martes, 3 de abril de 2018

"Tata Gildo"






Hermenegildo Galeana [1].

Víctor Manuel López Wario
En un principio…


En el obispado de Valladolid, lo mismo en Dolores que en Tuzantla, en Churumuco que en Nocupétaro, se hacen comentarios en voz alta sobre la inseguridad en que se encuentra el virrey Iturrigaray (José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui Gaínza y Larrea; Cádiz, 1742 - Madrid, 1815). Es una cuestión de lógica formal. No habiendo rey en España, no tiene por qué haber virrey en la Nueva España.
“Hasta los recónditos lugares que recorre Morelos a lomo de bestia resuenan igualmente los acentos del estremecedor discurso que, en nombre del ayuntamiento de la ciudad de México —en nombre de la nación— pronuncia el regidor don Juan Francisco de Azcárate (y Lezama [Ciudad de México , 11 de junio de 1767 - ibídem , 31 de enero de 1831]) en el que asienta que la Nueva España ha difícilmente tolerado en estos últimos tiempos la dominación de los españoles, pero nunca permitirá que la dominen los franceses. ‘Esta preciosa perla que adorna la corona de España —diría Morelos en esos días— no dará en la de Napoleón’. La nación americana es de los americanos. De nadie más. Los criollos proponen que la majestad del monarca sea provisionalmente reemplazada por la de un congreso nacional compuesto por representantes de las ciudades y villas del reino de la Nueva España.
“... Pero sobreviene lo inesperado. La ‘preciosa perla’ americana, aunque no llega a adornar la corona de Napoleón y deja de hacerlo en la de los reyes de España, le es arrebatada a los americanos por los peninsulares residentes en la Nueva España.
“El virrey y el ayuntamiento de México, a pesar de sus diferentes motivaciones políticas, habían coincidido en evitar que el reino cayera en poder de Francia, de cualquiera otra potencia, incluyendo a la España ocupada, así como en confiarlo en ‘sagrado depósito’ a un Congreso Nacional, para que lo devolviera éste en su oportunidad al ‘legítimo soberano’.”
“... Conducidos por el hacendado Gabriel de Yermo, que se puso a la cabeza de 300 peninsulares armados, arrestaron, depusieron y deportaron al virrey Iturrigaray y a su familia. También detuvieron a los miembros del ayuntamiento de México que habían destacado en estos acontecimientos: los licenciados Francisco Primo de Verdad y Ramos, y Juan Francisco de Azcárate, ambos regidores; el abad José Guadalupe de Cisneros, el canónigo Mariano Beristáin, el licenciado José Antonio de Cristo y el mercedario peruano y asesor del ayuntamiento Melchor de Talamantes.
“Los europeos nombraron virrey sin ninguna formalidad ni derecho al anciano mariscal de campo don Pedro Garibay, y dieron a conocer los hechos consumados, no al ‘reino’ de la Nueva España sino a ‘la colonia’, término despectivo que usarían de más en más.
“Después del golpe, Iturrigaray sería deportado a España como reo de alta traición; pero la causa sería sobreseída a consecuencia del decreto general ‘de olvido’ aprobado por las Cortes en 1810. En cambio, sometido por ley al juicio de residencia, se le encontraría culpable del delito de peculado y sería condenado a pagar la suma de medio millón de pesos aproximadamente, aunque por entonces, en 1824, ya había fallecido.
“El licenciado Verdad sería encontrado muerto en su celda el 4 de octubre de 1808. El licenciado Azcárate viviría tres años en ella, y al salir, se retiraría de los negocios públicos, hasta 1821. A Talamantes se le confinaría primero en la prisión del arzobispado y luego en las cárceles secretas de la Inquisición. Se le hacen 120 cargos, a todos los cuales responde prolijamente. Al iniciarse la época de los grandes calores y, con ellos, la de las letales epidemias, se decide enviarlo a España —en abril de 1809—, encerrándosele en las mazmorras de San Juan de Ulúa, en donde contrae la fiebre amarilla y muere.”[2]
Una vida azarosa.
Galeana: —Yo, señor General, no le traigo a usted más contingentes que el de mi brazo y de él puede usted disponer desde este momento.
Morelos: — ¿Para qué quiero más? [3]
De esta manera inicia Luz Elena Mainero del Castillo su semblanza sobre Hermenegildo Galena.
El origen del patronímico Galeana es tema aún discutido, hay afirmaciones de su procedencia del celta, del inglés, del irlandés, del italiano, del vasco…: [4]“La tradición cuenta que descendía de un marino inglés llamado Lucios Gallier, quien, junto con otros compatriotas, había naufragado en la Costa Grande (al norte de Acapulco) a principios del siglo XVIII. [5]
“Sobre el origen y significado del nombre: Hermenegildo, de origen “…germánico compuesto por Ermin, que es el nombre de una tribu, los hermiones, denominada también ‘tribu de Hermion o de Airman’, que son las dos formas que presenta el nombre del dios de la tribu.
“Su significado es ‘grande’, ‘fuerte’. El segundo elemento, Gildo, procede de hild (guerrero). El nombre completo significa, pues: ‘gran guerrero’ o ‘guerrero fuerte’. [6]
Don Hermenegildo Galeana: “Vio la primera luz en el pueblo de Tecpan, perteneciente al actual estado de Guerrero y entonces a la provincia de Michoacán, el 13 de abril de 1762.
“Respecto de sus progenitores, se sabe que era descendiente de un marino inglés, que con otros compatriotas había naufragado en la Costa Grande (al sur de Acapulco), habiendo ocurrido tal acontecimiento a principios del siglo XVII. Mucho tiempo tardó en aparecer otro buque enviado por el gobierno inglés en busca de los náufragos, quienes por haberse ya aclimatado en esa tierra, por haberse enlazado con las hijas del país y por dedicarse a cultivar algodón en los terrenos feraces que para su residencia eligieron, rehusaron regresar a su antigua patria.
