Imagen del cura Morelos.
Medallón en cera.
Un
paliacate en la Historia II
Víctor
Manuel López Wario
¿Quién fue
José María Morelos y Pavón?
"Durante
los festejos de aniversario, las figuras esenciales de la historia de un país,
semejantes a piezas de museo, son debidamente pulidas y sacadas al aire, para
enseguida colocarlas de vuelta en la vitrina y dejarlas dormir durante un año
—o cien— más. Pero para conocer la verdadera importancia y vida de un personaje
histórico se necesita una profunda comprensión del pensamiento de la época que
le dio vida..." 1
Vocación
sacerdotal.
Resabio de
siglos anteriores, en el siglo XIX, a los hijos del pueblo llano sólo quedaba
buscar espacio honrado en el desempeño de las labores manuales, en tanto que,
para los criollos, las oportunidades eran tres carreras en cuya actividad
quedaba el hombre más o menos protegido contra los rigores de la vida: la
abogacía, la milicia o el sacerdocio aunque a expensas de cubrir una vacante
difícilmente ocupada por alguien que no procediera de la península ibérica. Los
hijos de hacendados, de dueños de minas, de comerciantes ultramarinos contaban
con la oportunidad de "adquirir" alguno de los nombramientos burocráticos
y nobiliarios otorgados por España en favor de los nacidos en la Nueva España
si la solicitud la presentaba correctamente y con amplia muestra de merecimientos
de sus antecesores acompañada adecuadamente con un sustancioso
"provecho" para al benefactor: la Corona. Inclusive las casas de los
nobles españoles abastecían constantemente de elementos humanos en los espacios
mejor remunerados lo cual creaba un desequilibrio en la meritocracia con daño y
frustración en las capacidades individuales entre los nacidos en tierras
americanas. La vocación sacerdotal a destiempo de don José María Morelos y
Pavón, parece, según lo múltiplemente asentado en la historia, una
determinación más cercana a lo terreno que a lo estrictamente de orden
espiritual. Una repetida afirmación establece que su bisabuelo rico, Pedro
Pérez Pavón, dejó un capital para su hijo natural José Antonio, siempre que optara
por el sacerdocio y sirviera a una capellanía. Al abandonar José Antonio el
seminario para casarse, el goce de la herencia quedó aplazada, así, años
después, la madre de Morelos pugnó para que ese capital pasara a su hijo por
ser descendiente directo. Así, José María Morelos encontró su
"vocación" sacerdotal a los 24/25 años. Decisión no deleznable ni
reprochable dada la práctica de la época.
"En el proceso montado al
prisionero Morelos en 1815, el fiscal dejó entrever el ascendiente del acusado,
'atendiendo a su baja extracción'. Pedro Pérez Pavón, bisabuelo materno del
combatiente al régimen de España, en su testamento despeja esa oscuridad al
haber nombrado a José Antonio Pérez Pavón, su hijo 'habido en mujer libre',
como beneficiario de una capellanía (un beneficio eclesiástico) que fundó.
Beneficio que su bisnieto había aspirado a disfrutar con el fin de ingresar en
el seminario para ser sacerdote.
"Morelos libró el requisito
de demostrar 'pureza de sangre' en el seminario de su natal Valladolid, pero la
partida bautismal del abuelo matero sería la clave para aclarar la 'baja
extracción' mencionada por el fiscal. Ese es el aún hipotético nexo al
parentesco africano de quien intentó terminar las distinciones de castas en su
proyecto de nación independiente, plasmado en la Constitución de Apatzingán en
1814." 2
"... José María Morelos y
Pavón [...] como estudiante capense asistió (sic) a las dos instituciones
(Colegio de San Nicolás Obispo el mismo año en que don Miguel Hidalgo y
Costilla asumiría la rectoría de la Institución y Seminario Tridentino de Valladolid)
al comenzar tardíamente sus estudios clericales, hacia 1790 y 1792. Por
entonces, aunque Miguel Hidalgo ocupaba el cargo de rector del Colegio de San
Nicolás, no fue directamente maestro de Morelos, pues consta que éste sólo
acudió a tomar los cursos de latinidad impartidos allí por los bachilleres
Jacinto Moreno y José María Arzac, y que luego continuó sus estudios
filosóficos y teológicos en calidad de 'estudiante capense' del Seminario
Tridentino de Valladolid', entre 1793 y 1794… 3 los llamados 'capistas',
'capeños' o 'capenses'; es decir, estudiantes comunes que no eran colegiales ni
becarios en estos planteles, quienes acudían en calidad de oyentes o
estudiantes externos a las cátedras impartidas tanto en el seminario como en el
colegio."
"... Desde el principio
[Morelos] asumió sus deberes económicos y sacerdotales con igual
responsabilidad. Al poco tiempo de ordenarse comenzó a ejercer el sacerdocio en
pueblos pobres de Michoacán <<de mal clima y
escaso provecho>>, como Churumuco,
La Huacana, Urecho, Carácuaro y Nocupétaro, y habría sido uno de esos <<clérigos sueltos que>>, según Abad [y Queipo, respecto a que las cuatro
quintas partes del clero], <<no tienen beneficio ni reciben nada del gobierno,
que subsisten sólo de los pequeños estipendios de su oficio>>, de no ser porque después de su tardía
ordenación —sin dejar de atender su ministerio, antes al contrario,
reforzándolo—, Morelos se convirtió en un activo aunque modesto
comerciante."
La información histórica
conserva la documentación correspondiente para el inicio y ejercicio sacerdotal
de don José María, quede a manera de ejemplo: la solicitud de Morelos para la
declaración de “vacante” para la capellanía fundada por su abuelo, el certificado de estudios firmado don
Jacinto Mariano Moreno, el certificado correspondiente de don José María Pisa, Catedrático
de Teología Moral en favor de don José María Morelos con la mención del paso
del estudiante en la Universidad de México para adquirir el grado de bachiller,
la solicitud del nuevo bachiller para su admisión a la primera tonsura el 5 de
noviembre de 1795, y, entre otros muchos documentos:
“Ilustrísimo y reverendísimo señor maestro don
fray Antonio de San Miguel.
“Dignísimo prelado
y señor de mi veneración: el día 31 de enero por la tarde, con fecha de 25 de
dicho recibí la superior determinación de vuestra señoría ilustrísima en la que
se me ordena pase a recibir el interinato de cura del partido de Churumuco y la
que abracé con increíble regocijo, para ejecutarla, aunque sacrificando mi vida,
por obedecer a vuestra señoría ilustrísima y cultivar la viña del Señor.
“Doy repetidas gracias a vuestra
señoría ilustrísima que se digna elegir pequeños para empresas grandes; y
aunque no me hallo suficiente para desempeñar
tan grave cargo, pero fiado en la promesa del Señor, y
en la protección de vuestra señoría ilustrísima que espero no me desampare, voy
desde luego a observar al pie de la letra la superior resolución de nuestra
señoría ilustrísima cuya vida guarde Dios nuestro señor siglos en su mayor
grandeza.
Uruapan, 1º de febrero de 1798.
Ilustrísimo y reverendísimo señor.
Besa la mano de vuestra señoría ilustrísima su
menor súbdito.
José María
Morelos.”;
además de las tribulaciones y montos para la
ayuda del clero novohispano en favor de la corona en su conflicto con la
Francia napoleónica.
Ya ordenado y con sede en
Carácuaro enfrentó las vicisitudes de aquella zona pobre y de vida difícil, al
parecer y sin mayores datos: "…inició
un pequeño negocio de venta de ganado vacuno y porcino sea por adquisición o
administración de un rancho". A la vez incursionó en la construcción y
así: “Es el caso que en el área de 120 varas de oriente a poniente y 110 varas
de sud a norte fabriqué yo en este citado pueblo de Nocupétaro una iglesia (lo
más de propio peculio, como lo tengo probado en la presentación de mis
méritos), la que después de la de Cuzamala [actual Cutzamala de Pinzón] es la
mejor de Tierra Caliente. Y desde el año de 1802 en que concluí esta iglesia,
seguí con el empeño de su cementerio hasta estarle poniendo hoy mismo las
últimas almenas a la puerta del sud, y ha quedado tan sólidamente construido y
tan decente, que sin excepción no hay otro en Tierra Caliente, y pocos en
tierra fría, como se puede probar con los cuatro últimos albañiles que se
acaban de ir: Julián, Francisco, José María y Gregorio, vecinos de San Pedro de
esa capital.
"Al oriente del cementerio
queda la casa del campanero y sepulturero; al poniente y contigua, la casa
cural; al sud en una esquina, la iglesia vieja que sirve de sala donde se
depositan los cadáveres; y en la otra esquina, la iglesia nueva; al norte, la
casa del sacristán; todo menos ésta, contiguo y dentro de la citada área” 4.
La misma afirmación, palabras más o menos queda en Jaime Reyes Monroy: "La
planta baja del edificio que hoy ocupa el Museo de Sitio Casa de Morelos, se
terminó de construir en 1758. En los registros notariales se asienta que, en
1774, el Juzgado de Testamentos de Valladolid adjudicó la propiedad a Anastasio
Martínez quien la heredó a su hijo Juan José Martínez, el cual a su vez la
vendió a José María Morelos, en agosto de 1801, por la cantidad de 1 830 pesos
de oro común. En 1809 la casa fue modificada por decisión e intervención del
nuevo dueño y se le agregó la segunda planta.
"Una parte del inmueble fue
ocupada por Antonia Morelos, hermana del clérigo vallisoletano, mientras que
las accesorias del lado sur quedaron en alquiler. Uno de los inquilinos, de
nombre Miguel Cervantes, contrajo matrimonio con doña Antonia en 1807, y de
esta unión nació Teresa Cervantes Morelos. La familia ocupó la planta alta,
mientras que las accesorias se siguieron rentando..." 5
José María
y Nicolás Morelos ceden a su hermana Antonia
los
derechos a la herencia materna.
