Tres nudos, leyendas e historia heroica
Víctor Manuel López Wario
En la cueva del Texcal, estado de Puebla… fueron encontrados
13 esqueletos incompletos, a los que se les ha dado una edad entre 7,000 y
4,500 aP. …
“Procedentes de las cuevas El Riego,
Purrón y Coxcatlán, localizadas en el valle de Tehuacán… cueva El Riego… un fragmento carbonizado del
lado izquierdo de una mandíbula de adulto con dentición muy desgastada por uso…
fechado en más de 8,000 aP…
“…de la cueva Purrón procede un
esqueleto casi completo de un adulto de sexo femenino, en mal estado de
conservación…” fechados también con un aproximado de 8000 años. “De la cueva
Coxcatlán El Riego, tenemos dos esqueletos infantiles incompletos, de cinco
años y seis meses de edad estimada, respectivamente. Estos cráneos parecen
haber estado sometidos a la acción del fuego. Se le ha fechado entre 8,500 y
7,000 aP.
“De la misma
fase y cueva se recuperaron tres esqueletos incompletos, dos de adulto y uno
infantil. Uno de estos enterramientos fue encontrado en una fosa asociado a los
otros dos y perteneció a un individuo de sexo masculino que falleció en edad
senil —unos 76 años o más—;… El otro es de un adulto de entre 35 y 55 años de
edad, de sexo femenino… Al parecer era de estatura media, 1,59 metros.
“El tercer
esqueleto de este entierro múltiple corresponde a un niño de unos seis meses de
edad. Los tres esqueletos están fechados entre 8,500 y 7,000 aP…
“De la misma fase, proviene (de la)
cueva El Riego, un esqueleto fragmentado de sexo femenino, en mal estado de
conservación y con huellas de haber estado sometido a la acción del fuego.
Tiene la misma antigüedad que las anteriores…
“De la cueva Purrón, fase Coxcatlán,
provienen dos esqueletos, uno de adulto de sexo masculino al que le falta el
miembro inferior izquierdo y el húmero… Este hallazgo tiene una antigüedad entre
7,000 y 5,000 años aP…”[1]
El Valle de Tehuacán es rico en
muestras de labrado y uso del metate asociado al consumo del maíz, área de
desarrollo de la cerámica, una estructura circular de piedra (Ajalpan) fechada
en el año 3000 a. C es muestra del sedentarismo en la zona.
Hacia el siglo XII a. C., en el valle
de Puebla surgió un complejo de poblaciones agrícolas integradas en una red de
intercambio comercial dominada por los olmecas: Amalucan, Totimehuacan, Las
Bocas y Cholula. Esta última, durante el período Clásico fue importante aliada
de Teotihuacan, y al declive de ésta, vivió una de sus épocas de mayor apogeo.
Competía en poderío con Cantona, ciudad del valle de Oriental. Mientras tanto,
en el sur, Acatlán se convertía en uno de los centros más importantes de la
cultura Ñuiñe, con dedicación preponderante en el comercio de la cochinilla y
otros productos de la Mixteca Baja. Cerca del siglo VII, en la sierra Norte de
Puebla floreció Yohualichán, relacionada con la cultura totonaca de El Tajín, a
la que su arquitectura imita.
Tras el derrumbe de la civilización
en Teotihuacan —siglo VIII d. C. — la región del valle de Puebla vio una de las
épocas de mayor esplendor de Cholula, la vieja ciudad de Quetzalcóatl. Llegó a
ser una de las más grandes de Mesoamérica y posteriormente abandonada por la
mayor parte de sus pobladores. En cambio, en la sierra Madre Oriental, Cantona
tomaba el relevo como una de las grandes ciudades del epiclásico mesoamericano.
Cantona competía con El Tajín y sus estados satélite (Yohualichán entre ellos)
por el control de las rutas comerciales del golfo de México. Hacia el siglo X
de nuestra era, Cantona declinó como la mayor parte de los centros regionales
del epiclásico. Un siglo más tarde, los migrantes chichimecas que venían del
norte poblaron nuevamente Cholula transformada nuevamente en una de las
ciudades más importantes de Mesoamérica. Recibió el nombre de
Tollan-Chollollan, con lo cual la elevaba al rango que tuvieron la Tula
histórica y Teotihuacan. A partir de las interpretaciones al códice Nuttall, esta
ciudad/ceremonial pudo ser la gran aliada nahua del señor Ocho Venado-Garra de
Tigre, el señor mixteco que en el siglo XI emprendió una campaña de conquistas
en el Mixtecapan. Aliada transcendental de los mexicas en el valle de
Puebla-Tlaxcala, junto con Huejotzingo, Cholula fue el escenario de una masacre
perpetrada por los españoles recién llegados y sus aliados tlaxcaltecas y
zempoaltecas.
Puebla, dolido espacio de la “Batalla
del 5 de mayo” de 1862, la ciudad de los hermanos Serdán con sus 365 iglesias
(200, 260… según la suma en el censo de épocas diferenciadas). Al norte en su
parque nacional está el volcán “La Malinche” (Malíntzin o Matlalcuéyetl)[2], al
occidente están los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl,[3] al
oriente el Citlaltepetl (Montaña de la Estrella) [4] y
el Sierra Negra (Tliltépetl o Atlitzin)[5]. En
el espacio hoy conocido con el nombre de “El alto”, el 16 de abril de 1531
(Domingo de Pascua) al término de la primera misa celebrada en la ladera este
del río San Francisco, en el espacio conocido con el nombre de Cuetlaxcoapan
(“En las pellejeras de las víboras”), con tiro de cordel queda marcada “La
Puebla”, espacio consagrado por fray Toribio de Benavente “Motolinia”
atestiguada por el fraile aragonés fray Julián Garcés (—1452-1542— primer
obispo en tierras novohispanas con sede en Tlaxcala), el oidor Juan de
Salmerón, (el Corregidor Hernando de Elgueta [6] ),
un reducido grupo de notables, algunos hermanos de la orden de San Francisco y
una audiencia integrada por: Vasco de Quiroga, Alonso de Maldonado, los
guardianes de los conventos franciscanos y Hernando de Saavedra —primo, sobrino
o pariente de Hernán Cortés y en ese momento corregidor de Tlaxcala—. Queda por
testimonio de la primera celebración eucarística “La Ermita”, sitio de la
actual capilla de Santa Elena, al costado poniente de la Iglesia de La Cruz.