“De uno de esos colonos, cuyo nombre no conserva la tradición, nacieron don Hermenegildo y don José Antonio Galeana, siendo hijos de este último, don Pablo, don Hermenegildo, don Antonio, don Fernando y doña Juana, de los que el primero y el último no tomaron las armas contra el gobierno virreinal.” [7]
Y viene una aclaración casi al final del texto: “Los que se adhirieron a la revolución fueron don Juan José Galeana, su hijo don Pablo y los primos de aquél, don Hermenegildo y don Antonio; el otro, don Pablo, por su edad no se creyó apto para tomar las armas y don Fermín (¿Fernando?) [8] quedó al cuidado de los intereses de la familia.” [9]
 “Se ignoran los pormenores de la infancia de don Hermenegildo, aunque no es difícil adivinarlos, dada la población pequeña y tranquila en que residía; únicamente se sabe que a corta edad fue objeto de persecuciones, ignoramos por qué causa, de parte de los españoles don Toribio de la Torre y don Francisco Palacios; para evitarlos lo llevó a su lado, su primo hermano, don Juan José Galeana, propietario de la Hacienda del Zanjón, dedicándolo a las faenas agrícolas para las que mostró afición; allí permaneció algunos años y contrajo matrimonio, pero habiendo quedado viudo a los seis meses no quiso volverse a casar, y cuando estalló la revolución de Dolores, era un labrador acomodado, en la fuerza de su edad, que vivía descansadamente en Tecpan, en compañía de sus hermanos, primos y sobrinos. [10]/[11]
“… el acta de nacimiento del héroe no ha sido localizada, sólo tenemos … el testimonio de Eduardo M. Vargas Galeana [12] que revela el nombre del padre de Hermenegildo, Sebastián Galeana, evidencia dada a conocer en el trabajo El héroe sin cabeza de Ramón Sierra López, y avalada por documentos que aún conserva la familia…  Así pues, en ese contexto Sebastián Galeana declaró ante la autoridad correspondiente tener 50 años edad, lo cual nos hace suponer su nacimiento en 1730, y manifestó tener como esposa a Francisca de Bargas, así, escrito con “B”, hecho que nos facilita la deducción respecto al nombre completo del héroe: Hermenegildo Galeana de Bargas, aunque debemos señalar que estos datos no pueden darse como certeros y contundentes dados los dictados de la investigación histórica, pues no olvidemos que para estos menesteres forzosamente se requiere la partida de nacimiento o un documento oficial de la época que dé certidumbre a la información.” [13]
“Juana (Nieto Hernández del Rincón) se casó con José Galeana, quien ocupó el cargo de Justicia Mayor en la Guacana y Sinagua, Michoacán, en 1715; procrearon, entre otros hijos, a Pablo Galeana Nieto, quien heredó parte de las inmensas propiedades mencionadas anteriormente. Sin embargo, José Galeana tuvo otro hijo fuera de matrimonio, llamado Sebastián, quien fuera el padre de Hermenegildo Galeana, aunque cabe señalar que todos los documentos consultados revelan que entre Sebastián y Pablo Galeana Nieto no había un acercamiento filial, podría decirse que guardaban sana distancia.”[14]
“…es importante recordar que hasta la fecha nadie ha presentado la partida de nacimiento de Hermenegildo, pero todos los libros —basados en la tradición oral— apuntan que nació el 13 de abril de 1762, …se le esta mandada rrecivir presento por testigo a un hombre que dijo llamarse Dn. Sebastian Galeana ser esp. vezino y rresidente en el pueblo de Tecpan de esta jurisdicion de exercicio labrador casado con Da. Franca. De Bargas… insistimos en que toda la información vertida hasta aquí, está guiada por el sentido común sin un carácter oficial, pues de acuerdo a los cánones de la Academia de Historia no se puede afirmar con certeza que el segundo apellido de Hermenegildo Galeana haya sido De Bargas, pues para ello se requiere la partida de nacimiento u otro documento de la época que claramente lo establezca. (Sic)” [15]
“A pesar de gozar de una holgada posición económica, Hermenegildo nunca aprendió a leer ni a escribir [16], por lo que, desafortunadamente, no contamos con cartas o documentos a través de los cuales podamos conocer con precisión los rasgos de su personalidad, sus sentimientos, sus conflictos interiores, o el alcance y profundidad de sus ideas y conceptos. Lo que sí sabemos es que tenía un gran influjo social en toda la región de la Costa Grande, y contaba con el respeto y el afecto de la gente de la zona, gracias a su personalidad magnética, a su carácter enérgico y a su capacidad para tomar decisiones rápidas y certeras, unido todo ello a un carácter, se cuenta, en extremo generoso y bondadoso. Se dice, además, que su naturaleza sana, vigorosa y atrayente, despertaba en quienes lo rodeaban sentimientos de seguridad y confianza. Por eso, no es difícil entender que en el momento en que convocó a su gente a unirse a la causa insurgente, ellos lo siguieran sin titubear. Fueron pocos los que tuvieron esta habilidad de suscitar entre sus subordinados actos de adhesión tan fervientes como los que supo motivar Hermenegildo Galeana entre sus aguerridas huestes surianas.” [17]
En cuanto a la genealogía del héroe insurgente, Luz Elena Mainero del Castillo asienta un tronco diferente: “Es poco lo que conocemos acerca de su infancia y juventud. Se sabe que era hijo de José Antonio Galeana, pero el nombre de su madre, una nativa de la costa, se desconoce. De este matrimonio nacieron Hermenegildo (el 13 de abril de 1762), José Antonio, Fermín y Juana. La familia formaba parte del grupo de hacendados criollos asentados en la zona de la Costa Grande. Él vivía en la hacienda de ‘El Zanjón’[18], propiedad de su primo Juan José Galeana, hijo de su tío Hermenegildo, y en donde trabajó durante varios años, quizá como administrador de la misma, lo que le permitió, además, conocer muy bien todas las poblaciones de la Costa Chica y la Costa Grande de su estado natal. Se casó y quedó viudo a los 6 meses, y nunca volvió a contraer matrimonio. Hasta El Zanjón llegaron las noticias de la primera conspiración que se realizó en Valladolid en 1809 en contra del gobierno virreinal, y que, a pesar de haber sido descubierta, dejaba ya palpable el ambiente de descontento que existía entre las familias criollas, que continuamente sufrían discriminaciones por parte de los españoles peninsulares.” [19]
“La familia Galeana no permaneció ajena a estos sentimientos, y al enterarse del inicio de la insurrección que dirigían el cura Miguel Hidalgo y el capitán Ignacio Allende en el Bajío, y el cura José María Morelos en el sur, se unieron inmediatamente a la causa. La ocasión para hacerlo se presentó cuando su hacienda quedó dentro de la ruta que seguía el ejército de Morelos, quien venía costeando por el Océano Pacífico con destino al puerto de Acapulco, pasando por Tecpan el 7 de noviembre de 1810, acompañado de un pequeño ejército mal armado, sin artillería ni caballería, pero disciplinado y animoso.”