Nocupétaro,
junio 20 de 1808.
"Conste
por éste, como yo el bachiller don José María Morelos, cura y juez del partido
de Carácuaro, en consorcio de don Nicolás Morelos, fiel del estanco del mismo
partido, cedemos a favor de nuestra hermana doña María Antonia Morelos, la parte que nos toca o tocarnos
pueda de un solar y jacales, sitos en la ciudad de Valladolid, junto al río
Chico, por la calle que baja del mesón de San Agustín, cuyo solar y jacales
quedaron por fin y muerte de nuestra legítima madre doña Juana María Pavón,
cuya cesión hacemos, en virtud de que yo dicho bachiller costeé el entierro de
la citada difunta, en cantidad de cerca de doscientos pesos, y tener
recompensada la parte que a dicho mi hermano don Nicolás Morelos pudiera
tocarle del citado solar y jacales. Y para que la expresada nuestra hermana
doña María Antonia Morelos, pueda gozar y usar de este solar y jacales a su
arbitrio y sin dependencia nuestra ni de nuestros descendientes ni
ascendientes, otorgamos que cedemos todos nuestros derechos y acciones al
expresado solar y jacales, en la persona de la nominada nuestra hermana doña
María Antonia Morelos, esposa actual del
señor alcalde don José Miguel Cervantes, y en la de los descendientes de ella;
para cuyo efecto, desde luego renunciamos todo nuestro derecho a esta finca y
todas las leyes de nuestro favor.
"Y porque así lo cumplimos
y cumpliremos ambos a dos, lo firmamos en el pueblo de Nocupétaro, a veinte de
junio de mil ochocientos y ocho, siendo testigos el bachiller don José María
Méndez Pacheco y don Norberto Erisaga, de esta vecindad.
Bachiller
José María Morelos.— Nicolás Morelos.—
Bachiller José María Méndez Pacheco.—
Norberto Erisaga."
¿Cuándo y cómo regresó Nicolás
Morelos de San Luis Potosí? "La planta baja del inmueble se terminó de
construir en el año 1758. Los registros notariales señalan que en 1774 el
Juzgado de Testamentos de Valladolid adjudicó la propiedad a Anastasio
Martínez, quien la heredó a su hijo Juan José Martínez; aunque en agosto de
1801, el cura del pueblo de Carácuaro, José María Morelos y Pavón adquirió el
inmueble, el cual sufrió algunas modificaciones, entre ellas la adición de la
segunda planta en el año 1801. La mayor parte de los espacios del inmueble
fueron ocupados por Antonia Morelos, hermana del clérigo vallisoletano, mientras
que las accesorias del costado sur fueron alquiladas. Cabe mencionar que uno de
los inquilinos, de nombre Miguel Cervantes, contrajo matrimonio con doña
Antonia en 1807, y que de esta unión nació Teresa Cervantes Morelos. La nueva
familia ocupó la planta alta del inmueble, mientras que las accesorias
continuaron bajo arriendo; sin embargo, en mayo de 1810, pocos meses antes del
estallido del movimiento de independencia, Morelos hipotecó su casa a través de
su poderdante y cuñado, por la cantidad de 1,000 pesos, con la intención de
satisfacer una deuda que ascendía a la cantidad de 673 pesos, 4 reales y 6
granos.
"La casa de Morelos fue una
de las muchas propiedades que sufrió los estragos de la guerra insurgente, ya
que en marzo de 1811 el jefe político de la intendencia, que pertenecía al
bando realista, Torcuato Trujillo, confiscó el inmueble y ordenó su destrucción
parcial; esta acción, indudablemente, era parte de una estrategia tendiente a
debilitar la figura del caudillo. A raíz de este acontecimiento, la familia del
cura revolucionario se mudó al rancho de Zindurio, donde permaneció hasta 1822,
una vez que se consumó la independencia, y el gobierno mexicano reconoció los
derechos de Antonia y Nicolás Morelos, hermanos del héroe nacional. No obstante,
los herederos de los bienes del insurgente debieron participar en el proceso de
remate de la casa de Valladolid, ya que como se mencionó anteriormente, ésta
estaba cargada con una hipoteca. Finalmente, la propiedad fue adjudicada a
Miguel Cervantes, quien al igual que Nicolás Morelos, reconoció y satisfizo la
deuda; este último, a su vez, cedió sus derechos sucesorios a su cuñado y su
hermana Antonia… A partir de que se consumó el arreglo con sus acreedores, la
familia Morelos regresó a la casa adquirida por el Siervo de la Nación, y se
abocó a su reconstrucción, puesto que como señalamos, guardaba una mala
condición física. “Tras la muerte de Antonia Morelos, ocurrida en 1830, el
edificio pasó a manos de su hija Teresa Cervantes Morelos quienes tuvieron tres
hijos, de nombres Vicente, Guadalupe y Francisco de Paula. En 1938 doña Teresa
(Cervantes Morelos) emprendió varios
trabajos en el edificio, durante los cuales se modificaron algunas partes de la
estructura original.” 6
Renuncia y
Vocación.
En sus curatos
vive en carne propia las miserias y pobreza de la mayoría de sus semejantes,
los vicios que los sojuzgaban en el ámbito cercano a la brutalidad. Aquí, un
momento en la vida de los dos destacados caudillos que si bien no destruye la
idea de una espontánea adopción del ideario revolucionario por parte de Morelos
(aunado al texto arriba asentado y tomado del cuadro III de don Carlos María de
Bustamante [páginas 18 y 19 de la versión consultada 7 ]), deja una
inquietante afirmación: "La comunicación entre Hidalgo y Morelos se
intensifica; el 4 de septiembre de 1810 Hidalgo le escribe que debe estar
atento a la fiesta del 'gran jubileo' próximo a celebrarse el 29 de octubre,
pero sus planes son descubiertos y el movimiento armado se levanta. Sale a Valladolid
a buscar al jefe insurrecto y lo alcanza en Charo (Matlatzinco) el día 20,
donde recibe la consigna de insurreccionar el sur, con un certificado de su
autoridad que a la letra dice:
'Por el presente,
comisiono en toda forma a mi lugarteniente, el brigadier don José María
Morelos, cura de Carácuaro, para que en la costa del sur levante tropas,
procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado.
Firmado.- Miguel
Hidalgo, Generalísimo de América'.
El citado documento fue expedido
en el pueblo de Indaparapeo (en el mesón "El Nazareno", para
precisar, el 20 de octubre de 1810), Michoacán."
Durante la causa fincada contra
el cura de Dolores: "Preguntósele á Hidalgo si era cierto que la
insurrección verificada el dia 16 de septiembre estaba resuelta para el 29, dia
de S. Miguel, en la villa de este nombre: dijo que era falso, que se trató de
que se verificase el dia 26 en la ciudad de Querétaro y en S. Miguel el Grande;
pero habiendo parecido corto el tiempo para prevenirse de algunas armas, se
difirió para el dia 2 de octubre, lo que no tuvo efecto por la sorpresa de los
confidentes en Querétaro." 8
Queda pues, una certeza aún
endeble que nulifica esa un tanto alocada y enfebrecida decisión de ambos curas
en su momento determinado para iniciar, en el caso de don Miguel Hidalgo y de
aceptar la misión, en el correspondiente a don José María Morelos, la valía del
movimiento armado en contra de la deteriorada administración hispana en tierras
novohispanas. Para dos seres con la destacada preparación, además de su
cercanía con el pueblo llano debida a su ministerio, resulta en mucho una
"locura" que tiene fundamentos sólidos en lecturas y pláticas en un
momento en que muchos eran contrarios a las medidas peninsulares y el momento
histórico que les correspondió vivir.
Así pues, la entrevista entre
los dos curas tentativamente en Charo y consumada en Indaparapeo resulta más
una ampliación y culminación de pláticas anteriores y no un brote de emocional
decisión por parte del cura Morelos.
Ya desbrozada y asentada quedan
las campañas militares de Morelos con sus altibajos y anécdotas, sus
descréditos y glorias hasta su final derrota y sacrificio en San Cristóbal
Ecatepec, hoy Estado de México. Queda su nombramiento como Generalísimo su
aporte y participación en la Constitución de Apatzingán, los nombres de sus
compañeros y amigos: don Hermenegildo Galeana (de Bargas ¿o Vargas?), el
querido Tata Gildo o Tío Gildo según sus variantes en los historiadores; don
Mariano Matamoros Guridi (“los dos brazos de Morelos); don Juan Galena, don José
Antonio Galena Valdeolivar, Pablo y Antonio Galeana de los Ríos; los hermanos
insurgentes Leonardo, Miguel y Victor Bravo Enciso; don Nicolas Bravo, don Julián
Ávila; el mariscal de campo don José Antonio Talavera, don Ignacio Ayala, don
Rafael Valdovinos, don Vicente Guerrero Saldaña, don Juan Nepomuceno Álvarez
Hurtado; don Isidro Montes de Oca, don Luis Pinzón; don Cesáreo Ramos, don
Marcos Martínez, don José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix )Guadalupe Victoria),
el Batallón de Guadalupe formado principalmente por un grupo de negros y
“pintos” aguerridos..., motivo para repetidos discursos en las voces de los
defensores de la democracia mexicana quedan las multiplicadas impresiones de
los “Sentimientos de la Nación” y el autoimpuesto termino de “Siervo de la Nación”,
su desilusionante y casi desconocido origen: "Después… se nombró a Morelos
Generalísimo y se acordó darle el tratamiento
de ‘Su Alteza Serenísima’ a lo
que Morelos no acepto: ‘Soy siervo de la nación porque ésta asume la más
grande, legítima e inviolable de las soberanías. Y yo estoy al servicio de ella’.ʺ
No obstante la
buena voluntad para maquillar y exaltarlo, el membrete tiene un origen menos
terso. Corresponde al remate de una carta del propio generalísimo dirigida al
licenciado Ignacio López Rayón con fecha del 3 de agosto de 1813 en Acapulco,
cuando la relación entre ambos líderes quedó resquebrajada definitivamente:
"... resulta temerario el juicio que vuestra excelencia [se] ha formado
injustamente, imputándome la abrogación de su autoridad valido de la
preponderancia de bayonetas quod absit (¡Dios
no lo quiera!), porque estas las hacen desaparecer un revés de fortuna y, por
lo mismo, jamás se me ha llenado la cabeza de viento. ¿Y será justo y puesto en
razón que se deje la patria peligrar en medio de estas convulsiones y no se
tome providencia, sólo porque a vuestra excelencia no se le usurpen sus
decantados derechos? ¿Le hemos de creer tan tirano y tan injusto que por sólo
capricho no ha de llevar a bien el que otro la libere? [...] no puede ser
legítimo el [poder] que reducido a fines personales impide las medidas de que
la patria se haga independiente. Yo soy enemigo de fungir [...] no pretendo la
presidencia; mis funciones cesarán establecida la Junta y me tendré por muy
honrado con el epíteto de humilde Siervo
de la Nación".