“Inicialmente se delimitaron 50 solares para iglesias y casas.” [7]
Los señoríos
extendidos en el actual Estado de Puebla, en los primeros años de la Colonia
eran: Tuchpa, Tzicoac, Metztitlán, Tlapacoyan, Atotonilco, Tlatlauquitepec,
Huaxtepec, Tepeaca, Tlacozautitlán, Quiauhteopan, Yoaltepec, Teotitlán del
Camino, Cuautochco y Coixtlahuacan. [8]
Puebla de
los Ángeles fue el nombre propuesto por Juan Salmerón (a la traza ideada por
Alonso Martín Partidor o por Hernando de Saavedra, las fuentes varían) y
asentado en su carta del 30 de marzo de 1531 al Consejo de Indias [9],
designación sujeta a especulaciones hasta la actualidad porque su origen remite
a: 1ª.- Nombre de la iglesia iniciara la orden franciscana con advocación a
Nuestra Señora de los Ángeles; 2ª.- Provincia religiosa franciscana en
Extremadura: San Gabriel Arcángel (de donde provenían los pertenecientes a la
orden menor); 3ª.- Fray Juan de la Puebla, superior español de la orden quien
instruyera a “los doce apóstoles” previo su traslado a tierras del ahora
México; 4ª.- Por el nombre de “Puebla de los Infantes”, en Extremadura,
vinculada a los franciscanos cuyo escudo de armas con semejanzas al de Puebla
en México.
Es posible que, ante la repetida
aparición de este símbolo/nombre, sería la lúcida propuesta sintética de Juan
de Salmerón quien sabría de estos antecedentes.
El nombre de
Puebla —vocablo derivado al hecho de “poblar”— de los Ángeles, eliminado en la
cédula real de la Reina Isabel de Portugal del 20 de marzo de 1532, quedó en
“Ciudad de Los Ángeles”[10],
nombre que permaneció hasta que el obispo Juan de Palafox y Mendoza en sus documentos
de la diócesis, reintrodujo el determinado por Juan de Salmerón a partir de
1640, despreciada la pena de multa a quien contradijera la disposición real.
“Siendo Obispo de la ciudad de
Tlaxcala, Fray Julián Garcés, soñó en varias ocasiones con un bello valle en el
que cruzaban tres ríos, con árboles y montañas, en el cual bajaban los ángeles
del cielo y tendían sus hilos de oro y plata y trazaban una ciudad.
“Al despertar, contó su visión del
sueño e invitó a sus compañeros, los frailes a que fueran a localizar tan
maravilloso lugar. Emprendieron camino, hasta encontrarlo.
“Con gran gozo al identificarlo dijo:
¡Éste es el lugar que en mis sueños señalaron los ángeles! Y allí se fundó la
bella ciudad de Puebla.” [11]
No es obra
de los “ángeles agrimensores”, ni la obra maravillosa del arcángel San Miguel
según el mito creado por el padre Francisco de Florencia en 1692, tradición a
la que fray Toribio de Benavente opone un fundamento terrenal: “Buena mano
recibieron los ángeles de los indios”. La fundación de la “Puebla de los
Ángeles” tiene su origen en el ideal comunero presentado por sir Thomas More en
su “Utopía” y traída a tierras de América por los frailes Toribio de Benavente
y Vasco de Quiroga. Es un proyecto para fundar plaza encargada por la Segunda
Audiencia a Hernando de Saavedra, fundación lógica con fundamentos totalmente
prácticos. Era necesaria la erección de villas en el camino de Veracruz a la
capital de Nueva España, los Valles poblanos-tlaxcaltecas de Atlixco, Tepeaca y
Huejotzingo resultaron zonas fértiles y
con disponibilidad de mano de obra indígena a la cual, así reunida y dotada con
espacios habitacionales otorgados y separados por el río Atoyac, del lado este
del asentamiento hispano quedaron los barrios indígenas, en uno de ellos, “El
alto”, el punto más antiguo de poblamiento, está el Templo de San Francisco,
ahí “El portalillo de el alto” simboliza en la actualidad el nacimiento de la
Ciudad.
“Aunque
algunos autores atribuyen ‘la traza’ de la Puebla a ‘Motolinia’, nos parece
fehaciente el informe de la Audiencia. Por otra parte, la traza no ofreció
mayores dificultades, ya que se utilizó el famoso ‘Trazado a Damero’ (Como un
tablero para juego de Damas), procedimiento traído por los españoles y que ya
había sido usado en la isla La Española.” [12]
“… herencia
de los conquistadores, quienes trataron de aplicar a América los tratados sobre
la ciudad ideal. Como la ordenación en damero que presentan las ciudades
coloniales en Chile. La mayoría de las primeras ciudades establecidas y creadas
por los españoles, poseían lineamientos urbanísticos que hacían referencia a
los tratados de Vitrubio.”[13]: En el “Ensayo de República Política para ver
si acertamos en alguna, para perpetuidad de esta tierra, sin encomendar indios…
a fin de asentar a los aventureros, vagabundos y errantes españoles sin medios
para mantenerse a sí ni a sus familias, explotadores del prójimo —gente sin
oficio ni beneficio— para arraigarles en tierras cultivables en labor sin
encomienda… con dedicación al agro, para tomar amor a la tierra y vivan de
ella…”, fray Toribio de Benavente esperaba terminar con los abusos sobre los
grupos indígenas y los consiguientes levantamientos de éstos, y así, en tierras
pacificadas, facilitar la evangelización, conversión y bautismo a la vez de
asentar en orden a los errantes españoles y a los grupos de indios
desarraigados. Para el buen funcionamiento de “la puebla” vendrían labradores
de Guadalajara, España y trabajadores de obraje de Segovia.[14]; “…
“Barrocos sus altares y retablos, su barroca literatura, su palafoxiana
librería, su música catedralicia, sus versos y panegíricos, sus monjas
coronadas y hasta su misma gastronomía y repostería, formas de refinada cultura
y todo ello parte de la misma identidad poblana.”[15], la
diócesis inicialmente asentada en Tlaxcala mudada a Puebla en el año de 1593
para hacer de ella el obispado más antiguo de México.
Escudo de Armas de la
Ciudad de Puebla.
“Por Cédula Real expedida el 20 de julio de 1538 en
Valladolid, Carlos V y su madre la Reina Juana, otorgaron a Puebla un escudo de
armas en el que se contempla una ciudad con cinco torres de oro asentadas sobre
un campo verde y dos ángeles, uno a cada lado, vestidos de blanco, realzados de
púrpura y oro asidos a la propia Ciudad.
“Encima, a mano derecha hay una K y a
la izquierda una V, que quieren decir "Karolus
Quintus".