… “Desde ese momento, Hermenegildo, quien ya contaba con 48 años, y su hermano José Antonio, así como sus primos Fernando, Juan José y Antonio, y su sobrino Pablo, se pusieron a las órdenes de Morelos. La familia aportó a la precaria fuerza militar de Morelos su propio contingente de hombres y armas, además de un pequeño cañón al que llamaban ‘El Niño’, que se convirtió en la primera pieza de artillería con la que contó el ejército insurgente de esta región. [20]
Don Arturo Ríos Ruiz modifica un tanto los lazos familiares dentro de la familia Galeana: “De manera oficial no existen pruebas de una estrecha relación de Hermenegildo Galena con los ricos hacendados del mismo apellido, quienes sin duda eran sus primos, pues según se sabe su padre, Sebastián Galeana, fue medio hermano de Pablo Galeana Nieto, sin embargo, documentos del Archivo General de la Nación y otros más (sin especificar) no consignan una correlación entre ellos, sólo se concretan a ratificar los pasajes de su intervención en la lucha armada, pero podría ser viable que Tata Gildo —como también era conocido Hermenegildo—, haya incursionado por esos lugares, lo que explicaría su amistad con los ricos propietarios de la Hacienda de Chichihualco, los Bravo y tal vez con la familia Guerrero, pues Vicente, uno de los consumadores de la Independencia, fue su joven alumno en las tácticas de la guerra.”[21]
“Nuestro héroe, además de su persona, llevó al incipiente ejército un valioso contingente de soldados que por simpatía a él, se dieron de alta; sobre ellos, ejercía gran influencia don Hermenegildo, al que llamaban ‘Tata Gildo’, verdadero ascendiente por el buen trato que les daba.” [22]
“Galeana se caracterizó, desde un principio, por su capacidad de liderazgo, por su valor, arrojo y enorme talento en el combate, así como por su gran carisma. Esto, junto con el enorme prestigio del que gozaba entre los pobladores de la costa, le permitió incorporar contingentes de consideración a las fuerzas insurgentes encargadas de insurreccionar el sur. De hecho, fue él quien organizó los primeros batallones y creó el primer regimiento que se hizo famoso en el ejército de Morelos: el Regimiento de Guadalupe.” [23]
A continuación, Luz Elena Mainero del Castillo, en su recuperación a la imagen en Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos, detalla las acciones de guerra en la que intervino el caudillo: El Veladero (13 de noviembre), en Llano Grande y La Sabana (8 y 13 de diciembre de 1810, respectivamente),… pero fue el 29 de marzo de 1811 cuando en la batalla del Campo de los Coyotes, Morelos se dio cuenta de sus dotes militares, ya que Galeana tuvo que suplir en la batalla al coronel Francisco Hernández, quien en vísperas de la acción, huyó vergonzosamente del lugar. Los soldados fueron quienes lo eligieron como jefe, logrando obtener  una gran victoria… el 17 de mayo de 1811, a la hacienda de Chichihualco (Guerrero), propiedad de la familia Bravo, en busca de recursos para las tropas. Galeana, además de armas y víveres, consiguió que la familia Bravo, conformada por Leonardo, sus tres hermanos, Miguel, Víctor y Máximo, y su hijo Nicolás, se unieran a la causa de Morelos…[24] El 24 de mayo de 1811, Galeana y su ejército facilitaron la entrada de Morelos a Chilpancingo, y el 15 de agosto, ya sin municiones, se enfrentaron y derrotaron a los realistas, en Tixtla,[25] en este momento Hermenegildo Galeana ya contaba con el valor y esfuerzo de su lugarteniente do Vicente Guerrero triunfando, también, en la toma de Chilapa, donde obtuvieron un botín de cañones, rifles y municiones, estableciendo su cuartel general ahí... ocupó Taxco, a fines de noviembre de 1811, y posteriormente, Cuernavaca y parte del Valle de México… Junto con Nicolás Bravo, Galeana marchó hacia Cuautla, adonde llegaron el 9 de febrero de 1812, encontrándose con el grupo de Morelos. Rodeados por las fuerzas realistas de Félix María Calleja, los insurgentes se atrincheraron en la ciudad, comenzando uno de los episodios más dramáticos de la guerra, en el que ambos ejércitos se desgastaron y nadie salió vencedor. Cuautla fue sitiada durante 72 días, sin que los realistas lograran romper el cerco. Galeana recibió la orden de proteger una zona estratégica y uno de los puntos más peligrosos, el del convento de Santo Domingo. Fue notable su participación durante el sitio, pues una de las estrategias de los realistas para derrotar a los insurgentes consistía en cortarles el suministro de agua. Galeana no sólo no dio tregua defendiendo el sitio que le había sido asignado, sino que se encargó de realizar las acciones necesarias para conseguir el agua que la población de Cuautla requería para no desfallecer.[26] El 30 de abril, Calleja envió a Morelos, a Galeana y a Miguel Bravo un indulto, pero ellos no lo aceptaron. Finalmente, el 2 de mayo de 1812, Galeana comandó la vanguardia para romper el cerco, logrando que los insurgentes salieran secretamente. En este lugar, Galeana salvó la vida de Morelos, protegiendo su huida cuando el sitio se rompió… Huajuapan (Oaxaca)…el 23 de junio de 1812, de las tropas insurgentes al mando de Hermenegildo Galeana, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero y Morelos llevó a una acometida tan vigorosa, que la retirada realista se convirtió en una fuga incontenible. [27]
Aquí aparece nuevamente la carencia de letras de Galeana: “En agosto de 1812, los insurgentes tomaron Tehuacán. Es aquí donde Morelos tuvo que decidir a quién nombrar para sustituir a Leonardo Bravo, quien había sido su lugarteniente general y había caído prisionero de las tropas realistas[28]. A pesar de que los méritos militares de Hermenegildo Galeana eran inigualables, tenía la enorme desventaja de no saber leer ni escribir, por lo que dicha decisión recayó en el joven abogado y cura Mariano Matamoros, a quien Morelos nombró Mariscal. A partir de este momento, Matamoros quedaba como segundo en jerarquía e importancia dentro de las tropas comandadas por Morelos, por lo que, en caso de fallecer éste o caer prisionero, Matamoros quedaría al mando. Sin embargo, el general no dejaba de reconocer la valentía, disciplina y liderazgo de Galeana, por lo que, el 12 de septiembre, también lo nombró Mariscal, ‘por su valor, trabajo y bellas circunstancias’. Ante tal decisión, lo único que expresó Galeana fue: ‘Yo no sabré escribir en un pedazo de papel, pero sé dirigir una batalla’. A partir de ese momento, él y Mariano se convirtieron en los más importantes colaboradores militares de Morelos, quien, bien diría, tenía en Matamoros a su brazo derecho, por su inteligencia y preparación, y en Hermenegildo a su brazo izquierdo, por su valor y arrojo.”[29]
“En el mismo trabajo de (Ramón) Sierra López[30], está la reproducción de un comunicado de José María Morelos y Pavón dirigido a Ignacio Rayón, en el que afirma que Hermenegildo Galeana no sabía leer, el cual vamos a transcribir parte para mejor comprensión del lector.