Un extraño
despacho borbónico.
Hay una
carta sumamente curiosa del rey Fernando VII —poco difundida y que exige un
estudio con mayor cuidado a fin de afirmar su veracidad o no— quien una vez
recuperada su libertad, su objetivo fue el de restaurar el sistema absolutista
de la monarquía española, para lo cual fue necesario abrogar la Constitución de
Cádiz, en mayo de 1814. Sin embargo, su vigencia fue reestablecida tanto en
España como en México, en virtud del levantamiento del General Riego en contra
del monarca. Sea un elemento para juzgar los hechos posteriores y la dinámica
impuesta a los mismos.
“Madrid 24
de Octubre de 1820. Mi querido Apodaca: tengo noticias positivas de que vos y
mis amados vasallos los Americanos, detestando el nombre de constitución, solo
apreciáis y estimáis mi real nombre: éste se ha hecho odioso en la mayor parte
de los Españoles que, ingratos, desgraciados y traidores, sólo quieren y
aprecian el gobierno constitucional, y que su Rey apoye providencias y leyes
opuestas a nuestra sagrada religión.
"Como mi corazón está
poseído de unos sentimientos católicos, de que di evidentes pruebas a mi
llegada de Francia en el establecimiento de la Compañía de Jesús (1815), y
otros hechos bien públicos, no puedo menos que manifestaros que siento en mi
corazón un dolor inexplicable: éste no calmará ni los sobresaltos que padezco,
mientras mis adictos y fieles vasallos no me saquen de la dura prisión en que
me veo sumergido, sucumbiendo a picardías que no toleraría si no temiese un fin
semejante al de Luis XVI y su familia.
"Por tanto, y para que yo
pueda lograr la grande complacencia de verme libre de tales peligros; de la de
estar entre mis verdaderos y amantes vasallos los Americanos, y de la de poder
usar libremente de la autoridad real que Dios tiene depositada en mí; os
encargo que si es cierto que vos me sois tan adicto como se me ha informado por
personas veraces, pongáis de vuestra parte todo el empeño posible, y dictéis
las más activas y eficaces providencias, para
que ese reino quede independiente de éste. Pero, como para lograrlo sea
necesario valerse de todas las invectivas que pueda sugerir la astucia (porque considero yo que ahí no
faltarán liberales que puedan oponerse a estos designios), a vuestro cargo
queda hacerlo todo con perspicacia y sagacidad de que es susceptible vuestro
talento. Y, al efecto, pondréis vuestras
miras en un sujeto que merezca toda vuestra confianza para la feliz consecución
de la empresa, que en el entretanto meditaré el modo de escaparme de
incógnito y presentarme cuando convenga en esas posesiones. Y si esto no
pudiere verificarlo, porque se me opongan obstáculos insuperables, os daré
aviso, para que vos dispongáis el modo de hacerlo: cuidando sí, como os lo
encargo muy particularmente, de que todo e ejecute con el mayor sigilo, y bajo
de un sistema que pueda lograrse sin derramamiento de sangre, con unión de
voluntades, con aprobación general, y poniendo por base de la causa la religión
que se halla en esta desgraciada época tan ultrajada; y me daréis de todo
oportunos avisos para mi gobierno, por el conducto que os diga en lo verbal
(por convenir así) el sujeto que os entregue esta carta. Dios os guarde, vuestro
Rey que os ama: FERNANDO." 9
Tras un vergonzante juicio que en poco amparara un espíritu cristiano, tras su sentencia, el
viernes 22 de diciembre, alrededor de las seis de la mañana Morelos despertó en
su celda, comió un pan con café, y después fue encadenado de manos y pies,
subió a una carroza custodiada por 50 soldados y marchó a Ecatepec, donde se
realizaría la ejecución, por orden de Calleja, ya que se podía presentar un
motín. Al pasar por la Basílica de Guadalupe, intentó hincarse pero el peso de
las cadenas se lo impidió. Tras un largo viaje, llegó a Ecatepec a la una de la
tarde. El sacerdote, Miguel Salazar, fue
comisionado por Manuel
de la Concha para confesar a Morelos y preparar su
sepultura. Después de comer, Morelos conversó un poco con Salazar y De la
Concha, y posteriormente se confesó. Antes de pasar al paredón, rezó
el salmo 51 y
posteriormente tocaron los
tambores. Morelos abrazó a (don
Manuel de la) Concha, se vendó los ojos, tomó un crucifijo y exclamó: “Señor,
si he obrado bien, tú lo sabes, pero si he obrado mal, yo me acojo a tu
infinita misericordia'. Acto seguido se hincó con la espalda al pelotón. A la
voz de mando sonaron dos descargas. Oficialmente, a las cuatro de la tarde del
viernes 22 de diciembre de 1815, José María Morelos y Pavón había muerto."
10
Juzgado Ecleciástico
S. Cristobal Ecatepec.
Yo Don Alfonzo de
Quiros. Notario del Curato y Juzgado Ecleciástico de S. Cristobal Ecatepec,
hago constar:
Que hoy día de la fecha, se ha
recibido en este curato para que se le de sepultura cristiana al cadáver del
que fue presbítero Don José Ma. Morelos y Pavón, quien en el año de diez,
siendo cura párroco de Nocupétaro, se reveló en contra la autoridad del Rey
Nuestro Señor (QDG) uniéndose a su antiguo maestro y amigo el cura Don Miguel
Hidalgo, induciendo a los naturales a insurreccionarse estando en continua
guerra por espacio de cinco años, derramando sangre europea, incendiando
poblaciones, sin obedecer los edictos del Santo Tribunal de la Fé, que lo
citaba y aplazaba, hasta que Dios cansado de tantas iniquidades, permitió que
al fin fuera derrotado por el Coronel [Manuel de la] Concha y capturado, siendo
conducido a México donde fue juzgado y centenciado a muerte, cuya centencia se
egecutó el día de hoy, frente al Real Palacio, a la salida de este pueblo.
También se recibieron los
Objetos que tenía consigo y que se sellaron separadamente cada uno (y cuya
lista va al calse) y con su relación respectiva.
El Presbo D. José Ma.
Morelos y Pavón, era un hombre como de cuarenta y ocho a cincuenta años, alto
fornido, de color trigueño, vestía de negro con pantalón corto y media de seda
y zapatos con hebillas de plata.
Según la orden del Exmo. Sr.
Virrey y capitan General de esta Nueva España, don Féliz Ma. Calleja, fue
sepultado el citado cadáver sin pompa alguna, en el cementerio de esta yglesia
del lado del evangelio a diez varas de la torre sin poner señal alguna.
Todo lo cual hago constar en el
presente pergamino así con que se dio el correspondiente recibo, tanto del
cadáver como de los objetos del difunto.
San Cristobal Ecatepec, Octubre
21 de 1815. (¿?)
Firma Alfonso de Quiros.
(Objetos recibidos: Un Brebiario
Romano; Un pequeño Diccionario frases y español del año de noventa y ocho con
firma del finado cura Don Miguel Hidalgo; Un libro de Oraciones con su nombre
de Doña Juana Pavón; Una bolsa cuero con útiles de sacar lumbre y fumar con su
nombre; Un paño de sol, grande y bordado de seda; Un sombrero copa alta; Una
Capa paño de grana.)
O el acta es un fraude o el señor Quiros mal
traía la cabeza. A Morelos lo detuvieron el 5 de noviembre en Tezamalaca,
Guerrero y le fusilaron el 22 de diciembre en San Cristóbal Ecatepec, eso sí es
verídico, en 1815.
Don Carlos María de Bustamante
en su "Elogio y defensa
guadalupanos" recuerda: "Habiendo fusilado el gobierno al general
Morelos, deseándole un piadoso mexicano descanso a su alma, pagó un responso
solemne al padre que regentaba un rosario de ánimas una noche en la calle del
Rastro; más apenas entendieron unos cuantos taberneros gachupines que se hacia
este sufragio cuando se armaron con garrotes, dieron sendos palos a los músicos
y cantores; el rosario acabó a farolazos pues los quebraron, y a toda la
comparsa piadosa la llevaron a la cárcel... Desde el día en que los insurgentes
proclamaron a nuestra Señora de Guadalupe, los españoles le profesaron un odio
positivo (entiéndase que los ruines y no los ilustrados y prudentes, que había
muchos). Le opusieron por rival a nuestra Señora de los Remedios, porque había
venido de España trayéndola un soldado. Para calificar, según su criterio a un
americano de insurgente, se
destacaban algunos colocándose enfrente de la capilla de nuestra Señora de
Guadalupe que está en la catedral; si al pasar le hacía reverencia o se detenía
a orar, en el momento se le calificaba de insurgente. Cuando los soldados de
Águila y Conti entraron en Coscomatepec por haber evacuado aquel pueblo el
general D. Nicolás Bravo, fusilaron a una guadalupana..." a más de algunas asquerosidades practicadas
con la imagen de la odiada advocación mariana.