“Las dos letras son de oro y en la
parte baja de la Ciudad, bajo el campo verde, un río de agua en campo celeste y
una orla en torno de dicho escudo, unas letras de oro en campo colorado que
dicen: ‘Angelis Suis Deus de te ut
custodiant te in omnibus viis tuis" ("Dios ordenó a sus ángeles
que te guardase en todos tus caminos’).” [16]
El
establecimiento del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en España tiene
lugar el 1o. de noviembre de 1478, mediante la bula papal Exigit sincerae
devotionis affectus. Su objetivo primordial era la homogeneidad cristiana,
"persiguiendo y castigando la herejía de los judaizantes". Los reyes católicos, Fernando (de Aragón) e Isabel (de
Castilla), arribaron al poder ante una sociedad pluricultural que profesaba
tres religiones distintas. [17]
“La
Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada
Congregación de la Romana y Universal Inquisición, fue fundada por Pablo III en
1542 con la Constitución "Licet ab initio", para defender a la
Iglesia de las herejías…” [18]
El Santo
Oficio de la Inquisición se estableció en el año de 1576; decomisó libros de
Erasmo de Rotterdam; inició el proceso de los "alumbrados" Juan Plata
y Alonso Espinosa en 1598; se enjuició a sor Micaela de San José, acusada de
"ilusa”[19]; se sacó en "auto de fe" a
Martín Villavicencio y Salazar con los sobrenombres de "Martín Garatuza”, “Martín
Groga” o curiosamente “Martín Lutero”. Martín Garatuza (Puebla de los Ángeles, 8
de octubre de1601-†?); llevada a la radiodifusión mexicana en el mes de
noviembre organizada para la XEW por Luis Reyes de la Maza en el años de 1980,[20]aunque
ya en décadas anteriores quedó una versión radiofónica romantizada sobre las
andanzas del mismo personaje sumamente popular en México por sus trapacerías y
el quehacer que le dio a la Inquisición. “Disfrazado de clérigo cometió muchas
pilladas, como el haber oficiado misas en la Catedral de México varias veces.
Recorrió gran parte de la República burlando a la justicia y a la Inquisición.
Su vida fue la inspiración para una novela de tipo nacionalista escrita por el
general y literato Vicente Riva Palacio [21] en
1648[22]. Sujeto
a proceso por judío don Diego de Alvarado, bajo acusación de martirizar a un
Santo Cristo de marfil de su propiedad; lo vestía de manera ridícula, le
cambiaba cruces continuamente y afirmaba
públicamente que su Cristo era muy feo, además mantenía trato con don Antonio
de Sousa apodado el ‘Caballero de Cristo’.”[23]:
“Diego de Alvarado (á) Muñoz, de nación
Portugués. Natural de Popayan en los Reynos del Perú; vecino de la ciudad de la
Puebla, Herege Judaizante Relaxado en Estatua año de 1688.” [24]
El Tribunal de la Inquisición perduró
hasta el año de 1820.
Otros nombres:
“En agosto de 1531, el Oidor licenciado Juan de Salmerón,
solicitó y obtuvo algunos privilegios para la nueva "Puebla". La
Corona Española determinó conceder el título de ciudad a la "Puebla de los
Ángeles", concediendo también a sus habitantes el privilegio de no pagar
impuestos personales y comerciales durante 30 años. Estos privilegios fueron
acordados en Cédula expedida por la Reina Gobernadora (Isabel de Portugal) en
Medina del Campo el 20 de marzo de 1532.” [25]
—12 (o 14)
de julio de 1558: “Noble y Leal Ciudad de Puebla”.
—24 de
febrero de 1561: “Muy Noble y Leal Ciudad de Puebla”.
—6 de
febrero de 1576: “Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Puebla”.
— Por
decreto del Presidente Benito Juárez, desde el 11 de septiembre de 1862
cambia el nombre a “Puebla de Zaragoza”.
—A partir de 1950, por decreto del
Congreso del Estado, la ciudad capital llevará por nombre: “Heroica Puebla de
Zaragoza”.
—“Los
magníficos monumentos que fueron apareciendo en la ciudad, hacen que el 16 de
Noviembre de 1977 ésta sea declarada como zona de monumentos históricos y el 11
de Diciembre de 1987 la UNESCO la declare Patrimonio Cultural de la Humanidad.”
[26]
Para su
comprensión tradicional, Puebla está dividida en: Barrio de Santa María de la
Luz (aquí la manufactura es la loza colorada); Barrio de San Juan del Río, San
Francisco o Barrio del Alto; Barrio del Santo Ángel de Analco; Barrio de
Santiago; Barrio de San Pablo de los naturales; Barrio de San Sebastián; Barrio
de San Miguelito, y, los arrabales de Xanenetla y Xonacatepec.
“En el libro ‘Puebla a través de los
siglos’ se menciona que fueron siete los principales barrios indígenas y con
excepción de San Baltasar, el resto de los barrios rodeaban la traza española;
los barrios eran Tlaxcaltecapan o San Juan del Río, del que más tarde se
encuentran referencias de San Francisco, que comprendió el barrio mestizado del
Alto; Analco, que a su vez estaba constituido por cuatro arrabales: Tepetlapan,
Huilocaltitlan, Xochititlan y Yancuitlalpan; Santiago; San Pablo de los naturales;
San Sebastián; Santa Ana y San Miguel. Sin embargo Emma García Palacios en su
libro “Los Barrios Antiguos de Puebla” nombra diecinueve barrios, ya que en su
documento también son considerados como barrios, aquellos que se conformaron
como ‘arrabales’ o bien como pequeñas poblaciones que crecieron alrededor de
algunos barrios populares que fueron conformándose con sus características
propias.
“El barrio de Analco nació por la
extensión de Tlaxcaltecapan, sitio de asentamiento de los grupos tlaxcaltecas.
Se originó en el arrabal de Tepetlapan, ‘en la tierra firme o sobre la roca’,
donde la actividad principal de sus primeros moradores era la fabricación de
loza, denominada por los españoles ‘loza colorada’; este barrio fue designado
por los colonizadores bajo el nombre de Barrio de los Remedios. Debido al
crecimiento de éste arrabal, nacieron nuevos tlaxilacallis o arrabales,
llamados Huilocaltitlán ‘lugar de los palomares’, que se convirtió en el de
mayor importancia y sede de la iglesia del Santo Ángel Custodio; el arrabal de
Xochititlán ‘lugar de las flores’ al sur y el de Yancuitlalpan ‘en la tierra
nueva’, en donde posiblemente se estableció un grupo étnico de la Mixteca.” [27]
Catedral Nuestra Señora
de la Inmaculada Concepción.
De estilo herreriano [28]
en su exterior, es un proyecto de Francisco de Becerra (Trujillo, (Cáceres)
1545 – Lima, 1605) y Juan Cigorondo [29] (Cádiz,
1560-México, 1611), construcción iniciada en 1575.