“Hace pocos días que le había nombrado brigadier de la sexta Brigada que en Izúcar está acabando de organizar y completar; pero su mérito y actitud exige este último grado en las presentes circunstancias; pues aunque el Brigadier de la primera brigada, D. Hermenegildo Galeana ha trabajado más y es de más valor, pero inculpablemente no sabe escribir, y por consiguiente le falta aquella aptitud literaria, que recompensa en el otro el menor trabajo personal. Sin embargo el expresado Galeana, por su valor, trabajo y bellas circunstancias, es acreedor al grado de mariscal, y por lo mismo se lo he conferido en recompensas de sus fatigas y para componer el juicio de los hombres, y prohibir una dispensión (sic ¿dispersión?) o desavenencia en un caso fortuito. Lo más que fuere ocurriendo lo iré participando. Y V.E. correrá la palabra. Dios Guarde a V.E. muchos años. Septiembre 12 de 1812. José María Morelos y Pavón. Al Exmo. Sr. Presbítero Lic. D. Ignacio Rayón.- Tlalpujahua.[31]/[32]
Continúa el recuento: “El 28 de octubre de 1812, Galeana participó exitosamente en la toma de Orizaba, pero el 11 de noviembre fue derrotado, junto con Morelos, en las Cumbres de Acultzingo, estando a punto de perder la vida.[33] Sin cejar en su empeño de conquistar ciudades para la causa insurgente, Morelos decidió dirigirse a Oaxaca, en cuya toma, el 25 de noviembre de 1812, Galeana participó dirigiendo brillantemente a sus fuerzas… El siguiente destino fue el puerto de Acapulco, punto estratégico por ser la puerta de entrada del comercio con Oriente, Centro y Sudamérica. Desde fines de 1810, Hidalgo había ordenado a Morelos que lo tomaran, así es que, el 6 de abril de 1813 comenzó el ataque al puerto, logrando arrebatárselo a los realistas el día 12 de abril. El gobernador, Pedro Vélez, se refugió en el fuerte de San Diego, al cual Morelos y los Galeana, Hermenegildo y Pablo, le pusieron sitio durante cuatro meses.[34] Después de ocupar la Isla de la Roqueta, punto desde el cual los realistas refugiados en el fuerte de San Diego podían obtener pertrechos, finalmente el 20 de agosto de 1813, los insurgentes lograron la rendición de Vélez… En noviembre de ese mismo año, Galeana recibió la orden de alcanzar al grueso del ejército insurgente que se dirigía hacia Valladolid, adonde llegaron el 22 de diciembre. El ejército procedió a tomar la ciudad, pero cuando parecía que las fuerzas rebeldes obtendrían la victoria, aparecieron los ejércitos realistas al mando del brigadier Ciriaco del Llano y del coronel Agustín de Iturbide, que, aunque eran menos numerosas, estaban mejor pertrechadas y preparadas, por lo que salieron triunfantes… maltrechos y por órdenes de Morelos, los ejércitos de Galeana y Bravo se retiraron y huyeron a Puruarán, perseguidos por los realistas que no dejaron de hostilizarlos. La idea era reunirse ahí con los fuerzas de Ramón Rayón, que venían de Zitácuaro, para reorganizarse y conformar un ejército más sólido. Sin embargo, la estrella de Morelos declinaba, y a pesar de los esfuerzos de Matamoros, Galeana, Bravo y Rayón, para convencerlo de que presentar batalla en las circunstancias en las que se encontraban, sin haber reorganizado antes su ejército, era un grave error, Morelos se negó a escucharlos, así es que hubo que obedecer y combatir. La batalla del 5 de enero de 1814 en Puruarán representó para los insurgentes una de sus derrotas más dolorosas, pues no solo el desenlace fue fatal, sino que los realistas lograron capturar a Mariano Matamoros, quien, después de haber sido conducido a Pátzcuaro y posteriormente a Valladolid, fue fusilado el 3 de febrero de 1814. Enfurecido y en represalia, Morelos mandó a Galeana de regreso a Acapulco, ordenándole pasar por cuchillo a 200 soldados realistas presos.”[35]
Aquí, “Tras la derrota de los insurgentes, y con mando del hijo de Morelos (Juan Nepomuceno[36]), Hermenegildo manifestó su deseo de abandonar las armas. Las palabras de Morelos y las noticias del avance de los realistas lo disuadieron. Sin dudarlo, Galeana reorganizó sus tropas y volvió a combatir. Tomó Azayac y luego partió hacia Coyuca, pero en ese camino fue sorprendido por los realistas.”[37]
Más adelante en el retrato de Galeana, queda por contraste: “…Galeana tenía, también, esa otra faceta que lo hacía tan atractivo, pues igualmente se caracterizó por su don de gentes, por su carácter afable y por el aprecio y respeto que se le tenía en la región donde nació, por lo que, desde joven, se le conoció con el cariñoso  sobrenombre de ‘Tata Guildo’. Facetas, ambas, difícilmente halladas en un solo hombre.”[38]
“Ante estas graves derrotas, el Congreso eligió a Juan Nepomuceno Rosains (Rasáins o Rosaíns, las fuentes varían) para tomar el lugar de Mariano Matamoros, imponiéndoselo a Morelos. Hermenegildo y los demás jefes lo aceptaron con disgusto, pero se sometieron a las órdenes de este hombre que, carente de experiencia militar, los condujo inevitablemente al fracaso en Chichihualco, después de lo cual Galeana manifestó a Morelos su deseo de abandonar el movimiento y regresar a la hacienda de El Zanjón… Tanto las palabras de Morelos como las noticias del avance de los realistas disuadieron a Hermenegildo de su intento, por lo que reorganizó sus tropas, tomó el pueblo de Azayac, y partió hacia Coyuca. Sin embargo, fue en ese camino, por el puente El Salitral, donde su ejército, al ser sorprendido por las fuerzas realistas del teniente coronel Fernández de Avilés, se dispersó. Hermenegildo buscó confundirse entre sus hombres, pero fue perseguido y cayó de su caballo, quedando malherido al golpearse con la rama de un árbol. Un soldado realista, llamado Joaquín León, logró darle muerte con un disparo en el pecho, procediendo a cortarle la cabeza para entregarla al escarnio público en Coyuca. Era el 27 de junio de 1814.  Fernández de Avilés no permaneció impávido ante la mofa que algunos hacían de los restos de Galeana, por lo que, con total indignación, y tras reconocer: ‘esta cabeza es la de un hombre valiente’, ordenó que fuese sepultada en el atrio de la Iglesia.
“Al saber de su muerte, Morelos exclamó: ‘¡He perdido mis dos brazos!, ya no soy nada’. Se dice que el cuerpo de Galeana fue recogido por dos de sus soldados y sepultado en secreto; hasta la fecha, se ignora el lugar donde fue inhumado.” [39]/[40]
En otra visión, don Ignacio Manuel Altamirano, al describir a Hermenegildo Galeana da una imagen física un tanto diferente de las divulgadas oficialmente:
“Al frente de ellos iba guiándolos un hombre alto, rubio, de ojos azules, de patillas doradas, de tez encendida, hermosos como un antiguo guerrero germánico del tiempo de Arminius, respirando con todas sus facciones valor, franqueza, y una sencillez campesina que encantaba al verla.
“Los soldados se fijaron luego en ese hombre, que les era muy conocido, y decían en los corros que se habían formado al paso de la cabalgata:
“— ¡Que alegre viene tío Gildo! (aquí el autor transforma el término cariñoso americano ‘Tata’ por el ponderativo hispano de ‘Tío’) Deben ser ésos muy buenos sujetos, puesto que los trata con tanta amistad.
“En efecto, aquel gigante de cuerpo, como de valor, era el famosos don Hermenegildo Galeana, el Aquiles del ejercito de Morelos. Montaba, con la destreza que le era característica, un caballo negro, de la costa, enjaezado con primor; llevaba atado a su cabeza el gran pañuelo de seda, entonces muy en uso en los campos, y se cubría con un sombrero de paja de anchas alas.”[41]
Arturo Ríos Ruiz, en la obra citada (páginas 26 y 27) añade algunos detalles con respecto a la muerte del insurgente: “Al pasar el río hizo replegar las avanzadas enemigas y se lanzó decididamente en su persecución, pero atacado por fuerzas superiores, se parapetó tras de unas parotas (árboles de grueso tronco) y auxiliado por don José María Ávila, empezó a defenderse; desmoralizada su gente tuvo que batirse en retirada:
“Una partida realista guiada por un tal Oliva, a quien Galeana había hecho algunos beneficios en Zanjón y en Tecpan, comenzó a llamar a Galeana por su nombre y a avanzar sobre él con su partida; ya casi lo alcanzaba cuando don Hermenegildo picando recio a su caballo que tenía el defecto de dar de brincos, al pasar debajo de un árbol que tenía una gruesa rama en posición horizontal, recibió de ella un fuerte golpe que lo desarzonó; otro golpe lo hizo caer en tierra, arrojando sangre por boca y narices.
“Inmediatamente lo rodearon catorce dragones enemigos que sin embargo no osaban acercársele por el respeto que inspiraba; algo repuesto del golpe intentó defenderse cuando el soldado Joaquín León desde su caballo le tiró un balazo de carabina que le atravesó el pecho; en vano Galeana quiso sacar su espada para defenderse; el mismo León se apeó entonces y le cortó la cabeza, que puso en la punta de una lanza; los realistas sin ocuparse de perseguir a Ávila y a los fugitivos, regresaron a Coyuca.