El héroe de Cuautla
(Grabado de 1825.)
¿Cómo era
físicamente?
¿Cuáles de
los divulgados rostros de los insurgentes poseen un cercano parecido a quien
menciona el pie de grabado que los determina? Las autoridades virreinales
enfocaron sus esfuerzos a la destrucción de las ideas “corrompidas” y
“afrancesadas” de los opositores al régimen y fue hasta después de consumada la
separación política, social y económica de la hasta entonces Nueva España que
los nuevos dirigentes exaltaron las imágenes que cohesionan a un país recién
surgido dl caos. La Academia fija sus parámetros y los rostros adquieren nuevos
gestos y matices iluminados convenientemente. Las pocas imágenes salvadas de la
destrucción sistemática y las autorizadas al rigor de una motivación específica de rescate y
para ejemplo de los pueblos, ofrece una distinguida armonización entre los
héroes más acorde con el presente que con respecto a su real y pasajera vida y
sus circunstancias.
El historiador, don Nicolás León
"... llevó a cabo un estudio iconográfico detallado con base a la casaca
de capitán general y concluyó que la estatura de Morelos debió de ser de 1.61
metros, mientras que sus enemigos la calcularon en poco menos de cinco pies; es
decir, menos de 1.45 metros." 11 Cabe decir que un promedio de
estatura para los hombres a inicios del siglo XIX da la cifra de 1.65 metros.
En la actualidad, con niveles superiores en cuidados y alimentación durante el
embarazo, parto, postparto, lactancia y desarrollo durante la infancia debido a
los servicios médicos con mayor desarrollo, el promedio de estatura para el
hombre en el Centro y Sur de México es de 1.70 metros y para las mujeres 1.61;
para México en su región Norte corresponde en el mismo orden a 1.78 y 1.64
metros. Para dar una idea de la altura promedio de un hombre al momento del
estallido de la guerra por la independencia de Nueva España, quedan los
siguientes datos 12: don Vicente Guerrero tenía una altura estimada
en 1.66 metros; don Nicolás Bravo 166.51 centímetros; doña Leona Vicario 1.46
metros; don Andrés Quintana Roo, 165.74 centímetros; don Guadalupe Victoria
(José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix), 164.19 centímetros; don Mariano
Matamoros, posiblemente 1.51 metros; de ser suyos la totalidad de los restos conservados,
don Víctor Rosales mediría en vida 1.60 metros;
de corresponderle los pocos restos preservados en el Monumento a la
Independencia, don Pedro José Miguel Ignacio Moreno González de Hermosillo a
quien sus cercanos apodaban “El Toro” por sus fuertes hombros, sus anchas
espaldas y su amplio pecho medía 1.79 metros, algo poco común en su época. El
caso de Morelos, Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, lo mismo que Mina, resulta
imposible por el momento determinar su estatura ya que los restos preservados
con más voluntad que orden en la urna tipo libro en donde quedaran en mezcla
los huesos de los cuerpos. Con la información disponible, resulta de mayor
certeza la propuesta de don Nicolás León en cuanto al 1.61 metros de altura
para Morelos ya que no hay —por el momento— ninguna referencia que muestre una
extrañeza en cuando a la altura del personaje, sea por más o por menos. El
individuo promedio en España durante el siglo XIX tenía una altura de 1.62
centímetros.
Sus restos.
Corre la
afirmación de que sus restos descansan en la Columna de la Independencia. Lo
que hay de cierto (ver estudio de forense) ahí sólo preserva la cabeza del
héroe y algunos huesos largos de su cuerpo.
"Cuando Morelos fue
sentenciado a muerte, el auditor de Guerra, Miguel de Bataller, ordenó que
luego de ser fusilado por la espalda, su cabeza fuera separada del cuerpo para
ser expuesta en la Plaza Mayor de la Ciudad de México, y la mano derecha
mutilada para ser puesta en la Plaza mayor de Oaxaca. Sin embargo, el virrey
Félix María Calleja, su mayor contendiente en la guerra, mandó que al cadáver
de Morelos se le diera sepultura inmediata 'sin sufrir mutilación alguna en sus
miembros ni ponerlos a la expectación pública'. Con estas indicaciones, Manuel
de la Concha fusiló a Morelos por la espalda a las tres de la tarde del 22 de
diciembre de 1815 y una hora después fue sepultado en la Parroquia de San
Cristóbal Ecatepec por su cura, el bachiller José Miguel Ayala.
"La osamenta fue recuperada
en 1823 sin que se hubieran suscitado dudas sobre su autenticidad. Carlos María
de Bustamante y la Gaceta reportaron su llegada a la Villa de Guadalupe a las
12:30 del 16 de septiembre. Fue en la noche de esa jornada, ya estando los
restos en la iglesia de Santo Domingo, cuando el jefe político pasó a
'separarlos para que todos fuesen bien colocados en un magnífico carro,
construido al intento'.
"... Esa urna fue
depositada en la cripta de la Catedral, donde los restos sufrieron las
condiciones de la humedad y el olvido de las autoridades, razón por la que en
1836,a la muerte del presidente Miguel Barragán, sepultado en esa cripta, era
imposible 'distinguirse [las osamentas] por individuos y por eso se guardaron
todas juntas. En 1850 fue necesario hacer una nueva urna en la que fueron
colocados todos los huesos juntos sobre los que pusieron los cráneos..." 13
Con esa información y algunos
añadidos que no resisten el riguroso análisis histórico nació la conseja sobre
la "pérdida" de los restos del cura José María Morelos y Pavón, en la
que aparecen ¿cómo dudarlo? las afirmaciones periodísticas filtradas de uno
permeadas en otro sin confirmación de datos y los supuestos de la extracción de
los restos por el propio Juan Nepomuceno Almonte para trasladarlos a París,
Francia en donde los guardó para solicitar su depósito dentro del ataúd que lo
cubriría a su muerte; aparece también el supuesto reproche de Guadalupe Almonte
fallecida dos años y medio antes que su hermano; la intervención de la embajada
de México en Francia a fin de confirmar y/o desechar las afirmaciones
contradictorias que cerrarían la veracidad del pretendido traslado de los
restos de Morelos en la fosa junto al cuerpo de su hijo Juan Nepomuceno en el
cementerio de Père-Lachaise.
La verdad confirmada hasta al
momento queda asentada tras los análisis realizados a los restos preservados
para su honra en el mausoleo del llamado "altar de la patria", con
todas las implicaciones "distanciadas" a la religión preponderante en
México. Después de un cuidadoso estudio con las disponibilidades técnicas y
científicas del momento, queda por resultado que uno de los cráneos recuperado
corresponde al del benemérito y "Siervo de la Nación" don José María
Teclo (¿Cleto?) Morelos y Pavón, muerto por fusilamiento a los cincuenta años
de edad. Dado el rigor del tiempo, del lugar de su inhumación y sus
características, del tratamiento dado a los restos con la mejor de las
voluntades que no resultó lo óptimo, de quien fuera Morelos quedan con
posibilidad: Clavícula derecha...; el húmero derecho...; cúbito derecho...;
radio derecho...; fémur derecho...; fémur izquierdo...; tibia izquierda...;
peroné izquierdo...; y el cráneo preservado en el interior "... de la urna
de madera de forma cuadrangular de color negro (en la cual) se localizó
únicamente el cráneo de un individuo adulto sin piezas dentales en el maxilar.
La urna tiene una placa de metal en la parte frontal y media de la misma en
donde se lee el nombre de José María
Morelos y Pavón, Siervo de la Nación". 14
"... En la urna donde se
encontraba este cráneo, no aparece la [...] mandíbula [inferior]. Pero en la
urna osario que contiene una serie de huesos largos, coaxiales, vértebras,
costillas, fragmentos de cráneo, fragmentos de mandíbula, entre otros, se ubicó
una mandíbula con las características que se ilustran en la fotografía de 1895.
Ya que presenta el canino derecho y el canino izquierdo, así como el primer
premolar del mismo lado; además se aprecia la parte del ángulo de la rama
izquierda de la mandíbula desplazada hacia afuera, elementos todos presentes en
la mandíbula contenida en la urna osario, por lo que se reconoció la
pertenencia al cráneo en estudio..." 15
"Los datos históricos
mencionan que Morelos sufría de migraña. La migraña (del griego hemikranion, 'un lado de la cabeza') o
jaqueca ((del árabe 'media cabeza') es un tipo de dolor de cabeza usualmente
muy intenso y capaz de incapacitar a quien lo padece. La migraña de caracteriza
por ataques de dolor severo y debe incluir una de las siguientes características:
dolor en sólo un lado de la cabeza, en un punto en concreto de la cabeza,
náusea, vómito, fotofobia y fonofobia o dolor que empeora con el movimiento.
Los síntomas y su duración varían considerablemente de paciente a paciente, y
también de un ataque a otro... En el cráneo en estudio, en su parte interna, en
el parietal izquierdo presenta unos hundimientos conocidos como granulaciones
aracnoides o corpúsculos de Pachoni, que se han asociado con este
padecimiento." 16
"Tanto su correspondencia como
los testimonios de quienes lo conocieron, sumados a los recientes estudios de
antropología física, demuestran que Morelos fue un hombre fornido, de espalda
ancha, de aproximadamente 1.65 metros de estatura. Cuentan las crónicas que
padecía frecuentes migrañas, las cuales él mismo achacaba a las dos o tres
caídas de las monturas, además de cólicos que lo postraban, efecto de los
ayunos y los afanes de la guerra. También se han descubierto evidencias de un
molesto y largo padecimiento dental, con afecciones bacterianas que le
causarían caries, dolores de cabeza y, muy posiblemente, los dolores de
vientre.