Durante la
estancia en Puebla del obispo Juan de Palafox, prelado de imagen discutida [30]
La catedral de Puebla fue comenzada un poco después que la de México; pero su
conclusión tuvo lugar antes, gracias a la actividad y energía de aquel hombre
extraordinario que se llamó don Juan de Palafox y Mendoza. Su arquitecto,
Francisco Becerra, había proyectado una gran iglesia de tipo salón, como la
actual catedral de Cuzco, en el Perú, en la que sin duda intervino el mismo
maestro. Sin embargo, cuando el señor Palafox reanudó la obra, la Catedral de
México iba tan adelantada en su fábrica que influyó sobre su hermana de Puebla
y así la nave central, que era de la misma altura de las colaterales como en
todas las iglesias de tipo salón, fue levantada como en la de México. Por eso
ambas catedrales parecen gemelas. No obstante, el hecho de que la catedral de
Puebla fuese terminada en el relativamente corto período de tiempo que gobernó
la mitra poblana el señor Palafox, hace que el edificio presente un estilo más
homogéneo que el de la Catedral de México en su exterior. Ese estilo es mucho
más cercano al desornamentado de Juan de Herrera. Parte hay en el templo, como
las torres, que, salvo los remates barrocos de ladrillo y azulejo, que son muy
posteriores, recuerdan vivamente el Escorial.” [31]
Con
interrupciones y reanudaciones constantes, en 1634 la obra quedó al mando de
Juan Gómez de Trasmonte “… quien, a instancias del virrey Marqués de Cerralvo,
en 1635 había dado tratazas y condiciones para concluir el edificio. Su
propuesta, contando con su experiencia en la catedral metropolitana, contenía
tres actuaciones fundamentales: primero, elevar la altura de la nave central y
colaterales rompiendo así con el antiguo esquema de salón y generando el perfil
escalonado característico de las plantas basilicales idóneo para permitir un
mejor aprovechamiento lumínico; segundo, suprimir las bóvedas de crucería en
cantería y sustituirlas por bóvedas vaídas de ladrillo y tezontle, revestidas
interiormente con yeserías; en tercer lugar, proponía eliminar la gran cornisa
del perímetro interior para dar más luz de hermosura al edificio; cambios todo
que habrían de conferir una fisonomía más clasicista al edificio.” [32]
Su
consagración queda asentada con fecha del 18 de abril de 1684 con misa a las
seis de la mañana.
Concluida su
portada principal designada “Del perdón” en 1664, su portada lateral (al
norte), de “San Cristóbal”, durante el año de 1690, el ciprés o gran altar es
obra con proyecto de 1797 debido a por Manuel Tolsá y terminada por José Manzo
y Jaramillo.
Posee un
coro en estilo neoclásico y rodeado de una sillería de madera taraceada con
maderas de diferentes tonalidades y con arabescos de hueso marfil, tiene al
centro un facistol o atril de libros corales con apoyo abalaustrado de mármol
de Tecali.
Cercana a la Catedral está la fuente
de San Miguel Arcángel. El pilón, construido hacia 1777, es el receptáculo para
el agua acostumbrado por las ordenes misioneras para atraer a la población
indígena a las cercanías de iglesias y conventos para su adoctrinamiento con el
interés de beneficiarse con el líquido.
“Durante la lucha por la
Independencia de México, numerosos contingentes militan con las fuerzas de Don
José María Morelos. Solamente la ciudad se organiza para defenderse de los
insurgentes, desde la catedral salen anatemas de excomunión para los sacerdotes
revolucionarios; Manuel Flon ataca a los insurgentes en Izúcar y sale
derrotado; Mateo Musitu, fue fusilado por las tropas independentistas en
Chiautla; Zacatlán y Chalchicomula en el norte y Tehuacán, Tepexi y Acatlán en
el sur estaban controlados por los insurgentes.” [33]
Al consumarse ésta, en 1821, el licenciado Carlos García Arriaga resulta electo
como primer gobernador del Estado, el 18 de marzo de 1824 cuenta ya con el
Congreso Constituyente del Estado Libre y Soberano de la Puebla de los Ángeles;
jurada la Constitución Federal el 17 de octubre de 1824, el 18 de diciembre de
1825 el Estado posee su Constitución Política y a su amparo, el 12 de diciembre
de 1827 el Congreso local decreta la expulsión de los españoles de su territorio.
Templo y convento de La Compañía. Uno
de los cinco colegios fundados por los jesuitas [34]
es el “Colegio del Espíritu Santo” por su ubicación anexa al templo erigido
bajo dicha advocación. A la expulsión de la orden religiosa en 1767[35],
con el patronato de Carlos III, las autoridades crearon en 1770 el “Real
Colegio Carolino” con anexo de “El Colegio Civil”.
El Gobierno mexicano asumió su
control en 1825 y en 1937 quedó transformado el conjunto de tres edificios en
sede de la Benemérita Universidad del Estado, la ahora Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla: la Iglesia de la Compañía, levantada sobre los restos de la
iglesia primitiva durante la última parte del siglo XVI y terminado en 1767, en
estilo neoclásico con techumbre en casetones. En la sacristía quedó el cuerpo Mirra,
posteriormente sor Catarina de San Juan (la mítica y casi santa “china poblana”)
y en su fachada alterna la cantera gris y un terminado en blanco que semeja al
rico bordado popular; el Real Colegio Carolino, y el Colegio Seminario de
Estudios Mayores de Latinidad del máximo doctor San Jerónimo (hoy sede de la
Facultad de Psicología de la UAP).
“En la sala
De Profundis (del Templo/fortaleza y
Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo) sobre la puerta, se encuentra
una pintura de gran interés histórico, pues representa a los doce franciscanos
(los denominados “doce apóstoles franciscanos”), que llegaron a la Nueva España
en 1525, éstos están arrodillados ante una cruz (e) identificados con sus
nombres (los frailes):
“… Martín de Valencia, Francisco de
Soto, Martín de Jesús o de la Coruña, Juan Suarez, Antonio de Ciudad Rodrigo,
Toribio de Benavente (Motolinia), García de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan
de Ribas, Francisco Jiménez, Andrés de Córdoba y Juan de Palos (lego).” [36]
El Parián:
Mercado de artesanías en la Ciudad. En este lugar hay una fuente en honor y con
figura del hermano franciscano, el ahora beato Sebastián de Aparicio. [37]
En ésta —la
antigua Plaza de San Roque— sus locales cubiertos casi en totalidad con el
ladrillo con azulejos propio del estilo de Puebla, es hoy el espacio del
antiguo mercado “el Parián”, por ser el lugar de descanso y recuperación para
los arrieros llegados de Veracruz, Oaxaca, la costa chica de Guerrero y de la
Capital de la Nueva España, centro que abandonado paulatinamente ante la
aparición del ferrocarril alrededor del año de 1760, ante ello, quedará
convertido en “La Plaza del baratillo” con su comercio de bagatelas y el
asentamiento de pulquerías, piqueras y proliferación de fritangueras.
En los
alrededores de Puebla perduran sus aportes a la gastronomía nacional, sus
tejidos, trajes regionales, sarapes, rebozos y chales, manteles… sus productos
de cuero (huaraches, portafolios, bolsos, billeteras, cinturones…) alfarería
(cazuelas, jarros, jarrones, platos, ollas, tazas, floreros…), joyería en plata
y alpaca; sus muñecas de cera, el amate y diversos recipientes y adornos de
vidrio fundido, sus dulces y el aporte ancestral y presente de su talavera.
