viernes, 6 de abril de 2018

Preámbulos




Las cartas de Madrid y los “endemoniados”
en la América Mexicana
Víctor Manuel López Wario

La firma de la paz entre Francia y España en 1795, la invasión a España en 1802 por el ejército de Napoleón so pretexto de ocupar militarmente a Portugal —aliada de la política inglesa—; la caída de Manuel Godoy, Primer Ministro en la corte de Carlos IV. Por su inclinación hacia Francia, con intermediación de Godoy, España firmó un acuerdo de "paso libre" para el ejército francés cuya finalidad era apoderarse de Portugal y repartirlo entre ambos países lo cual obligó la huida de la reina María I y del príncipe regente —futuro Juan VI de Portugal de la familia Braganza— junto con su corte compuesta de poco menos de 15,000 personas, entre civiles y militares, hacia su colonia sudamericana del Brasil.  La animadversión del Príncipe Fernando de Asturias en contra de Godoy culminó con la toma del palacio de Aranjuez, la prisión del Primer Ministro y la abdicación impuesta a su padre (19 de marzo de 1808): así, el Príncipe sube al trono con el nombre de Fernando VII. Napoleón interviene y aprehende a Fernando VII.

Carta de Carlos IV a Napoleón.
Señor, mi hermano:
Vuestra Majestad sabrá sin duda con pena los sucesos de Aranjuez y sus resultas: y no verá con indiferencia a un Rey que forzado a renunciar la corona, acude a ponerse en los brazos de un grande monarca aliado suyo, subordinándose totalmente a la disposición del único que puede darle su felicidad, la de toda su familia, y la de sus fieles vasallos.
Yo no he renunciado en favor de mi hijo sino por la fuerza de las circunstancias, cuando el estruendo de las armas y los clamores de una guardia sublevada, me hacían conocer bastante la necesidad de escoger la vida o la muerte, pues esta última hubiera sido seguida de la de la Reina.
Yo fui forzado a renunciar; pero asegurado ahora con plena confianza en la magnanimidad y el genio del grande hombre que siempre ha mostrado ser amigo mío, he tomado la resolución de conformarme con todo lo que este mismo grande hombre quiera disponer de nosotros, y de mi suerte, la de la reina y la del Príncipe de la Paz.
Dirijo a Vuestra Majestad Ilustrísima y Real una protesta contra los sucesos de Aranjuez y contra mi abdicación. Me entrego, y enteramente confío en el corazón y amistad de Vuestra Majestad, con lo cual ruego a Dios que os conserve en su santa y digna guarda.
De Vuestra Majestad Ilustrísima y Real su más afecto hermano y amigo.
Carlos.
Aranjuez 23 de Marzo de 1808".
Protesta.- Protesto y declaro que mi decreto de 19 de Marzo, en el que he abdicado la corona en favor de mi hijo, es un acto a que me he visto obligado para evitar mayores infortunios, y la efusión de sangre de mis amados vasallos, y por consiguiente debe ser considerado como nulo.
Carlos.

Bando del Alcalde de Móstoles.
Señores Justicias de los pueblos a quienes se presente este oficio de mí, el Alcalde de Móstoles.
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte han tomado la defensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha sangre; como españoles es necesario que muramos por el Rey y la Patria; armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del Rey, procedamos, pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.
Dios guarde a V. muchos años. Móstoles, 2 de mayo de 1808.
Andrés Torrejón.
Simón Hernández.
Este manoseo a la corona afrentó a los españoles y gestó el motín del 2 de mayo y la matanza de 3 de mayo 1808 por la caballería de Joachim Murat.

  
De Fernando VII a Carlos IV.
Mi venerado padre y señor: Para dar a Vuestra Majestad una prueba de mi amor, de mi obediencia y de mi sumisión, y para acceder a los deseos que Vuestra Majestad me ha manifestado reiteradas veces, renuncio [a] mi corona en favor de Vuestra Majestad, deseando que Vuestra Majestad pueda gozarla por muchos años. Recomiendo a Vuestra Majestad las personas que me han servido desde el 19 de marzo.
5 de mayo de 1808.

