducacom.blogspot.mx
18.- Texto para venta de libro de Rafael Luna José María Morelos y Pavón, editado por Random House Español en el año de 2010.
19.- Jaime Reyes Monroy. El cura Morelos y su casa través de los testimonios documentales, página 57. José María Morelos y Pavón. Generalísimo de los Ejércitos de la América Mexicana. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 2015.

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