“Sin duda
hay personas en la historia cuyo recuerdo se ha perdido en el tiempo, y a pesar
de sus acciones relevantes, hoy su nombre es completamente ignorado. Tal es el
caso de la patriota teziuteca Altagracia Calderón.
“Nacida en 1837, estuvo casada con
Don Gabino Ortega, quien estuvo a cargo de la ‘Caballería Ligera’ que se formó
en Teziutlán con desertores del Ejército Francés en 1863. Se cuenta que en un
combate en Tetela del Oro, fue muerto Don Gabino Ortega y su mujer, Altagracia
Calderón, ‘en medio de una lluvia de balas pretendió recoger el cadáver de su
marido y no pudiendo conseguirlo porque no tuvo fuerzas para atravesarlo en su
caballo, recogió sus armas para que no quedaran en manos del enemigo, ante el
cual se abrió paso haciéndole fuego hasta que se puso a salvo’.
“En otro combate con los
imperialistas, Altagracia Calderón, fue herida por una bala que, traspasándole el cuello, salió por su boca,
lesión que le ocasionó una deformación física. Apodada como ‘La Cabra’ o ‘La
Charra’, luchó en la guerrilla del General Mauricio Ruiz contra los franceses,
hasta que, en la capitulación de Papantla cayó prisionera. Fue liberada en
abril de 1867 cuando Porfirio Díaz tomó Puebla.
“La Heroína Teziuteca Altagracia
Calderón combatió contra la Intervención Francesa, contra el Imperio de
Maximiliano y en la Revolución Mexicana. En el mes de abril de 1914, la
encontramos como organizadora de una tumultuosa manifestación en la ciudad de
Puebla como protesta al desembarco de los marinos estadounidenses en el Puerto
de Veracruz.
“Murió sola y olvidada a los 80 años
el 28 de octubre de 1917, sus restos descansan en el Panteón municipal de
Puebla, en una tumba deteriorada cuya lápida ya está quebrada.
“Al hablar de Altagracia Calderón,
podemos aplicar una de las Máximas de Vicente Lombardo Toledano a los
Revolucionarios Mexicanos (1934): ‘Tú no luchas por ti ni por los que te
rodean; trabajas en realidad por gentes que no han nacido aún y que
probablemente ignorarán quién fuiste’.”[38]
Puebla no es
traza angélica, el anhelo para su fundación tenía una fuerte necesidad mundana
que requirió los afanes de hombres prácticos y el apoyo de otros con mirada en
lo etéreo.
Notas importantes:
[1] Lorena Mirambell, INAH. Los primeros hombres en el
territorio que hoy ocupa la República Mexicana, páginas 33 y 35. Atlas
histórico de Mesoamérica, coordinado por Linda Manzanilla y Leonardo López
Luján. Ediciones Larousse, 12ª. Reimpresión.1993.
[2] “Hace muchos, muchos años, existía una doncella
Tlaxcalteca de nombre Matlalcuéyetl (cuyo nombre tiene cercanía con la diosa de
las faldas de red o de jade), era prometida del guerrero Cuatlapanga. En cierta
ocasión el guerrero partió a tierras lejanas en cumplimiento de una misión y al
transcurrir el tiempo Matlalcuéyetl, triste al pensar en su amado en las
batallas y sin su regreso, después de mucho esperar murió de tristeza.
“Al terminar y regresar de la misión encomendada, Cuatlapanga
recibió la noticia de la muerte de su amada y fue a llorar a los pies de su
tumba y ahí quedo el guerrero convertido en cerro que lleva su nombre y Matlalcuéyetl
en el volcán.”
[3] “Cuenta la leyenda que Iztaccíhuatl, la princesa de la
tribu de los viejos caciques del capitán más gentil, se enamoró. El padre feliz
por el acontecimiento, le prometió a Popocatépetl que el día en que el llegará
con la cabeza del cacique enemigo encontraría puesto el festín de su triunfo y
el lecho de su amor. Después de muchos años de lucha, Popocatépetl sale
vencedor y regresa a la tribu; siendo su sorpresa que el amor de su vida ha
fallecido. Hizo que veinte mil esclavos alzaran un gran túmulo ante el sol y
coloca a su mujer amada ahí, sentándose a un lado para velar en paz a su eterno
amor” [Careaga, 1987]. catarina.udlap.mx
Otra versión con mayor amplitud y detalles,
modificación de tiempos: “Hace ya miles de años, cuando el Imperio Azteca
estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían
a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces
cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los aztecas,
cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo.
El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la
princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más
apuestos guerreros de su pueblo.
Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes
de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa
Iztaccíhuatl. El padre accedió gustoso y prometió recibirlo con una gran
celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la
batalla.
El valiente guerrero aceptó, se preparó para partir y
guardó en su corazón la promesa de que la princesa lo esperaría para consumar
su amor.
Al poco tiempo, un rival de amores de Popocatépetl,
celoso del amor de ambos se profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que
su amado había muerto durante el combate.
Abatida por la tristeza y sin saber que todo era
mentira, la princesa murió.
Tiempo después, Popocatépetl regresó victorioso a su
pueblo, con la esperanza de ver a su amada. A su llegada, recibió la terrible
noticia sobre el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl.
Entristecido con la noticia, vagó por las calles
durante varios días y noches, hasta que decidió hacer algo para honrar su amor
y que el recuerdo de la princesa permaneciera en la memoria de los pueblos.
Mandó construir una gran tumba ante el Sol, amontonando
10 cerros para formar una enorme montaña.
Tomó entre sus brazos el cuerpo de su princesa, lo
llevó a la cima y lo recostó inerte sobre la gran montaña. El joven guerrero le dio un beso póstumo,
tomó una antorcha humeante y se arrodilló frente a su amada, para velar así, su
sueño eterno.
Desde aquel entonces permanecen juntos, uno frente a
otro. Con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos, convirtiéndose en dos enormes
volcanes que seguirán así hasta el final del mundo.
La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl
se acuerda de su amada, su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla
y su antorcha echa humo. Por ello hasta hoy en día, el volcán Popocatépetl
continúa arrojando fumarolas.