1808 Decreto de Carlos IV en que da aviso
haber abdicado a favor de Napoleón Bonaparte.

He tenido a bien dar a mis amados vasallos la última prueba de mi paternal amor. Su felicidad, la tranquilidad, prosperidad, conservación e integridad de los Dominios que la Divina Providencia tenía puestos bajo mi gobierno, han sido durante mi reinado los únicos objetos de mis constantes desvelos. Cuantas providencias y medidas se han tomado desde mi exaltación al Trono de mis augustos mayores, todas se han dirigido a tan justo fin, y no han podido dirigirse a otro. Hoy, en las extraordinarias circunstancias en que se me ha puesto y me veo, mi conciencia, mi honor, y el buen nombre que debo dejar a la posteridad, exigen imperiosamente de Mí que el último acto de mi Soberanía únicamente se encamine al expresado fin; a saber, a la tranquilidad, prosperidad, seguridad e integridad de la Monarquía de cuyo Trono me separo, a la mayor felicidad de mis vasallos de ambos hemisferios.
Así, pues, por un tratado firmado y ratificado, he cedido a mi Aliado y caro Amigo el Emperador de los Franceses todos mis derechos sobre España e Indias; habiendo pactado que la Corona de las Españas e Indias ha de ser siempre independiente e íntegra, cual ha sido y estado bajo mi Soberanía, y también que nuestra sagrada Religión ha de ser, no solamente la dominante en España, sino la única que ha de observarse en todos los Dominios de esta Monarquía.
Tendréislo entendido, y así lo comunicaréis a los demás Consejos, a los Tribunales del Reino, Jefes de las Provincias, tanto Militares como Civiles y Eclesiásticos, y a todas las Justicias de mis Pueblos, a fin de que este último acto de mi Soberanía sea notorio a todos en mis Dominios de España e Indias, y de que concurráis y concurran a que se lleven a debido efecto las disposiciones de mi caro Amigo el Emperador Napoleón, dirigidas a conservar la paz, amistad y unión entre la Francia y España, evitando desórdenes y movimientos populares, cuyos efectos son siempre el estrago, la desolación de las familias, y la ruina de todos.
Dado en Bayona en el Palacio Imperial llamado del Gobierno a ocho de Mayo de mil ochocientos y ocho.
YO EL REY
A mi Gobernador interino de mi
Consejo de Castilla
(Publicada en la Gazeta de Madrid, viernes 20 de mayo de 1808.)

Mensaje de Napoleón a los españoles.
Españoles: después de una larga agonía, vuestra nación iba a perecer. He visto vuestros males, y voy a remediarlos. Vuestra grandeza y vuestro poder hacen parte del mío.
Vuestros príncipes me han cedido todos sus derechos a la corona de las Españas: yo no quiero reinar en vuestras provincias; pero quiero adquirir derechos eternos al amor y al reconocimiento de vuestra posteridad.
Vuestra monarquía es vieja: mi misión se dirige a renovarla; mejoraré vuestras instituciones, y os haré gozar de los beneficios de una reforma, sin que experimentéis quebrantos, desórdenes ni convulsiones.
Españoles: he hecho convocar una asamblea general de las diputaciones de las provincias y de las ciudades. Yo mismo quiero saber vuestros deseos y vuestras necesidades.
Entonces depondré todos mis derechos, y colocaré vuestra gloriosa corona en las sienes de otro Yo mismo, asegurándoos al mismo tiempo una constitución que concilie la santa y saludable autoridad del soberano con las libertades y los privilegios del pueblo.
Españoles: acordaos de lo que han sido vuestros padres, y mirad a lo que habéis llegado. No es vuestra la culpa, sino del mal gobierno que os regía. Tened suma esperanza y confianza en las circunstancias actuales; pues Yo quiero que mi memoria llegue hasta vuestros últimos nietos, y que exclamen: Es el regenerador de nuestra patria.
Dado en nuestro palacio imperial y real de Bayona a 25 de mayo de 1808.
Napoleón I.