“El tronco quedó tirado y cuando su sobrino Pablo quiso recogerlo ya Avilés había destacado una partida que impidió la maniobra.”[42]
En la nota 6 de la página 27, Arturo Ríos Ruíz añade: “Ha habido polémica respecto a cómo fue la suerte de Galeana, durante mucho tiempo se mantuvo el relato de que murió como lo describe este autor, es decir, a consecuencia del golpe que se propinó en la cabeza y se dijo que fue cuando huía perseguido por los realistas. Posteriormente, hubo una corriente de historiadores que cambiaron la escena, al explicar que fue atacado por un número considerable de soldados virreinales y que el guerrero se defendió como fiera hasta que sucumbió por la desventaja. Sea como haya sido su final, nada opaca la gloria que sembró Tata Gildo, su brillante papel, su ejemplo y su lealtad dejaron una página de oro con su nombre en la patria mexicana.[43]
“El comandante realista mandó fijar la cabeza en un alto palo en la plaza de Coyuca, y al ver los denuestos y befa que de aquel despojo hicieron dos mujerzuelas de la tropa las reprendió severamente añadiendo: ‘Ésta es la cabeza de un hombre honrado y valiente’ la quitó del palo haciendo que se colocara sobre la puerta de la iglesia, y poco después la hizo enterrar en la misma.”[44]
Y amplía: “La muerte de Galeana ocurrió el 27 de junio de 1814 en el puente llamado El Salitral al lado poniente de Coyuca, a unas dos leguas de la población. Dos de sus soldados enterraron su cuerpo pero como algún tiempo después fueron fusilados no se ha podido descubrir el sepulcro por más pesquisas que oficialmente se hicieron, pues el monte ha tomado diversas formas, llenándose de bosque que crece prodigiosamente en aquellos parajes.”[45]
 “SOBRE LA MUERTE DE HERMENEGILDO. Para el 27 de junio de 1814 Hermenegildo Galeana se dirigía a Coyuca con su grupo de valientes y cuando llegaron a un paraje, hoy los Cimientos, se encontraron con las fuerzas realistas, comandadas por Francisco Rionda, teniente coronel de caballería, y cabe mencionar que para entonces aún guardaba lealtad a Morelos.
“Sin embargo, Galeana y sus seguidores fueron sorprendidos, no tuvieron tiempo de preparar un ataque en forma y sólo se defendieron en desorden, por lo que muy pronto fueron dominados buscando cada cual su seguridad. Hermenegildo empujó las espuelas a su caballo, que respondió con el galope, el insurgente volteaba con frecuencia, era perseguido por varios soldados cuando la rama de un árbol se estrelló en su frente; y así sangrando por nariz y boca, se incorporó blandiendo el machete suriano, pese a la vista empañada y al mareo por el efecto del brutal golpe, dado que su habitual valor era instintivo, entonces se arrojó contra las figuras borrosas del enemigo y fue el fusil de Joaquín de León el que le disparó la bala que le atravesó el pecho.
“Galeana cayó pesadamente y paulatinamente se le escapó la vida para quedar con la frente hacia el cielo, acto seguido, el mismo soldado bajó de su cabalgadura y con su espada cortó la cabeza del héroe para colocarla en una picota y como si se tratara de un trofeo la llevó a Coyuca, donde la clavó en la rama de una Ceiba cercana a la iglesia, así pues en aras de congraciarse con el ejército algunos lugareños escupían la frente del personaje, hasta que el oficial Francisco Fernández de Avilés, hombre de honor, reprendió a los serviles con la siguiente frase: ‘Esta es la cabeza de un valiente’ para entonces bajarla del lugar de burla donde se encontraba y colocarla en la puerta del edificio religioso, se cree fue enterrada ahí mismo.
“Respecto a su cuerpo, se ha escrito que sus compañeros de batalla lo rescataron, pero se desconoce a dónde le dieron sepultura.”[46]
 “Carlos Alvear Acevedo ha descrito acertadamente a Galeana, de quien dice: ‘Hermenegildo sobresalió por su valor; en los combates parecía un verdadero león, su solo nombre bastaba para infundir terror entre los realistas, y pocos eran los que se resistían cuando se presentaba empuñando su espada, que manejaba como si fuera un machete’.”[47]
“El 19 de julio de 1823, el Congreso declaró a Hermenegildo Galeana Benemérito de la Patria, pasando su nombre a la historia como el de uno de lo más valerosos hombres que participaron en la lucha por la independencia de México.” [48]
El estado de Guerrero le dedicó una estatua en el Paseo de la Reforma, obra del escultor Jesús Contreras, descubierta al público el 5 de mayo de 1898.[49]
De este insurgente semiolvidado  el  Portal Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero expone escuetamente:
Hermenegildo Galeana (1762-1814).
“Nació en Tecpan Costa Grande, el 13 de abril de 1762. En 1810 combatió de lado español contra Morelos pero se unió a principios de 1811, en la Sabana. Pronto se distinguió por su valor y talento en el combate, así como por su carisma.
“Fue nombrado por Morelos su lugarteniente y lo comisionó para buscar aliados y pertrechos. Fue así como llegó a Chichihualco y logró más de lo que buscaba, pues se unieron a la insurgencia de los Bravo: Leonardo, Miguel, Víctor, Máximo y Nicolás.
“Tata Gildo, así llaman a Hermenegildo.”[50]
            El artículo 13 del decreto del 19 de julio de 1823 declaró y dio rango de “Benemérito de la patria en grado heroico” a don Hermenegildo Galeana y, junto a su nombre, el enlistado contiene los de: Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, José María Morelos, Mariano Matamoros, Leonardo Bravo, Nicolás Bravo (el único que lo recibió en vida), Miguel Bravo, Mariano Jiménez, Xavier Mina, Pedro Moreno y Víctor Rosales.


Notas:
[1] Con un largo y complejo itinerario iniciado en el origen del apellido, Arturo Ríos Ruiz describe a su héroe: “Digno teniente de un general como Morelos, fue Galeana, quien ha sido calificado por algún escritor como el Aquiles de la revolución mexicana.” Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 19. libros.publicaciones.ipn
[2] Arturo Ríos Ruiz. Hermenegildo y los Galeana. El brazo fuerte de Morelos. Documentos históricos acerca de la poderosa familia del siglo xix. Instituto Politécnico Nacional, Gobierno del Estado de Guerrero— México. Páginas 91, 92 y 93.
[3] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[4] Y aquí viene una larga disertación a fin de ennoblecer el origen del héroe guerrerense que no es necesario dados los hechos de don Hermenegildo Galeana de Bargas a más de la distancia temporal en el compendio y que en el segundo párrafo queda explícita la especulación, para el caso y méritos, inútil.: “En lo que hay coincidencia entre los estudiosos de la filología, es en que el apellido Galiano, Galleano, Galliani, Galleana, Gallean, Galleans, Galliens, Galiana, Galeana, pertenecen al mismo tronco, que se han diferenciado en su pronunciación y ligeramente en la escritura, debido a la fonética de los países donde se han desarrollado algunos miembros del mismo, además, el tiempo ha actuado, como ocurre en todos los términos y de ahí la aparente diferencia entre unos y otros.