En cuanto al cobarde tlaxcalteca que mintió a Iztaccíhuatl,
presa del arrepentimiento por la tragedia que desencadenó, fue a morir muy
cerca de su tierra. También se convirtió en montaña, el Pico de Orizaba, otro
de los volcanes de la región, y desde muy lejos, vigila el sueño eterno de los
amantes que ya nunca se podrán separar. inside-mexico.com
[4] “Cuenta la leyenda que un día apareció una estrella
azul que anunciaba la inmortalidad alcanzada por Quetzalcóatl tras su muerte en
Orizaba (Ahuilizapan), de ahí que desde entonces se le conoce como ‘Montaña de
la Estrella’.” portal.veracruz.gob.mx
“En la ciudad de
Orizaba se cuenta que hace mucho tiempo, en la época de los olmecas (primera
civilización mesoamericana), había una guerrera llamada Nahuani, quien llevaba
consigo a su amiga y consejera Ahuilizapan (Orizaba), una hermosa águila
pescadora. En una de tantas batallas, Nahuani fue vencida, por lo que Orizaba
se elevó a lo más alto del cielo y se dejó caer a la tierra. En el lugar en el
que cayó, poco a poco se fue formando una montaña hasta convertirse en un
volcán. Después de un tiempo Orizaba se acordó de lo sucedido a Nahuani por lo
que hizo estallar su furia haciendo erupción en varias ocasiones. Para
controlar dicha furia, los aldeanos de aquellos pueblos debían subir a lo más
alto del volcán a rendir culto a Nahuani, la eterna amiga de Orizaba.” es.wikipedia.org
[5] Llamado también Tliltépetl (Cerro Negro en náhuatl) o
Cerro La Negra, se eleva a los 4,580 msnm. Este volcán extinto, ubicado al
oriente de Puebla en el Parque Nacional Pico de Orizaba, es vecino de la mayor
elevación de México, el Pico de Orizaba, así como la sede del Gran Telescopio
Milimétrico, el más grande de su clase en el mundo. mexicodesconocido.com.
La Sierra Negra,
llamada también Tliltépetl (náhuatl Cerro Negro) o volcán Atlitzin (náhuatl:
Venerable Señor del Agua) es un volcán adyacente de la elevación más alta de
México, el volcán Citlaltepetl o Pico de Orizaba. Ambos volcanes se localizan
en el Parque Nacional el Pico de Orizaba. Antiguos habitantes nahuas que vivían
en las inmediaciones de esta montaña solían llamarlo Iztactépetl Icni (Hermana
de la montaña blanca, en referencia a su cercanía con el Citlaltepetl (náhuatl
Cerro de la Estrella). es.wikipedia.org
[6] pueblavirtual.galeon.com
[7] Ídem.
[8] inafed.gob.mx
[9] “…un establecimiento español en la ruta principal
entre la ciudad de México y la costa aseguraría las líneas de comunicación de
la audiencia con España y serviría además para vigilar a una populosa región
indígena en caso de rebelión, catástrofe que podía evitar la mera presencia de
la ciudad. Esta misma también podía constituirse en posta para los viajeros hispanos
que por entonces se detenían en Tlaxcala a costas de la población de esa
ciudad.” Juan Salmerón al Consejo de Indias (30 mar. 1531), en CDIA, XIII, pp.
195-198. Citado por Julia Hirschber, La
fundación de Puebla de los Ángeles, página 192. biblio-codex.colmex.mx
[10] "La Reyna. Por quanto los nuestros
oydores de la nuestra abdiencia y chancillerya Real de la nueba spaña han
poblado de xpianos (christianos) spañoles vn pueblo que se dize la puebla de
los angeles que es entre chelula y taxcala. por ende por la voluntad que el
Emperador mi señor y yo tenemos que el dicho pueblo se ennoblezca y augmente. Y
otros se anymen a biuyi en el. Es nuestra merced y voluntad que de aquy
adelante se llamae e yntitule Cibdad de los angeles. Y mandamos que al presente
biuen en la dicha cibdad, y los que de aqui adelante fueren a biuyr a ella. No
pagen alcauala ny pecho. Por termyno de treynta años primeros siguyentes que
corran y se cuenten desde el dia de la fecha desta my cedula en adelante.
Yo la Reyna.
Por mandado de su magestat.
Joan de Samano." pueblaonline.com.mx
[11] catarina.udlap.mx
[12] pueblavirtual.galeon.com
[13] Ciudad renacentista: el trazado urbano en el
renacimiento. pucv.cl
[14] Basado en Pedro Ángel Palou, Cronista de la Ciudad en
“La ciudad de Puebla. Grupo Azabache, 1994).
[15] Pedro Ángel Palou. La Ciudad de Puebla, 2004.
[16] pueblavirtual.galeon.com
[17] juridicas.unam.mx
[18] vatican.va
[19] El convento de Corpus Christi, que estuvo ubicado
frente a la actual Alameda Central, en la Ciudad de México, es el escenario de
una novela ambientada en el siglo XVIII a la que ha venido dedicando sus
energías creativas la escritora Beatriz Espejo doctora (en Letras Españolas en
la FFyL de la UNAM). En este fragmento conocemos la historia de sor Micaela de
San José, monja cuidadora de enfermos que esconde un doloroso episodio de
infancia.
[20] cdigital.dgb.uanl.mx
[21] Vicente Florencio Carlos Riva Palacio Guerrero (Ciudad
de México; 16 de octubre de 1832 - Madrid, España; 22 de noviembre de 1896).
[22] “… Martin Garatuza… continúa a ‘Monja y casada’, se
construye con referencia precisa a un caso inquisitorial y utiliza el personaje
real que da título a la obra y que ya había aparecido en la primera: los judíos
adquieren papel relevante a través de la figuras de doña Juana de Carvajal y su
hija Esperanza, descendientes de familia perseguida y ajusticiada por la
Inquisición, pero varias tramas, entre ellas la principal de Martin Garatuza,
crean una novela caótica y de difícil lectura.”, afirma poco benevolente José
Carlos Rovira en “Dos novelas sobre la Inquisición americana para reinventar la
Independencia”, página 174, Universidad de Alicante.
Para la oferta de
Editorial Océano: “En esta novela de Vicente Riva Palacio (1832-1896), primera
de una tetralogía donde el personaje Martín Garatuza es el hilo conductor de
diversas historias que recrean de una manera intencionada la vida colonial; la
trama, de capa y espada, narra las desventuras de doña Blanca, quien debe
enfrentar a la Inquisición, a la decisión familiar, a traiciones y asesinatos,
y a la misma muerte, para defender su amor. Influido decididamente por las
novelas de Dumas, Riva Palacio creó un ambiente espléndido, y lo adornó con un
lenguaje efectivo, seductor, divertido, que ayudó a fundar la novela mexicana.
Pocos libros tan hermosos y entretenidos como éste y que deja al lector, el de
antes y el actual, atraído a cada instante por la trama, y deseoso de que nunca
termine.” oceano.mx. Por cierto, esta
novela dividida en dos partes y publicada por entregas, lleva por títulos:
“Monja y casada” para el primero y “Virgen y mártir”. Para la segunda con
término en la citada con el citado nombre de “Martin Garatuza”, editadas en
1868.