                El 5 de junio Napoleón cede sus derechos al trono español en favor de su hermano  [Joseph] José Bonaparte I despectivamente llamado por los españoles "Pepe botella" —aunque al parecer la familia Buonaparte/Bonaparte era poco proclive a la bebida—.
En el intento para comprender los fundamentos para el movimiento armado de 1810 —un eslabón antecedido por una larga cadena de insurrecciones reivindicativas aún sin concluir—, para un vislumbre de los asuntos complejos de las historias para constituir la Historia, el hilo conductor es una secuencia de interrogantes que los textos escolares no clarifican y peor aún, por lo sintético terminan por embrollar, sino es que trivializar. Queden los siguientes y sumamente compactados hechos para demarcar las complejidades en la sociedad de tales años.
                La Crisis de 1808. La condena en Francia a Louis XVII y su muerte en la guillotina provocan en la corte de España la actividad de sus representantes en clara y coherente oposición al magnicidio. España provoca el conflicto bélico para castigar la muerte del rey francés e inicia la llamada "Guerra de la Convención" en la que a España favorecieron los resultados inicialmente. La desgastante guerra para ambas partes tuvo en don Manuel Godoy y Álvarez de Faria el activo gestor y firmante de la Paz de Basilea —22 de julio de 1795—, acuerdo por el cual España cedía al poder francés parte de la Isla de Santo Domingo a más de "otras ventajas" a cambio de la retirada gala de los territorios conquistados. La corona española, en la encrucijada de elegir entre dos alianzas decide, con el disgusto de los ingleses, por la del Directorio francés ya que los reyes españoles —Carlos IV y María Luisa de Parma— precisaban del apoyo galo ante el futuro del ducado de Parma —posteriormente reino de Etruria creado por disposición de Napoleón del antiguo Ducado de Toscana — por el matrimonio de su hija María Luisa de Borbón con Luis, heredero de ese territorio. De este acuerdo y concordia momentánea le vienen a don Manuel Godoy la acreditación de "Príncipe de la Paz", "cuatro títulos de grandeza de España, siete grandes cruces de Carlos III, diez bandas de María Luisa y otros premios más" a mas de ciertos pecadillos verdaderos o impuestos que le acarrearán el odio de los españoles. Carlos IV determina "solicitar" una serie de "prestamos" a fin de fortalecer la economía española deteriorada enormemente por su embarazosa alianza en favor del régimen francés y en contra del Imperio británico, una de cuyas consecuencias fue la vergonzante derrota de la armada naval en Trafalgar en el año de 1805. Esta guerra y las medidas para financiarla, la "Consolidación de los Vales Reales", es decir,  el cobro de las deudas de los criollos y las denominadas castas con altos intereses, afectó el precario equilibrio en las colonias en la América cuyo rigor generó una razón más para la inconformidad de los novohispanos ya sujetos a los abusos de las autoridades dispensadas por los peninsulares.
                La Real Cédula de Consolidación de Vales. "Esta orden, expedida en 1804, disponía que la Iglesia cobrara en un plazo de diez años los préstamos que había otorgado. La medida sólo se aplicó parcialmente, pero afectó a toda la vida económica: muchas haciendas, minas, predios urbanos y negocios estaban hipotecados, y pagaban un interés anual del 5% por los préstamos recibidos. Normalmente se renovaban los créditos a su vencimiento. Al no poder pagar el capital los dueños se veían obligados a vender sus propiedades porque de no hacerlo estas eran rematadas por las autoridades, bajando así catastróficamente el valor de los bienes; muchas empresas se arruinaron dejando en el desamparo a sus trabajadores.