"Esas migrañas, que lo
obligaron a reposar en numerosas ocasiones, constituyen el origen del rasgo
personal y de su representación iconográfica. El pañuelo o paliacate que le
cubría el cráneo con un nudo en la nuca ha sido un signo de distinción tan
poderoso que, cincuenta años después de la muerte de Morelos y a manera de
homenaje, lo reprodujeron los chinacos republicanos, así como, casi un siglo
después, durante el centenario de la Independencia, lo hizo el profesor
zapatista Otilio Montaño —uno de los redactores del Plan de Ayala, documento
del que se ha dicho que dio nacimiento al siglo XX—. Así, no hay retrato,
efigie, escultura ni descripción que no aluda al pañuelo en la cabeza, aunque
el dolor haya sido la causa de tal costumbre." 17
"Chiquiadores. Sinónimos:
cataplasmas diminutas, parches.
"Son medicamentos muy
usados en la medicina doméstica, generalmente de forma circular, hechos de
diversos materiales. Se colocan sobre las sienes y mejillas para mitigar el
dolor, 'sacar el calor' y el 'aire' concentrado en la región superior del
cuerpo.
"Los materiales usados con
más frecuencia son cuero de víbora, una moneda pegada con cera de Campeche, una
'viejita' de cigarro (fragmento de papel de bachicha de cigarro), papel de
color negro, blanco o café pegados con goma, sebo, manteca o trementina entre
otros. También se usan hojas de plantas como el tabaco..., ruda..., fresno...,
limón..., rosa de Castilla..., y papa.
"[Juan de] Esteyneffer
(jesuita nacido el 4 de marzo de 1664 en Iglau, Moravia - fallecido en Sonora,
México en 1716) hace referencia a ellos diciendo que son medicamentos que se
aplican por fuera; se pone un parchecito redondo en la sien del mismo lado del
dolor para 'atajar la fluxión'." 18
Perpetuación.
"A
mediados [de] 1910, tanto los diarios de la capital como de diversos estados
informaron, paso a paso, sobre lo acontecido luego de que el monarca español
accedió a la petición formulada. Así, a principios de junio se informó que
Alfonso XIII había accedido a la solicitud de los miembros del Casino Español
en cuanto a devolver a México 'el uniforme militar que portaba al ser
aprehendido el generalísimo de las Américas'. Dos meses más tarde, los lectores
se enteraron de que la delegación española encargada de traer 'las reliquias de
Morelos', encabezada por el capitán general Camilo Polavieja, había salido de
España a bordo del barco Alfonso
XIII." (La Gaceta de Guadalajara,
21 de agosto de1910.) 1
En las páginas 260 y 261 de la
multicitada José María Morelos y Pavón.
Generalísimo de los Ejércitos de la
América Mexicana aparece en la primera columna el “Inventario de las prendas y demás objetos de Morelos ingresados en
noviembre de 1915 al Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía”,
en tanto en la columna derecha queda “Nota
de las alhajas de y muebles que el Virrey de Nueva España remite al
excelentísimo Señor Ministro de la Guerra para que se sirva tenerla a
disposición de Su Alteza la Regencia del Reyno", abril de 1814
(Archivo General de la Nación [AGN] Correspondencia de Virreyes, vol. 268-A
[1813-1816] Historia f. 107 [ff. 97-107])…
En la columna correspondiente a
las prendas remitidas a España en el año de 1814 aparece: "Un retrato en
lienzo del apóstata cura Morelos, jefe actual de la insurrección de este Reino.”
(A propósito de este retrato
pintado en Oaxaca, Nicolás León señaló aspectos particulares del uso y destino
de las prendas y otras piezas.
"El retrato más conocido de
Morelos lo representa en su uniforme de capitán general. Según la descripción
de Alamán, aparece tal cual como asistió a la ceremonia de la Junta de Fernando
VII y en su nombre de la Junta de Zitácuaro, en diciembre de 1812, en Oaxaca.
El uniforme, igual al de los capitanes generales españoles, no se lo puso
Morelos mas que esta sola vez, y fue cojido por Armijo en Tlacotepec con todos
los papeles y demás efectos de Morelos, en marzo de 1814. Fue remitido a España
y conservado en el Museo de Artillería hasta 1910 en que fue devuelto a México
con motivo de la celebración del centenario de la independencia. Lleva Morelos
un gorro negro en la cabeza, que nunca traía descubierta, por padecer dolores
en ella cuando no la tenía abrigada con gorro o pañuelo, y al cuello el
pectoral que se le remitía al obispo de Puebla, Campillo, en el convoy de Veracruz
que [fue] tomado por los insurgentes en Nopalucan en abril de 1812. El cura
Sánchez que cojió esta alhaja, la regaló a Morelos, quien agregó a la
extremidad de la cruz una medalla de oro de la Virgen de Guadalupe. Tiene
además un cordón de oro del cual está suspendido el sable y en el sombrero
montado que lleva bajo el brazo, se ve la cucarda [escarapela] azul celeste y
blanca adoptada por los insurgentes.")
En las páginas 256 y 257 de la
obra citada, la autora, María Hernández Ramírez ilustra su estudio con la casaca
militar con hilos de oro para denotar el grado de Capitán General vistas de
frente… junto con su sable con la funda correspondiente. La vista posterior de
la casaca apoya la descripción de don Nicolás León. El dueño de tales prendas
poseía amplias espalda y su altura corporal según la proporción que va de los
hombros al lugar del cinto o la faja con respecto a lo ancho de las espaldas,
no deja —en principio— muchas dudas en cuanto a que el propietario de la prenda
fuera de estatura promedio de su época.
El héroe en
la pintura.
Un extraño José María Morelos y Pavón (sin firma de autor, siglo XIX,
óleo sobre tela, 187 x 109 centímetros), en el Salón de Cabildos Municipio de Oaxaca (de Juárez, Oaxaca). Aquí, un José María Morelos y Pavón con su
mano derecha termina de bendecir o dirige a un grupo de personajes rústicos,
gente del pueblo y un soldado improvisado y hasta ¿el tonto del pueblo? a los
que protege un ondeante pendón con la imagen de la Virgen de Guadalupe,
colocados en la parte superior izquierda al fondo del cuadro, en tanto, a las
espaldas del cura aparece un personaje con piel de jaguar que le cubre desde la
cabeza a los hombros y parte del torso para enfatizar el tono indígena de la
causa ¿un caballero ocelote? El cura viste de negro, lleva un cordón o cíngulo
trenzado de hilos de oro (¿?) mientras que su mano izquierda dirige nuestra
mirada hacia la parte inferior izquierda del lienzo en donde en el ala de un
sombrero o escudo en verde oscuro aparece la leyenda "SED LIBRES"
mientras que en la parte inferior derecha, tras el pie derecho un león retiene
un globo terráqueo. Este Morelos posee un rostro adusto con labios prietos
cuyas cejas un tanto arqueadas enfatizan su nariz recta y bajo de ellas una
mirada con dirección al observante. El gorro del cura o largo pañuelo atado en
la nuca, puesto de media cabeza hacia atrás, exhibe una calva inusitada con
respecto a la iconografía conocida y no mencionada en ninguno de los textos.
"En el municipio de Oaxaca de Juárez hay un retrato anónimo identificado
como José María Morelos; sin embargo, los estudiosos señalan que, al observarlo
detenidamente, el personaje no evoca en nada a este caudillo: se ve más viejo y
calvo, sostiene el estandarte de la Guadalupana y está rodeado de una población
compuesta por indios vestidos a la usanza prehispánica, campesinos y rancheros,
por lo que es más probable que se trate de Hidalgo (lo de ˋmás viejoˊ es la
continua afirmación definitoria del cura don Miguel Hidalgo y Costilla quien
murió fusilado a la edad de 58 años que en su tiempo era una edad avanzada). En
otras obras, se presenta a Morelos sin el pañuelo con que solía cubrir su cabeza
para protegerse del inhóspito sol del sur; quizá estén inspiradas en la cera de
Rodríguez."
"Retratos de
D. José María Morelos.
"Más
censurables son los errores cometidos por pintores y escultores al pretender
representar la figura del cura Morelos, ya que de este caudillo existen
retratos auténticos, tomados del natural, y datos minuciosos sobre las prendas
de vestir que usaba, de las que algunas han llegado hasta nosotros.
"En efecto,
según aseguran historiadores contemporáneos del caudillo, fue éste retratado en
Oaxaca por un pintor cuyo nombre no se ha conservado; y una copia de esa
pintura fué publicada por D. Carlos María de Bustamante y por Alamán. En esa
pintura, que fué propiedad del Gral. Dn. Juan N. Almonte, hijo del caudillo, se
encuentra éste representado en uniforme
de capitán general, como el que se usaba en España, llevando al pecho el
pectoral del obispo de Puebla, bastón de mando y debajo del brazo un gran
sombrero montado. El uniforme con que fué retratado Morelos lo usó una sola
vez, en la junta de Zitácuaro, y fué cogido por Armijo en Tlacotepec, en marzo
de 1814, y remitido a España, donde se conservó en el Museo de Artillería de
Madrid, juntamente con el retrato de Morelos. El gobierno español, con motivo
de la celebración del centenario de la Independencia, obsequió a nuestro país
dicho uniforme, el que se mandó conservar en el Museo del Ejército, en la
Ciudadela, donde se encuentra. De ese retrato de Morelos, existente en el Museo
de Artillería de Madrid, existía una copia en la Cámara de Diputados, que
pereció en el incendio ocurrido en ese edificio el año de 1909. Otros retratos
auténticos de Morelos, fueron hechos durante su vida cuando estuvo preso en la
Ciudadela, por el célebre escultor en cera Rodríguez. De uno de ellos se tomó
el que figura en el IV volumen, página 325, de la Historia de Méjico de Alamán.