“De acuerdo a este criterio, podemos escribir que el primer personaje de esta legendaria familia, o por lo menos es más antiguo, fue Galiano, el cual fue emperador Romano, ya que está plenamente comprobado que el apellido es original de ese país y que se desarrolló principalmente en la Región del Piamonte, la cual se localiza en el Norte de Italia.” El Príncipe Hermenegildo Galeana. Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. Arturo Ríos Ruiz. bicentenario.guerrero.gob.mx
[5] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[6] Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. Página 17. 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002. libros.publicaciones.ipn
[7] Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 19. libros.publicaciones.ipn
[8] México, abril 10/1954
Sr. Crescencio Otero Galeana
Presidente de la Junta de Mejoramiento
Moral, Cívico y Material

Muy estimado señor Otero Galeana:
Enterada por el periódico de que desea usted datos sobre la familia Galeana a la que pertenezco y de la que estoy orgullosa, y teniendo papeles muy antiguos, me dirijo a usted parta darle datos sobre ella, no históricos, pero sí relacionados con aquella época, ya que don Fermín Galeana se quedó al cuidado de los intereses de la familia y al servicio de la causa. Tenían, como usted sabe, los Galeana extensas posesiones en aquellas (...) de mis abuelos y tatarabuelos, en que hablan de los bisabuelos de ellos. Mi padre, muerto hace 26 años, fue el Lic. Carlos Vargas Galeana, hijo de Francisca Galeana y Juan Vargas Machuca, originaria de San Jerónimo, Gro., hija de José María del Pilar Galeana y Josefa Amaro de Galeana. José María del Pilar Galeana y José Francisco Galeana fueron hijos únicos de don Fermín Galeana y Rafaela de Los Ríos. Don Fermín Galeana era hermano del capitán Juan José Galeana (...) y de Juana Teresa, Josefa y María Venancia, dueñas de San Miguel de Los Apuzahualcos. Hijos todos de don Pablo Galeana y Marina Valdeolívar. Agradeceré a usted que si fuera posible me indique dónde podría adquirir resumen de los datos que usted presentó en esa ocasión. Me encantaría poder asistir. Tal vez alguna vez tenga oportunidad de asistir a algún acto o festejo para nuestros héroes y gloriosos parientes (...) Hermenegildo Galeana, ¿De Tecpan o Tetitlán? tetitlan.blogspot.mx/2011/05/hermenegildo-galeana-de-tecpan Consultado el 7 de julio del 2015.
[9] Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 20. libros.publicaciones.ipn
[10] Ídem.
[11] Tecpan, 23 de mayo. El escritor e historiador guerrerense, Arturo Ríos Ruiz, informó que mediante una investigación que lo llevó a encontrar un documento en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Utah, Estados Unidos, fechado el 3 de febrero de 1807 en Atoyac de Álvarez, puede afirmar que el segundo apellido del héroe de la guerra de Independencia, Hermenegildo Galeana, oriundo de Tecpan, fue De Bargas, lo que a más de 250 años se desconocía de ese personaje. Al hablar de su próxima obra literaria, la cual incluirá los resultados de la investigación que realizó para dar con el segundo apellido del caudillo, Ríos Ruiz precisó que, incluso, descubrió que Galeana fue padre de una niña de nombre María Francisca, que procreó con una mujer llamada Micaela Fornés, de Atoyac, ‘con lo que se cae también el mito de que Tata Gildo jamás tuvo descendencia’. Hasta la fecha nadie sabía cuál era el segundo apellido del que fuera el mejor operador de José María Morelos y Pavón, y quien mejor interpretó las estrategias del cura michoacano, dijo Ríos, quien adelantó que los resultados de la investigación serán plasmados en un ensayo que será una extensión de su libro Hermenegildo y los Galeana, publicado con anterioridad por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), en el que habla de la historia del apellido Galeana hasta llegar a ser parte de los pobladores de Guerrero. El también periodista contó cómo encontró dicho documento, que refiere a la petición matrimonial que le hizo Sixto Ayerdi a María Francisca Fornés, y en el cual la pretensa dijo ser hija de Micaela de Fornés y de padre desconocido; pero admitió saber, sin tenerlo preciso, que había entre su novio y ella un parentesco, lo que motivó a la autoridad eclesiástica a indagar tal familiaridad con el fin de analizar si autorizaba o negaba el matrimonio. ‘La iglesia concluyó que Francisca de Bargas tenía una hermana de nombre Antonia, que era la madre de Sixto Ayerdi, por lo tanto él era primo de la mujer con quien deseaba casarse. Los testigos Apolonio Sotelo y José Viviano Velásquez sostuvieron que Francisca de Bargas fue la madre de Hermenegildo Galeana, hija de Cayetano de Bargas y éste de don Francisco Fonseca; testimonio que fue refrendado por Micaela de Fornés, quien afirmó, bajo juramento, que María Francisca era hija natural de Hermenegildo Galeana’, detalló el literato. Ríos Ruiz aclaró que Bargas con b es un apellido que proviene de Toledo, España; mientras que con v, como es usual, de la zona Andaluza de ese mismo país europeo.guerrerocultural75
[12] Carta de  doña María de La Luz envió a don Crescencio Otero Galeana un escrito distribuido en tres cuartillas, que a la letra dice:
       Eduardo M. Vargas Galeana, que vivió en Irapuato, Gto., descendiente de los Galeana que combatieron tan valientemente en la Guerra de Independencia. El fundador de la Familia Galeana, originario de España (no de Inglaterra como dice un historiador) se estableció en Mazatlán, sin. Y logró labrar importante fortuna, merced a su honradez y laboriosidad. Dedicado entre otros negocios a la pesca de la concha-perla en el Mar de Cortés, hoy Golfo de California. Contaba al efecto con buzos expertos y conocedores de aquellas costas, así como con artífices que pulimentaban las perlas. Estas tenían mucha aceptación del comercio de la metrópoli y sus colonias. Los Galeana, poseyendo ya cuantiosos bienes en aquella región, enlazáronse con distinguidas hijas del país y adquirieron propiedades extensas en varios puntos de la costa del Pacífico, especialmente entre Zihuatanejo y Acapulco en donde más tarde establecieron su residencia y continuaron dedicándose a la industria de la perla sin decaer el éxito de la empresa. Una de las fincas rústicas de los Galeana era la hacienda del Zanjón, que después se denominó San Jerónimo, colocada en el distrito de Tecpan, cerca de Atoyac. Originario de ese territorio e hijo de don Sebastián Galeana, fue don Hermenegildo, de igual apellido, quien nació el 13 de abril de 1762. Pocas noticias se tienen acerca de la juventud del héroe suriano. Sin embargo se sabe que desde pequeño se dedicó a las faenas del campo, que se ejercitó en la equitación y en el manejo de las armas, usando éstas con precaución y en la soledad de los bosques, para no exponerse a sufrir las penas impuestas por el gobierno virreinal a quienes portaban armas de fuego. El joven Hermenegildo no recibió sino la instrucción primaria, por la falta de planteles en aquellas apartadas regiones; no es exacto, por lo tanto, lo que algunos historiadores asientan al afirmar que los Galeana carecían de toda instrucción, aún de las primeras letras. El futuro héroe, viviendo en la hacienda mencionada en unión de sus hermanos, tuvo una hazaña que marcó con signos indelebles su carácter: paseábase a la sazón por la playa, cuando vio a lo lejos restos de un buque náufrago. El joven intrépido no vaciló ni un instante en salvar a aquellos despojos, que quizás conducirían seres vivientes. Y en efecto, se arrojó entre las olas y salvó a aquellos infelices que se encontraban a punto de perecer. Entre los objetos recogidos había un cañón, pequeño, pero pesado y difícil de sacar a flote por haber encallado. No obstante las dificultades para salvarlo, logró vencerlas y la boca de fuego quedó en poder del salvador de los náufragos en premio a su heroicidad. Sepultó el bronce en la arena a fin de que no fuera decomisado por las autoridades y conservó el secreto de su tesoro, como él llamaba a tan extraordinaria pieza. Más tarde logró obtener permiso para hacer salvas una sola vez al año en la festividad del Santo Patrono del lugar; y terminadas las fiestas volvía el cañoncito a su escondite para no volver a funcionar sino hasta el siguiente aniversario.