[23] De este don Antonio de Sousa queda: “A fines de mayo
de 1687, conmovióse la ciudad de México al saber que la noche anterior habían
sido aprehendido cerca del Convento de San Cosme, e internado en la cárcel de
Corte ‘los salteadores de las barras de plata’, y que entre ellos había nada
menos que un ‘caballero de hábito’, que resultó ser del de Cristo y llamarse
Antonio de Sousa… Poco después, en la noche del 19 de junio —dice Guijón en su
diario— fue informado el Virrey que se tramaba una conspiración para liberar a
Souza y sus compañeros, y que al efecto, se hallaba reunida en San Lázaro, gran
cantidad de gente con intenciones de incendiar la cárcel. El Conde de la
Monclova despachó en seguida al Alcalde de Corte, don Simón Ibáñez, con algunas
fuerzas y éste efectuó varias aprehensiones, entre otras la del padre de Souza,
quien fue desterrado a Guadalajara.
“Todo hacía ´resumir
que el caballero de Cristo sería degollado por su delito, pero dos días después
anuncióse que había muerto de fortísimo tabardillo en la prisión. En realidad,
y seguramente con objeto de evitar la ejecución de un caballero de hábito, le
dieron a beber una substancia que lo privó del conocimiento por algunas horas,
y sacado un aparente cadáver de la Cárcel de Corte, condujéronlo a la iglesia
de Santo Domingo, diciendo que allí se verificaría su entierro ‘después de las
oraciones’ y a puerta cerrada por lo contagioso de la enfermedad.
“Fue remitido en
secreto a España, en donde vivió muchos años; pero su padre murió de pesar al
poco tiempo en Guadalajara, y su mujer, el 29 de julio, en México, y fue
enterrada en el Convento de San Agustín.” Manuel Romero de Terreros. “La vida
social en la Nueva España, páginas 169-170. digital.dgb.uanl.mx
Cabe mencionar que “tabardillo” es una “Enfermedad
parecida al tifus, con fiebre alta, continua y con delirios, alteraciones
nerviosas y sanguíneas, y una erupción que cubre todo el cuerpo.”
[24] Historia de Puebla cdigital.dgb.uanl.mx/la
[25] pueblavirtual.galeon.com
[26] catarina.udlap.mx
[27] Ídem.
[28] El Estilo
Herreriano también conocido con el nombre de “escurialense”, deviene del
arquitecto español Juan de Herrera es un estilo manierista desarrollado en el
último tercio del siglo XVI. Coincide con el reinado de Felipe II, que es el
mecenas de las obras fundamentales. La obra maestra del estilo herreriano es el
Monasterio de El Escorial. Las características de este período son: desnudez
decorativa; rigor geométrico: aparecen volúmenes netos, claros, aristas vivas,
cubiertas de pizarra apiramidadas (chapiteles), etcétera, con aporte de nuevos
adornos: pirámides y bolas herrerianas; las edificaciones poseen un tamaño
colosal para simbolizar el poder de la monarquía.
[29] Jesuita autor de “La Tragedia del Ocio” y de dos
romancillos publicados por la Universidad nacional Autónoma de México. iifilologicas.unam.mx
[30] El rey confió a Juan de Palafox y Mendoza (Fitero, 24
de junio de 1600 - Osma, 1 de octubre de 1659, obispo de Puebla, el virreinato
interino de la Nueva España en tanto llegaba a México el virrey que sustituiría
al depuesto marqués de Villena. Personaje de muchos conocimientos, gran
influencia política y cercano al monarca, tuvo a su cargo el juicio de
residencia de los tres virreyes anteriores. Durante sus breve mandato ordenó
destruir todos los vestigios prehispánicos, aun los que formaban parte de las
fachadas de las casas y edificios. Célebres son sus conflictos con la Compañía
de Jesús, en los que defendía las prerrogativas del rey por encima de las de la
iglesia. Palafox fue removido de la sede episcopal de Puebla y trasladado a la
de Osma en España. Tras su muerte, su figura fue utilizada por la monarquía
como bandera contra los jesuitas y en favor de la supremacía del poder real. bicentenario.gob.mx
[31] arquidiocesismexico.org.mx
[32] upo.es
[33] Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de
México. Puebla. inafed.gob.mx
[34] “La Compañía de Jesús llegó a ejercer una relevante
influencia en la educación y la economía novohispanas, gracias a sus centros
escolares y a las propiedades sostenidas a lo largo de casi 200 años (35
colegios, más de 30 templos y 40 misiones).
“Con las Reformas borbónicas, se perseguía obtener
mayor control político y administrativo de los territorios españoles. Carlos
III no aceptaba la preeminencia de una Orden religiosa que rendía obediencia
directa al Papa, por lo que decretó la expulsión de los jesuitas de todos los
dominios de España y la confiscación de sus propiedades.
“Fueron expulsados unos 500 jesuitas, en su mayoría
criollos, sobresalientes en la enseñanza universitaria, las misiones del norte,
obras caritativas, etc(étera).
“Este hecho generó gran oposición e insurrecciones en
San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán, que fueron sofocadas por las tropas
virreinales.
“Algunos de los expulsados como Francisco Xavier Clavijero, Francisco Xavier Alegre o Diego José
Abad, escribieron en el exilio historias
y descripciones del país que corresponden ya a un sentimiento de afirmación de
la identidad mexicana.
“Era tal la importancia de la Orden que los diputados
de Nueva España solicitaron a las Cortes de Cádiz su restitución. Durante el
Congreso de Chilpancingo de noviembre de 1813, se decretó su restablecimiento.”
bicentenario.gob.mx
[35] "Don Carlos, por la gracia de Dios, rey de
Castilla, &c.:
“Sabed: Que habiéndome conformado con el parecer de mi
Consejo real, en el extraordinario que se celebró, con motivo de las resultas
de las ocurrencias pasadas (los motines, sediciones y tumultos de Madrid,
Cuenca, Azcoitia, Zaragoza y otras poblaciones de Aragón, Navarra y Andalucía),
en consulta de 29 de Enero próximo pasado, y de lo que sobre ella, conviniendo
en el dictamen, me han expuesto personas del más elevado carácter y acreditada
experiencia; estimulado de gravísimas causas, relativas a la obligación en que
me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad y justicia a
mis pueblos, y otras urgentes, justas y necesarias, que reservo en mi real
ánimo:
“Usando de la suprema autoridad económica que el
Todopoderoso ha depositado en mis manos, para la protección de mis vasallos y
respeto de mi corona, he venido en mandar extrañar de mis dominios de España,
Indias, e islas Filipinas, y demás adyacentes, a los regulares de la Compañía,
así sacerdotes como coadjutores o legos, que hayan hecho la primera profesión,
y a los novicios que quisieran seguirles; y que se ocupen todas las
temporalidades de la Compañía en mis dominios; y para su ejecución uniforme en
todos ellos, he dado plena y privativa comisión y autoridad al conde de Aranda,
presidente de Consejo, con facultad de proceder desde luego a tomar las
facultades correspondientes."