Otro de esos retratos, es el que se encuentra en el Museo Nacional de
Arqueología, Historia y Etnología, y representa al caudillo en traje de
clérigo. Creemos que este es el retrato de Morelos más exacto por coincidir con
la cala y cata que del caudillo aparece en la causa que le instruyó la
Inquisición de México en 1815, que se halla publicada en el tomo XII de la Colección de documentos inéditos o muy raros
para la historia de México, dirigida por el Lic. D. Genaro García. En ella
se encuentran los interesantes y curiosos datos que transcribimos a
continuación, sobre la figura de Morelos y las prendas de vestir que usó en su
calabozo: << ... de estatura un poco menos de cinco pies (¿1.52?), grueso de cuerpo y cara, barba negra poblada,
un lunar entre la oreja y el extremo izquierdo de Ia boca, dos berrugas
inmediatas al cerebro por el Iado izquierdo, una cicatriz en la pantorrilla izquierda;
y trae en su persona camisa de bretaña, chaleco de paño negro, pantalón azul,
medias de algodón blanco, zapatos abotinados, chaqueta de indianilla fondo
blanco, pintada de azul, mascada de seda toledana, y montera de seda; y en la
cárcel tiene chaqueta de indiana fondo blanco, una camisa vieja de bretaña, un
sarape listado, un pañito blanco, dos taleguillas de manta, unas calcetas
gallegas y un chaleco acolchado.>> A pesar de que, como se ve por lo que
tanscrito queda, no sólo existen retratos auténticos de Morelos sino datos bastantes
para reconstruír el personaje y su indumentaria, se ha popularizado, como
efigie de Morelos, la pintada por Sánchez [1880. Óleo sobre tela ¿Salón de
Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento. GDF?], que se conserva en el Palacio Nacional, la cual se aparta mucho
de la verdad. En esa pintura, el héroe de Cuautla es un gigantón vestido con
larga levita de incroyable y botas de montar; pues parece que el traje
ideado por Ramírez, para ataviar su Hidalgo, fué el modelo que sirvió para que
Sánchez pintara su Morelos.
"A confirmar
el error ha venido el costosísimo monumento erigido a la Independencia en el
Paseo de la Reforma, donde se ha colocado una estatua del héroe que casi no es
más que una copia del cuadro antes mencionado, desfigurándose por completo al
personaje, que como se ve por los datos conservados en el proceso
inquisitorial, era grueso y de baja estatura." 2
El retrato de don José María
Morelos y Pavón, cuya difusión supera a las demás imágenes realizadas para
honrar y recordar al caudillo de la Independencia aparece en las fichas
técnicas como Anónimo. Es un óleo en tela de 81.2 x 93.5 centímetros con fecha
de realización en el año de 1812 durante la estancia de don José María en
Oaxaca, pintado directamente del personaje (¿por una mujer?), esta obra cuenta,
además, con su leyenda la cual destaca en la biografía de don José María por un
cúmulo de razones: el uniforme de generalísimo fue un regalo del cura Mariano
Matamoros, lo usó únicamente en esa ocasión para la realización de la pintura;
dado su carácter de anónimo el artífice fue un ¿mixteco? o tal cual queda en la
leyenda ¿la confección corrió a cargo de una mujer arrepentida cuyo cometido
era envenenar al caudillo? o ¿fue a "ella" a quien encargara don
Mariano Matamoros la hechura del traje? El retrato sobrenombrado "el
mixtequito" pertenece al Museo Nacional de Historia, Instituto de
Antropología e Historia con número de registro 10-130830. La aceptación de su
aproximación a los rasgos del personaje lo evidencia el no rechazo de Juan
Nepomuceno Almonte y de don Lucas Alamán quienes tuvieran cercanía con el
ser humano y con el retrato. El retrato
y el traje acompañaron a Morelos durante un año hasta la forzada huida hacia
Tlacotalpan cuando en el rancho "Las Ánimas", por presión de los perseguidores,
perdieran documentos importantes, equipajes y municiones, dinero en efectivo,
barras de plata y el uniforme, pectoral, espada y bastón de mando que componen
el retrato, enviado al virrey Félix María Calleja y éste, a su vez, a España
para su exhibición en el Museo de Artillería de Madrid de donde los tomara casi
un siglo después el rey Alfonso XIII para devolverlo a México y con ello
mostrar un gesto de buena voluntad durante los festejos del centenario de la
iniciación de la lucha armada en México. Pugnaron por la devolución don
Francisco del Paso y Troncoso, infructuosamente el poeta Amado Nervo y fue
hasta que las gestiones diplomáticas y el apoyo del Casino Español a través de
una comitiva con representación de la Comisión Central Española del Centenario
que las prendas regresaron a México en la comitiva encabezada por el capitán
general marqués Camilo García de Polavieja y del Castillo-Negrete.
"El único
retrato hecho en vida de José María Morelos y Pavón data de 1812. Tomada Oaxaca
a fines de ese año, Morelos y el ejército insurgente se establecieron en la
ciudad y permanecieron en ella mes y medio. Allí, durante varios días, el
caudillo posó para un indio (¿?) mixteco cuyo nombre se ignora, vistiendo un
uniforme de capitán general (chaqueta militar negra, bordada con hilos de seda
en rojo y oro), obsequio de Mariano Matamoros y adornado con una cruz pectoral
que había pertenecido al obispo de Puebla. 21 El cuadro, que se
exhibe permanentemente en el Museo Nacional de Historia, en el Castillo de
Chapultepec, tiene una leyenda en la parte de abajo: “Retrato del Excelentísimo
Señor Don José María Morelos. Capitán General de los Ejércitos de América.
Vocal de su Suprema Junta y Conquistador del Rumbo del Sur”.
"... durante
el Imperio de Maximiliano, el emperador, para homenajear a los héroes de la
Independencia, ordenó se realizaran varios retratos. Una de las primeras obras
en presentarse fue el boceto de Morelos de mano de Petronilo Monroy. El artista
mexiquense poco tiempo después concluyó el óleo. En él, el caudillo se
encuentra en uno de sus campamentos de campaña, tocado con el consabido pañuelo
que le cubre la cabeza. El retrato se inscribe en lo austero, en una gama de
terrosos, grises y negros. De cuerpo entero, de pie, en traje de campaña. La
figura en el centro carga en ceñida diestra el manuscrito, quizás los pliegos
de Sentimientos de la Nación. Para reafirmarlo, sellarlo, protegerlo, la
izquierda toca en su pecho su corazón. La escenografía rústica, una silla y un
armario convergen en resaltar ideología y peregrinajes, además aglutina la
sabiduría de un retrato heroico. Tela que por su fuerza, composición, etcétera,
sirvió de modelo a otros pintores: la copia realizada por Francisco de Paula
Sánchez y la correspondiente a José Espiridión Domínguez (1897) está en el
Congreso del estado de Michoacán cuyo fondo en lugar de la escenografía posee
un cortinaje, también existe otra de Carlos Incháustegui (2010), ubicada en el
Museo Nacional de las Intervenciones." 22
Morelos.
Petronilo Monroy Francisco de Paula Sánchez.
En la página 43 de Morelos en Héroes de Carne y Hueso de Enrique
Krauze destaca por su extrañeza un retrato cuya referencia (página 92) queda
en: José María Morelos y Pavón, Escudero y Esponceda (¿Espronceda?), s. XIX,
óleo sobre tela, del que, sin aportar mayores datos, parece de gran formato. En
este, Morelos es un personaje sumamente delgado ataviado con el uniforme de
Capitán General y el sombrero galonado con la escarapela azul/blanca. Esta es
—por desgracia ajustada a motivos editoriales— una reproducción invertida cuyo
original sumamente aliñado remite directamente a la muy conocida imagen del
"mixtequito". Es, al parecer, en realidad un retrato de autor anónimo
realizado durante el siglo XIX y en resguardo del Ayuntamiento de Morelia,
Michoacán. Aquí, el personaje no lleva el consabido paliacate o pañuelo en la
cabeza. Es un acicalado joven militar de gesto recio que mira al espectador con
dureza y posee, en contra de lo aceptado en los rasgos de Morelos: una nariz
prominente.
Morelos.
Grabado de 1813.
De resultar afirmativa y nada contradice la veracidad
en el texto de don Carlos María de Bustamante respecto a la entrevista
(Encuentro) de Morelos con Hidalgo, la reproducción puesta en la página 50 de
Morelos en Héroes de Carne y Hueso de
Enrique Krauze identificada en la página 51 como "En Charo..." 23,
cuando en realidad fue en Indaparapeo, proviene de una "copia de Rafael
Gallegos a partir del original de J. Ortega" adquiere un significado
diferente alejado de cualquier aparente decisión apresurada por parte de don
José María Morelos y Pavón. El cuadro, por cierto lleva precisamente el título
de "Encuentro de Hidalgo y Morelos
en Indaparapeo."
Homenaje en
piedra.
Contradictoriamente
a lo esperado no fueron las autoridades republicanas quienes favorecerían para
su honra las imágenes de los próceres. Fue el príncipe austriaco, el
"electo" Emperador de los mexicanos, Maximiliano I (Ferdinand
Maximilian Joseph Maria von Habsburg-Lothringen), quien promovió la representación de los principales héroes de la Independencia de
México "... hay que considerar que parte de la obra pictórica que
Maximiliano heredó al Palacio Nacional fueron los óleos que retratan a los
héroes de la independencia: Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Mariano
Matamoros, Ignacio Comonfort, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, entre otros,
bajo el pincel de grandes artistas como Joaquín Ramírez y Petronilo Monroy, resguardadas
en la Galería de los Insurgentes.