       Así pasaban los Galeana su vida campestre, dedicados al plantío de algodón y a la cría de ganado, visitando a la vez sus vastos propiedades de la costa occidental. Llegó la época de la emancipación del antiguo Anáhuac; las noticias de una conspiración para deponer al virrey en 1809, llegaron hasta las solitarias playas del Sur. Aprestáronse los surianos a tomar participación en el incipiente movimiento por la libertad. Pero descubiertos los planes de las juntas revolucionarias del interior, todos los preparativos se suspendieron. Mas la chispa quedó prendida y se aguardaba el momento propicio para que el incendio cundiera. Los Galeana, comprendiendo la trascendencia de la insurrección, dedicáronse a la propaganda de la libertad de la Nueva España, de suerte de que cuando Hidalgo proclamó la Independencia en el pueblo de Dolores, los costeños acogieron con beneplácito la idea de la rebelión. Desde California hasta Guatemala se extendió el grito dado en el curato de Dolores, y las playas del Pacífico recibieron el eco de aquella potente voz: ¡América libre! Era el glorioso lema de todos los habitantes de la Nueva España, y aquella divisa fue adoptada desde luego por la familia Galeana. Presentose Morelos en la región del Sur y el primero en secundar su proclama fue el invicto don Hermenegildo Galeana. Abandonó sus intereses, despidiose de su familia y se ofreció incondicionalmente a las órdenes del Siervo de La Nación, presentándole el obsequio más valioso que pudiera ofrendarle: el cañón de su propiedad, que desde luego fue emplazado e inició la serie de batallas verdaderas epopeyas dirigidas por el denodado Mariscal Galeana, digno teniente del gran capitán Morelos. Sus familiares, en vez de disuadirlo, animáronlo para emprender tan grandiosa empresa y uniéronse, desde luego varios parientes y amigos, entre aquéllos don Juan José, don Antonio y don Pablo, todos de apellido Galeana, varios sirvientes de la hacienda del Zanjón, San Luis y de otras de sus propiedades. Las señoras Galeana contribuyeron con elementos cuantiosos, enajenando al efecto grandes extensiones de tierras y cuyo producto pusieron a disposición del tesorero del Ejército Insurgente del Sur. Además de las sumas importantes con que la familia contribuyó para el sostenimiento de la tropa insurgente, tuvo que desprenderse de capitales que fueron decomisados por las autoridades realistas y de los productos de sus haciendas, que fueron incautados. Don Fermín Galeana, primo de don Hermenegildo, quedó al frente de los intereses de la familia. De su patrimonio particular le fueron recogidos bienes por valor de 84,527.00; don Antonio perdió 65,465.00; a don Juan le decomisaron semillas, ganado y algodón por valor de 52,543.00; las señoras doña Juana , doña María, doña Josefa y doña Alvina, perdieron en conjunto la cantidad de 110,235.00 pesos, sin contar los donativos espontáneos que cedieron para la causa de la revolución. Después de consumada la Independencia, fueron recuperadas algunas haciendas pero sin indemnización por los servicios sufridos. Todos estos datos numéricos constaban en los libros de la familia y cuyas copias auténticas conservaban sus descendientes hasta hace poco tiempo. Don Juan José Galeana tomó parte activa en la Campaña, bajo las órdenes de don Hermenegildo y perdió la vida en Cuautla. Don Pablo Galeana era hijo de don Juan José y sobrino de don Hermenegildo y no hermano de ellos, como se lee en algunas historias. Fue el único que sobrevivió a la revolución, pues los demás miembros de la familia que salieron a Campaña, perecieron en ella. Habiendo perdido toda su fortuna, se retiró a la vida privada radicándose en la hacienda de San Jerónimo, antigua fracción del Zanjón de la propiedad de don Fermín Galeana, y estuvo al servicio de don José María del Pilar Galeana, hijo de don Fermín, en la propia finca de campo. Presentamos un autógrafo de don Pablo firmado en la repetida propiedad. Las señoras Galeana fueron aprehendidas por causa de la Revolución y conducidas a Acapulco e internadas en el Castillo de San Diego. En otras persecuciones, el general don Isidro Fuentes las rescató y las tuvo bajo su cuidado hasta terminada la Guerra de Independencia- Estas damas se distinguieron por su patriotismo y por la caridad que ejercían con los menesterosos. Mucho tiempo después de su muerte, su nombre era recordado y bendecido por los descendientes de aquellos a quienes socorrieron o ayudaron en sus negocios. Los demás rasgos biográficos de los Galeana han sido ya dados a conocer por la Historia Patria, aunque adolecen de algunas inexactitudes, por no haber estado bien documentados los antiguos historiadores y no haber hecho rectificaciones los cronistas de la actualidad. "Tetitlán, un Pueblo con Historia": Hermenegildo Galeana ... tetitlan.blogspot.mx/2011/05/
[13] Arturo Ríos Ruiz. Hermenegildo y los Galeana. El brazo fuerte de Morelos. Documentos históricos acerca de la poderosa familia del siglo xix.. Instituto Politécnico Nacional, Gobierno del Estado de Guerrero— México. Página 16.
[14] Ídem. Página 17.
[15] Ibídem. Páginas 16 y 17.
[16]  En ésta como en otras afirmaciones respecto a los personajes de la Historia, los bandos cubren los extremos. Una persona con pocos o nulos conocimientos en la lengua del latín era considerada iletrada. Algunos de los héroes del movimiento revolucionario iniciado en 1810 por don Miguel Hidalgo y Costilla carecían de ellos y quedaban inscritos en el renglón de los analfabetos, casos concretos: don Vicente Guerrero y don Hermenegildo Galeana.
[17] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[18] Algunos autores afirman que el nombre de la hacienda “El Zanjón” es una corrupción de “sajón” para de ahí fundamentar el origen del apellido.
[19] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[20] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[21] Arturo Ríos Ruiz. Hermenegildo y los Galeana. El brazo fuerte de Morelos. Documentos históricos acerca de la poderosa familia del siglo xix. Instituto Politécnico Nacional, Gobierno del Estado de Guerrero— México. Página 80.
[22] Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 20. libros.publicaciones.ipn
[23] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[24] De esta etapa bélica subsiste una curiosa narración: “Morelos lo llevó a su lado cuando se dirigió a Chilpancingo, donde le dio el mando de la vanguardia; en Chichihualco se hizo de víveres y trató de convencer a los dueños de la hacienda a que se decidiesen por la revolución, para lo que no tuvo que emplear mucha elocuencia, pues los Bravo, eran partidarios de la misma y bastó la presencia de Morelos para que se resolviesen.