La visión opuesta:
"Preciso es, Señor, que la malevolencia, el odio y
el engaño, disfrazados en celo, hayan logrado sorprender con alevosa
infidelidad el Real justificadísimo ánimo de V.M., pintándole a los Jesuitas
como los mayores monstruos contra la Religión y contra el Estado que ha
producido hasta ahora la naturaleza, cuando han podido conseguir que en su
destierro como en su expatriación, en el total despojo de su honor y de sus casas,
se hayan desatendido todas las leyes que prescriben el derecho natural, el
divino y el humano, practicadas siempre inviolablemente aún con el hombre más
vil y más facineroso del mundo.
“Sin hacerles causa, sin darles traslado de la más
mínima acusación, sin hacerles cargo en particular del más ligero delito, y,
por consiguiente, sin oírlos; se los destierra, se confiscan todos sus bienes,
se desacredita su conducta, y su doctrina se supone sospechosa, y aún
vergonzosa la comunicación con ellos, y hasta en los negocios puramente
espirituales se declara delincuente y criminoso todo comercio con sus
individuos, sin exceptuar el de los padres con los hijos, ni de los hermanos
con sus hermanos carnales, cerrando absolutamente la puerta, no sólo al alivio
de sus penas, sino aún a la noticia de sus trabajos; y, en fin, se los confina
a todos en dos estrechos presidios de la isla más belicosa, más inquieta, más
asolada y más pobre que se reconoce en todos los mares de Italia, expuestos a
todos los trabajos, miserias y desdichas que trae consigo el furor de la
guerra, y de una guerra tan obstinada como irregular.
"Memorial en
nombre de las cuatro provincias españolas de la Compañía de Jesús desterradas
del Reino a S.M. el Rey D. Carlos III", José Francisco Isla S.J.
Alma Mater Hispalense. La expulsión de los jesuitas de
España y la universidad. us.es
Otra más:
“Es curioso destacar que, contra los jesuitas y a favor
de su disolución, se unieron a los jansenistas Madame de Pompadour, quien no
conseguía de sus jesuitas confesores la absolución de sus pecados por su vida
reiterada de amancebamiento con Luís XV. Todo ello cuando los mismos
jansenistas acusaban a los jesuitas de laxismo moral en el campo de la Teología
moral.
“También, un amigo de la Pompadour, el duque de Choiseul,
secretario de Estado de Luís XV, un hombre laicista que vio la jugada de
contentar y reconciliar a la Corona con el Parlamento de París con un regalo
que permitiría restaurar los viejos lazos rotos, la disolución de la Compañía
de Jesús. Un caramelo que no suponía para el Gobierno de su Majestad un gran
coste ni económico ni jurisdiccional. Al contrario se sacaba del medio a un
ejército de religiosos que tenían la impertinente costumbre de enseñar en sus
colegios la doctrina del tiranicidio (expresa tan nítidamente por el español
Juan de Mariana entre otros). Y todo ello no era pura teoría en el mundo de las
ideas.” infocatolica.com
Para una visión extensa, ver: Trayectoria de la Masonería en la Expulsión de los Jesuitas De Mejico
En El Siglo XVIII. Por André Jansen. Páginas 203 a 216 en Cuadernos de
investigación histórica. Publicación del Seminario Cisneros, de la Fundación
Universitaria Española, número 5, 1981.
[36] es.catholic.net
[37] El “hombre de los mil caminos”, el beato Sebastián,
religioso profeso franciscano, fue humilde campesino en España y después obrero
y empresario en México, creador de caminos y de medios de trasporte, las
carretas, generoso benefactor de los pobres. Se hizo fraile cuando ya tenía más
de 70 años, y durante el resto de su vida fue un hermano humilde e infatigable.
Murió en Puebla, donde es muy venerado.
Sebastián de Aparicio Prado nace el 20 de enero de 1502
en La Gudiña, Orense, España y llega a Puebla en 1533 para corresponder a la
invitación de las autoridades a fin de realizar el proyecto de población
beneficiosa para el traslado de mercancías llegadas de España vía Veracruz con
destino —y viceversa— a la capital del amplio espacio de Nueva España. Buen
jinete e instruido en la agricultura e iniciador del transporte rodado —mediante
carretas—.
Por aquellos años, «el
Real y Minas de Ntra. Sra. de los Remedios», en tierras de Zacatecas, crecía en
importancia y nombradía por sus ricos yacimientos mineros, principalmente de
plata. El transporte del precioso metal hasta la capital azteca, a lomos de
jumentos, era por demás difícil y arriesgado. La falta de caminos y los
frecuentes ataques de los chichimecas feroces, que se defendían de los
conquistadores, hacían más arriesgada la aventura. Esto mismo debió ilusionar a
Sebastián. Le hizo recordar sus primeros tiempos de Veracruz a Puebla, y decide
ponerse de lleno a la obra. Letona resume toda su actuación diciendo que se
propuso abrir el camino hacia Zacatecas y que logró su intento. Las carretas de
Sebastián comienzan a circular por la nueva ruta. Fue «el mayor y mejor
comercio del Reino».
El trazado del camino a Zacatecas no fue ciertamente
nada fácil. Muchos dirían que era una temeridad su intento. Sebastián, con una
«cuerda osadía» y «con infinito trabajo», logra su propósito…” Rico. Dos veces casado en edad madura y viudo…
el 20 de diciembre de 1573 firmaba el notario la cesión que Sebastián hacía de
sus fincas en favor de las pobres clarisas 8en el convento de esa orden en la
capital de Nueva España). Tendrían un valor sobre los 20.000 pesos…
El 9 de junio de 1574 vestía Sebastián el hábito
franciscano, como novicio, en el convento de San Francisco, de Méjico. «Siendo
de edad de setenta años, poco más o menos», se dirá en el libro
correspondiente. Exactamente tenía setenta y dos años y casi cinco meses.”
El 13 de junio de 1575 profesa: «Yo, Fray Sebastián de Aparicio, hago
voto y prometo a Dios vivir en obediencia, sin cosa alguna propia y en
castidad, vivir el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo guardando la Regla de
los frailes menores... ». Destinado a Tecalli, al año siguiente envían al
convento en Puebla en función de limosnero.
25 de febrero de 1600… hacia las siete de la tarde
muere Sebastián de Aparicio Pardo, a la inusitada edad de noventa y ocho años,
dos meses y cinco días. Fue beatificado por el papa Pío VI el 17 de mayo de
1789. franciscanos.org
Su cuerpo incorrupto en una capilla lateral del templo
y convento de San francisco en la ciudad de Puebla.
[38] Centro de Estudios Vicente
Lombardo Toledano.

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