La personalidad de Morelos
elevada a las alturas por historiadores de la talla de Lucas Alamán, José María
Luis Mora y Justo Sierra, entre otros, imponen a su ser los calificativos de valiente, enérgico, bravío, noble,
desinteresado, etc(étera). Pero, contradictoriamente, fue un extranjero, el
archiduque Maximiliano de Austria quien propuso e inauguró en 1865 para la
ciudad de México una estatua en su honor en la conmemoración de los cien años
del nacimiento del héroe nacional: “Hemos visto al humilde hombre de pueblo
triunfar en el campo de batalla; hemos visto al sencillo cura gobernar las
provincias a su mando en los difíciles momentos de su penosa regeneración, y lo
hemos visto morir físicamente derramando su sangre como mártir de la libertad y de la
Independencia; pero este hombre vive moralmente en nuestra patria y el triunfo
de sus principios es la base de nuestra nacionalidad.” 24
"No todas sus iniciativas
(de Maximiliano) fueron bien recibidas; en particular, los conservadores rechazaron
los emplazamientos que el emperador buscó para la estatua de José María Morelos
realizado por Antonio Piatti. La familia de los condes de Orizaba, que
habitaban la Casa de los Azulejos, protestó porque la escultura fue colocada en
la Plaza de Guardiola, visible desde la residencia. También molestó a la
familia Escandón, que vivía en la que popularmente se conocía como la Casa de
los Perros, justo frente a la mencionada. Los conservadores no estaban de
acuerdo con la frase que el liberal emperador le hizo colocar: 'Al ínclito
Morelos quien dejó el altar para combatir, vencer y morir por la libertad de su
patria. Maximiliano Emperador, 1865'.
"En buena medida podemos pensar que él
[Juan Nepomuceno Almonte] ejerció cierta influencia para que el Emperador
decidiera levantar el monumento en cuestión. Monumento que, al igual que tantos
otros, se volvió itinerante, pues, caído el Imperio, la estatua fue trasladada
de la Plaza Guardiola a la explanada del Templo de la Veracruz para luego ser
enviado a una glorieta en la recién creada Colonia Morelos, sitio en el que
permaneció durante muchos años.
'Y sigue allí, en la Colonia
Morelos pero ya arrinconado..." 25
Para abundancia en el tema y
reproche a los representantes de las instituciones republicanas:
"Colapsado el Segundo Imperio, la estatua de Morelos fue trasladada de la
Plaza Guardiola a la Plaza de la Iglesia de San Juan de Dios — hoy Plaza de la
Santa Veracruz—. Actualmente, la estatua se encuentra en el barrio de Tepito,
en la Plaza Morelos, sobre Eje 1 Oriente (Avenida del Trabajo), entre las
calles de Alfarería y Mecánicos. La obra se encuentra en condiciones
lamentables. Desde la época del primer traslado, la espada del personaje se
rompió y a la fecha sigue así [2015/10/3]. Mas no sólo es eso, el estado de
abandono de la obra es tal que los rasgos del personaje se han ido perdiendo:
la cabeza se ha deformado tanto que resulta ya imposible distinguir el
paliacate característico del prócer. Lo que resulta aún más increíble es que el
año pasado [es decir, en el transcurso del 2014] la pequeña plaza fue
remodelada, se repavimentó y se colocaron nuevas luminarias, entre otras cosas…
¡pero el monumento no fue tocado! Y así permanece, abandonado, irreconocible,
sin inscripción alguna que informe a la gente cuándo fue inaugurado y cuál es
su relevancia histórica." 26
"Como auténticos peregrinos
muchos de los monumentos para inmortalizar a ilustres personajes de nuestra
historia han viajado de un punto a otro, por razones estéticas, sociales, de
seguridad y las más de las veces políticas, pero, en ocasiones, a costa del
impacto visual de la obra. José María Morelos… Fue un regalo que el emperador
Maximiliano hizo al pueblo de México, colocada en la plaza Guardiola, ubicada
frente al hoy Sanborns de los Azulejos durante su efímera administración. Al
parecer, ya que se carece de datos fidedignos, fue trasladada en 1940 a la
colonia Morelos, debido a la remodelación urbanística que sufrió la plaza,
precisamente al construir el edificio del Banco de México (edificio Guardiola),
del arquitecto Carlos Obregón Santacilia. Morelos, sin su respectiva espada, se
encuentra actualmente en las calles de Alfarería y avenida del Trabajo, en los
límites del barrio de Tepito. Se desconoce el nombre de su autor (¿?).” 27
Verónica Zárate Toscano asienta
en El papel de la escultura conmemorativa
en el proceso de construcción nacional y su reflejo en la Ciudad de México en
el siglo XIX: "Otro ejemplo sería la escultura conmemorativa de José
María Morelos y Pavón, obra de Antonio Piatti, inaugurada en 1865 por
Maximiliano en la Plazuela de Guardiola. A la caída del emperador, en 1869, la
estatua también cayó y fue retirada y trasladada a la Plaza de San Juan de Dios
que, a partir de entonces, cambió de nombre. Pero ése no sería su destino
final. A la fecha, la estatua se conserva en el eje vial 1 Oriente, en la
colonia Morelos frente a una de las entradas del 'barrio bravo' de Tepito, bastante
deteriorada y cubierta de tantas capas de pintura que ya no se aprecia el
pedestal de cantera.... A Morelos se le desterró del centro histórico por haber
sido ideado por Maximiliano."
Quizá con menor énfasis con
respecto al homenaje decretado al cura Hidalgo, en las poblaciones mexicanas,
desde las pequeñas a las grandes ciudades, de menos habrá una escultura, algún
busto, un relieve, una avenida, calle, callejuela, escuela, edificio público o,
ya de menos, una sala en alguna oficina estatal con el nombre de don José María
Morelos y Pavón, con su nombre acortado: Morelos o, con el sobrenombre que en
nadie más queda con toda propiedad: "El siervo de la nación."
Relieves,
grabados, monumentos, esculturas ecuestres, pie a tierra, con espada, murales,
blanquecido, negroide, con atavíos sacerdotales, militares, representación
abstracta,, académica, cubista, caricaturizado, en la escuela de Giuseppe
Arcimboldo (Octavio Ocampo), en historietas, osco, sonriente, estampillas de
correo, billetes, numismática, Litografías de Claudio Linati, los grabados de
Adolfo Mexiac, J. Díaz del Castillo (óleo que reproduce el fusilamiento en el
Museo Morelos de Cuautla, Diego Rivera en los murales del Palacio Nacional y en
el mural del Teatro Insurgentes, Juan O'Gorman “Retablo de la Independencia”,
Mural del Museo Nacional de Historia; Alfredo Zalce, mural en el Palacio de
Gobierno de Michoacán, otro mural en el Palacio de Justicia en la ciudad de
Morelia, un Morelos justiciero de Agustín Cárdenas Castro; Fermín Revueltas, Arturo
García Bustos… muchos más y muchos otros en el futuro.
Las citas varían y quedan en el
supuesto, dado que ninguna de las fuentes ni en las biografías consultadas del
Emperador de los franceses aparece el momento ni contexto para la supuesta
expresión de Napoleón I que, asombrado por las habilidades guerreras de Morelos
expresaría: "Con cinco generales como Morelos conquistaría el
mundo."; “Con cinco hombres como él conquistaría el mundo.”; Con cinco
generales como Morelos conquistaría el mundo "; "Si tuviera tres
generales como Morelos, conquistaría el mundo." "Dadme 3 Morelos y conquistaré el
mundo."; "Si tuviera dos generales como Morelos conquistaría el
mundo". "... Lo más en que coinciden dos o tres de las expresiones es
que sería en el 1812, año de la terrible campaña rusa que a la postre le
costaría el poder a Napoleón. Entonces, falta por clarificar el momento de la
afirmación pues determinaría el valor admirativo, de asombro, de carencia o
desesperación, en esta multiplicidad de frases, todas en condicional, si tal
idea fue manifestación de quien supuestamente lo afirmara.
A la fecha, todavía queda
pendiente la nulificación por el vaticano de la excomunión a don Miguel Hidalgo
y Costilla, a don José María Morelos y Pavón, a don Mariano Matamoros... y
demás sacerdotes involucrados en el movimiento armado por la independencia de
México y a ellos queda el reproche y la interpretación posterior en cuanto a
los alcances y límites del ministerio de un sacerdote en los difíciles años de
fines del siglo XVIII y principios del XIX, para fijarnos un periodo límite en
el antes y el después, aunque Armando Escobar Ledón 28 "... En
el capítulo LII se narra la salida de Hidalgo de la ciudad de Guanajuato rumbo
a Valladolid, pasando por Celaya, Salvatierra, Acámbaro, Indaparapeo y Charo,
para entrar en su querida Valladolid el 18 de octubre, donde es recibido por el
cabildo eclesiástico con una solemne misa en la catedral, un día antes el
Gobernador de la Diócesis, don Mariano de Escandón y Llera, Conde de Sierra
Gorda, anuló el edicto de excomunión dictado por Abad y Queipo..."