“Allí dio descanso a su tropa que se echó al río para bañarse cuando se presentaron inopinadamente los realistas; no obstan página 21. te tal circunstancia, ‘los negros no teniendo tiempo de vestirse pelearon desnudos y parecían demonios’, consiguiendo al fin dispersar las fuerzas del comandante Garrote, que dejó cien fusiles y otros tantos prisioneros.” Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 21. libros.publicaciones.ipn
[25] “En Tixtla, no teniendo ya parque sus soldados, hizo Galeana repicar las campanas para hacer creer que Morelos llegaba en su auxilio y consiguió así infundir ánimo en los suyos y desaliento en los enemigos, quienes al fin abandonaron el pueblo, dejando ocho cañones, doscientos fusiles y seiscientos prisioneros. Ese día fue el primero que los realistas experimentaron el valor del famoso machete suriano, pues Galeana y los suyos, empuñando su arma, cargaron decididamente sobre aquellos a pesar del vivísimo fuego que enfrentaban.” Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002. libros.publicaciones.ipn
[26] Informe de Félix María Calleja del 4 de abril:
“Al amanecer de ayer, quedó cortada el agua de Juchitengo que entraba en Cuautla, y terraplenada sesenta varas la zanja que la conducía con orden al señor Llano, por hallarse próxima a su campo, de que destinase el Batallón de Lobera con su comandante, a sólo el objeto de impedir que el enemigo rompiese la toma; pero a pesar de todas mis prevenciones y en el medio del día permitió por descuido que no sólo la soltase el enemigo, sino que construyera sobre la misma presa un caballero o torreón cuadrado y cerrado, y además un espaldón que comunica al bosque con el terreno, para cuyas obras cargó gran número de trabajadores sostenidos desde el bosque.
“A pesar de su ventajosa situación, dispuse que el mismo Batallón de Lobera, ciento cincuenta patriotas de San Luis y cien granaderos, todo al cargo del señor coronel don José Antonio Andrade, atacase el torreón y parapeto a las once de la noche, lo que verificó sin efecto, y tuvimos cuatro heridos y un muerto.
“La construcción de este fortín, levantado en momentos, a la vista y bajo los fuegos de los realistas, y artillado con tres piezas, hizo a los independientes dueños del agua, durante todo el tiempo que aún duró el sitio.” Citado por Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002. libros.publicaciones.ipn
[27] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[28] Finalmente murió afrentosamente por “garrote vil” junto con don Mariano Piedras y don Manuel Pérez en la Ciudad de México el 13 de Septiembre de 1812. bicentenario.gob.mx
                “Tres sujetos de graduación e influencia en la gavilla de insurgentes comandada por el cura Morelos en la parte del Sur, son los que se presentan hoy en un patíbulo para expiar sus delitos y servir de escarmiento a los malvados.
“El primero es Leonardo Bravo, natural de Chilpancingo, español, de 48 años de edad y hacendado.
    Decreto de pena capital, en contra de 3 líderes insurgentes, uno de ellos, Leonardo Bravo, 1812.”, declarado Benemérito de la patria el 19 de junio de 1823.
[29] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemérides
[30] Autor del libro de investigación histórica: “El Héroe sin cabeza”, sobre la vida del General Hermenegildo Galeana (2001).
[31]Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, Páginas 29 y 30. libros.publicaciones.ipn
[32] Ramón Sierra López en su trabajo ‘El héroe sin cabeza’, expone que don Hermenegildo Galeana sí había recibido educación escolar y en esta obra presentó una copia de la firma del héroe, pero estamos conscientes de que no es prueba suficiente que confirme su alfabetización, afirma Arturo Ríos Ruiz, en la obra citada.
[33] “En la reñida acción de las Cumbres donde el general hizo funcionar la artillería como el más hábil técnico, Galeana se vio en gravísimo riesgo de caer prisionero, pues hubo un momento en que se encontró solo y con su caballo muerto; se salvó gracias a que pudo esconderse en el hueco del tronco de un alcornoque; el realista Águila le dio por muerto y Morelos también dudaba que se hubiese salvado, hasta que al día siguiente lo vio llegar cuando ya había salido personalmente en busca de él o de su cadáver.” Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002. libros.publicaciones.ipn
[34]“También concurrió Galeana a la toma de Oaxaca y al sitio del castillo de Acapulco, el cual se situó en el cerro de la Iguana; ocupada la ciudad, faltaba que se apoderara de la fortaleza. Don Hermenegildo encargó a su sobrino don Pablo, que tomara la isla de La Roqueta, mientras él rodeaba el castillo; operación peligrosísima, pues tenía que hacerse bajo los fuegos enemigos y en un terreno muy escabroso donde la menor imprudencia podía causar la muerte de aquellos profundos voladeros; ambas operaciones se llevaron a cabo con felicidad y el castillo de San Diego, falto de víveres y de auxilios, capituló octubre de 1813. Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002. libros.publicaciones.ipn
[35] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[36] El hombre de la penosa imagen durante la era de la intervención francesa que trajo el efímero Imperio de Maximiliano.
[37] Diccionario Porrúa. Historia, Biografía y Geografía de México, tomo II, México, Porrúa, 1995.
[38] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[39] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[40] “En efecto, a Matamoros por su inteligencia lo consideraba como su brazo derecho, a don Hermenegildo, por su valor, brazo izquierdo; de haber recibido alguna instrucción (pues no sabía ni escribir) habría superado al mismo Morelos en aptitudes militares. Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 28.
[41] Ignacio Manuel Altamirano. Morelos y otras historias. Universidad Autónoma de Guerrero, Gobierno del estado de Morelos, Ayuntamiento de Morelia, Ayuntamiento de Acapulco, Congreso del Estado de Michoacán, Congreso del Estado de guerrero y Juan Pablo Editores. 2013. Página 60. En la nota 5 correspondiente, Julio Moguel, responsable de las notas y ensayo apunta: ¿Quién no conoce la biografía del tata Gildo? El heroico mariscal de campo murió en Coyuca de un golpe que se dio en la cabeza en un árbol, al combatir con los españoles, en 27 de junio de 1814. Éstos le cortaron la cabeza y la clavaron en la misma plaza de Coyuca, en el tronco de una ceiba. (Nota de Altamirano).
[42]Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México.. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 19. libros.publicaciones.ipn
[43] Arturo Ríos Ruiz. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 19. libros.publicaciones.ipn
[44] Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 19. libros.publicaciones.ipn
[45] Arturo Ríos Ruiz. De la nobleza europea. El príncipe Hermenegildo Galeana.  Lo desconocido del héroe de la Independencia de México. D.R. © 2002 Instituto Politécnico Nacional. Dirección de Publicaciones. 2002, página 19. libros.publicaciones.ipn
[46] Arturo Ríos Ruiz. Hermenegildo y los Galeana. El brazo fuerte de Morelos. Documentos históricos acerca de la poderosa familia del siglo xix. Arturo Ríos Ruiz. Instituto Politécnico Nacional, Gobierno del Estado de Guerrero— México. Página 147
[47] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) regeneracion.mx/efemerides
[48] Luz Elena Mainero del Castillo. Hermenegildo Galeana. El brazo izquierdo de Morelos. (Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México | Secretaría de Educación Pública • 2013) reg
[49] La número 29 en la nomenclatura de ‘Con “M” de México. Estatuas en el Paseo de la Reforma. Estatua 29. México, D. F. Autores: Ing. Manuel Aguirre Botello, Seth Dixon Corral, Julio, 2004. www.mexicomaxico.org
[50] guerrero.gob.mx


Don Hermenegildo Galeana
Monumento en el Paseo de la Reforma,
Ciudad de México.
Fuente: Con "M" de México.

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