En el año 2009,
cercana la conmemoración del bicentenario del inicio del movimiento armado
criollo por la independencia del ahora México y a meses de la correspondiente a
la lucha "popular" opuesta a la perpetuación de un ya cansado José de
la Cruz Porfirio Díaz Mori y su aparato administrativo, dos de los partidos
formantes de la LX legislatura (PRI, PRD), presentaron una petición formal para
que el Vaticano retirara la excomunión a don Miguel Hidalgo y Costilla y a don
José María Morelos y Pavón en lo concreto y a "otros" sacerdotes
involucrados en la lucha iniciada en 1810 en lo ambiguo y general. Posiblemente
en la solicitud en el término de "otros" están los más de dos mil
sacerdotes que militaron y hasta comandaron en los ejércitos de ambos bandos,
entre ellos: Mariano Matamoros, José Antonio Torres, Juan Antonio Magos, Juan
Miguel Correa, Francisco Sánchez, José Martínez, Juan Bastamente, Guadalupe
Díaz, José Pablo Calvillo, Vicente Santa María, Antonio María Uraga, Manuel
Ruiz de Chávez, Marcos Castellanos, José Martín García de Carrasquedo, Luciano
Navarrete, José María Mercado de Luna, Nicolás de Nava, Joaquín Oviedo, Felipe
de Jesús Conejo, José María Sánchez de la Vega, Antonio Martín Pérez Martínez,
José Rafael Tárelo, Manuel Sabino Crespo, José María Fernández del Campo,
Mariano de las Fuentes de Alarcón... representan a los ministros del culto
católico involucrados en el movimiento armado por ambos bandos.
En un afán por adecentar el
asunto, un "dictamen histórico" por parte de la jerarquía católica
niega que los susodichos curas (Hidalgo y Morelos) murieran en la excomunión
porque: confesados y en plena comunión con la Iglesia, sepultados en terreno
sacro y honrados los restos mortales de dichos héroes desde la consumación de
la Independencia y su resguardo en la Catedral Metropolitana, no hay razón para
pedir que se les levante la excomunión. "Esto ya sucedió en el día que
ellos se confesaron antes de morir." Y no importa si entre la adecuación
del discurso en circunstancias diferentes "quemen" la imagen de sus
adalides en aquel momento (don Manuel Abad y Queipo y don Javier Lizana y
Beaumont) y queden excluidos de 250 000 a 500 000 seres humanos sacrificados en
el conflicto, El poder terreno y momentáneo tiene sus "exigencias
coyunturales".
Hoy el tema no aparece en las
discusiones, no da brillo ni espacio en los medios. La propuesta/solicitud
surgió en el 2009, el año previo a la conmemoración; si los proponentes lo
desearan firmemente y no sólo por el propio lucimiento sabrían (porque alguno
de sus ayudantes o asesores lo investigaría —es un supuesto ¡claro!—) que tal
proceso ante el Vaticano requiere de menos cuatro años para su resolución y
queda la interrogante: ¿a quién beneficia, en un país laico, el retiro o no de
la excomunión a los curas —todos— muertos en tales circunstancias si sólo en
ellos cabía ese dolor y pena espiritual. Hoy en nada les beneficiará ni les
aportará tranquilidad emocional a los afectados después del brutal lenguaje
aplicado en su contra en los decretos. A la Historia —nuestra historia— ¿le
aportará algún beneficio? Para Roberto Velázquez —investigador del Archivo
Secreto Vaticano y especialista en las relaciones entre México y la Santa Sede—
levantar la excomunión a Hidalgo, Morelos no resulta un asunto intrascendente:
"... no es ninguna nimiedad. Todo lo contrario, es un asunto muy
importante, puesto que Hidalgo y Morelos son los creadores de la nación
mexicana, son verdaderos mitos patrios (sic). Cualquier Estado debe mantener
sin mácula a sus mitos nacionales (sic), pues éstos le dan fortaleza..."
Mito: Del griego μῦθος
mŷthos. 1. m. Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y
protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. 2. m. Historia
ficticia o personaje literario o artístico que encarna algún aspecto universal
de la condición humana. 3. m. Persona o cosa rodeada de extraordinaria
admiración y estima. 4. m. Persona o cosa a la que se atribuyen cualidades o
excelencias que no tiene.
Sinónimos: leyenda, fábula, alegoría, símbolo, invención, montaje,
cuento, ficción, tradición.
Los dos discursos sólo son
palabras acomodaticias. La reivindicación de los héroes y de sus nombres ya no
es necesaria. Los hombres en el poder no poseen la capacidad de lo etéreo para
enmendar un dictamen añejo ni de abrumar con padecimientos lo que cae fuera de
su jurisdicción.
Con motivo de la difusión del
disco Saga Histórica del Generalísimo Don
José María Morelos y Pavón en radio.inah
(jueves 14 de abril de 2016. Consultado el 30 de mayo del 2017) el autor,
Dr. Raúl Ernesto García Chávez expone, en la grata entrevista realizada por don
Juan Stack, los motivos para la creación, saga e historia en fusión sin
contradicción entre ellas compuesta por 18 temas alusivos a las zonas donde el
cura Morelos viviera y desarrollara su lucha libertaria.
Notas:
1.- Penélope
Córdova. Morelos y su misión inconclusa.
La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, número 493, enero del 2012, página
18. Reseña. Morelos, de Fernando
Benítez. Colección Popular, 1ª. Edición 1998.
2.- Álvaro
Ochoa Serrano. Un trio de
afrodescendientes en Michoacán. El Colegio de Michoacán. Centro de Estudios
de las Tradiciones. jornada.unam.mx Visitado
el 24 de noviembre del 2017.
3.- Ricardo
León Alanís. El Real y Primitivo Colegio
de San Nicolas Obispo de Valladolid, Michoacán. José María Morelos y Pavón.
Generalísimo de los Ejércitos de la América Mexicana. Página 91. Instituto
Nacional de Antropología e Historia. 2015. "
4.- es.catholic.net revisado el 30 de enero
del 2017
5.- Jaime
Reyes Monroy. El cura Morelos y su casa a
través de los testimonios documentales. José
María Morelos y Pavón. Generalísimo de los Ejércitos de la América Mexicana.
Instituto Nacional de Antropología e Historia. 2015.
6.- Ídem. Jaime
Reyes Monroy. Página 63.
7.- cdigital.dgb.uanl.mx
8.- Carlos
María de Bustamante. Carta séptima. Cuadro Histórico de la revolución mexicana.
antorcha.net
9.- La Constitución de Cádiz de 1812. unla.mx Tomado el 26 de noviembre del
2017.
10.- wikipedia.org José María Morelos.
Visitado el 26 de noviembre del 2017.
11.- María
Hernández Ramírez. Las prendas de José
María Morelos, el Siervo de la Nación. Página 259. José María Morelos y Pavón. Generalísimo de los Ejércitos de la América
Mexicana. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 2015. (Un pie
castellano o pie de Burgos equivale a 27.8635 centímetros, lo que da una
supuesta altura de 139.3175 centímetros, aún menor a la de sus detractores.)
12.- Los restos de los héroes en el Monumento a
la Independencia. Tomo II. Conservación
y Restauración: Luis Rivero Weber, coordinador; Análisis de Antropología física: José Antonio Pompa y Padilla,
coordinador. Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto Nacional de Estudios de las
Revoluciones de México. 2012.
13.- Carmen
Saucedo Zarco. Los restos de los héroes
en el Monumento a la Independencia. Tomo I. Estudio histórico. Páginas 104, 105 y 106. Instituto Nacional de
Antropología e Historia. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las
Revoluciones de México. 2012.
14.- Los restos de los héroes en el Monumento a
la Independencia. Tomo II, página 207 a 216. Conservación y Restauración: Luis Rivero Weber, coordinador; Análisis de Antropología física: José
Antonio Pompa y Padilla, coordinador. Instituto Nacional de Antropología e
Historia, Instituto Nacional de
Estudios de las Revoluciones de México. 2012.
15.- Ídem.
Página 210.
16.-
Ibídem. Página 211.
17.- Salvador
Rueda Smithers. De cura a caudillo.
Descifrar a José María Morelos y Pavón. Páginas 37 y 38. José María Morelos y Pavón. Generalísimo de
los Ejércitos de la América Mexicana. Instituto Nacional de Antropología e
Historia. 2015.
18.- Diccionario
Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana. medicinatradicionalmexicana.unam.mx
19.- María
Hernández Ramírez. Las prendas de José
María Morelos, el Siervo de la Nación. Página 253. José María Morelos y Pavón. Generalísimo de los Ejércitos de la América
Mexicana. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 2015.
20.- Alfonso
Toro. Breves apuntes sobre iconografía de
algunos héroes de la Independencia. revistas.inah.gob.mx
Consultada el 8 de febrero del 2017.
21.- Carlos
Herrejón Peredo, Morelos, página 37.
México, Clío, 1996.
22.- Ídem.
23.-
Enrique Krauze. Hidalgo, Morelos, Iturbide y Guerreo. Héroes de Carne y Hueso. Páginas 50 y 51. Historia para todos,
Instituto Nacional de Antropología e Historia, Conaculta y Banamex, 2010.
24.- Enrique
Krauze. Siglo de Caudillos. Biografía Política
de México (1810-1910). Fabula. Tusquets Editores México. 2ª. reimpresión 2003.
Página 93.
25.- Carlos
R. Martínez Assad. La patria en el Paseo de la Reforma. UNAM, 2005.
26.-
Antonio Espinoza. Recorrido iconográfico
de José María Morelos. Confabulario. El Universal. confabulario.eluniversal.com.mx
27.- Jorge Legorreta.
Memorias de la Ciudad/Efigies Errantes. Morelos. La Jornada, 10 de junio del 2004. jornada.unam.mx
28.- Armando
Escobar Ledón en la página VII del Prólogo a "Hidalgo, la vida del héroe". Edición facsimilar. Tomo
II. De Luis Castillo Ledón editado por
el Frente de Afirmación Hispanista, A. C. Honorable Ayuntamiento de Morelia en
el año del 2003 con base al original impreso en México en el año del 1949.











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