                "Los capitales que en virtud de ese decreto, fueron enviados a España llegaron a la suma de $44´500,000 pesos. Quienes más resintieron esa funesta sangría fueron los agricultores y los industriales en pequeño. La apelación más fuerte a la Corona fue la del Cabildo Eclesiástico de Michoacán." 1
                Quedan asentados para el periodo de 1808 a 1810 las siguientes cifras base de la inconformidad:
Préstamo patriótico 1809: $3'176,835.00 (6% tasa de interés.)
Préstamo/suplemento diciembre 1809: $1'393,500.00 (sin especificar tasa de interés.)
Préstamo patriótico 1810: $2'010,000.00 (6-8% tasa de interés.)
Préstamo/suplemento julio 1810: $1'000,000.00 (sin especificar tasa.)
Préstamo/suplemento diciembre 1810: $2'000,000.00 (sin especificar tasa de interés.)
Préstamo/suplemento: $1'194,000.00 (sin especificar tasa de interés.)
Donativo   1808-1810 $1'941,643.00
(Aquí cabe tomar las cifras anteriores con discreción ya que varían enormemente en las fuentes de acuerdo a los rubros considerados a detalle y muestran únicamente el aporte de Nueva España, de las colonias en su conjunto o de la suma de las anteriores con las correspondientes a la propia España.)
Conocida en Nueva España la reclusión forzada de Fernando VII en Valçlay (Francia) y la toma de Valencia por el mariscal francés Louis-Gabriel Suchet, duque de l'Albufera, en Nueva España, un grupo de notables acusa al entonces virrey José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui de Gaínza y Larrea, de apoyar a los criollos a fin de establecer un gobierno nacional y erigirse en la cabeza de un nuevo estado de cosas.
"Reunióse en efecto el acuerdo. El virrey les hizo presente el motivo con que los había citado, y aquellos hombres palidecieron como si vieran á la muerte sobre sus cabezas, y apenas se atrevieron á dar su opinión.
                "Entonces el virrey tomó la palabra, y con un acento conmovido, protestó que antes  perdería la existencia que obedecer las órdenes de un gobierno usurpador; que aun podía ponerse á la cabeza de un ejército [tenía entonces 66 años], y combatir por la independencia y el honor de su patria. Los oidores se retiraron avergonzados y cabizbajos.
                "La Audiencia aborrecía al virrey y le hacía una guerra sorda, y sin embargo, en aquél momento le había tenido que contemplar con respeto." 2
                "Cuando se llevó a cabo la ocupación de las fuerzas de Napoleón a España, el Ayuntamiento de la capital influenció [en] el ánimo del virrey [José de] Iturrigaray, para que se formara un gobierno provisional, cuyo mando debía recaer en el mismo virrey, quien resguardaría el territorio de embates extranjeros, mientras no se restituyese a la corona española. En sí, el verdadero postulado que el síndico evocó, el 9 de agosto de 1808, ante la abdicación de Fernando VII, era el de la vuelta de la soberanía al pueblo como premisa inmediata para corregir la situación de inestabilidad en la que se encontraba la Metrópoli y, por ende, la Nueva España." 3
                “[Francisco Primo de] Verdad [y Ramos], era un abogado insigne en el foro mexicano, dotado de una gran elocuencia y de un extraordinario valor civil. Habló, habló, pero con todo el fuego de un republicano; habló de patria, de libertad, de independencia, y por último proclamó allí mismo, delante del virrey y del arzobispo y de la audiencia, y de los inquisidores, el dogma de la soberanía popular.
                "Aquella fue la primera vez que se escuchó, en reunión semejante, la voz de un mexicano llamando soberano al pueblo”. 4
                Ante la reacción opositora de algunos representantes y la dubitativa de otros: "Pese a ello, Primo de Verdad, (fray Melchor de) Talamantes y Jacobo de Villaurrutia insistieron en su propuesta: crear un congreso de notables novohispanos que asumiera el gobierno de la Nueva España, ya que de acuerdo con las Leyes de Partida de Alfonso el Sabio, con los escritos de Francisco Suárez y con autores franceses relevantes, a falta de rey, la soberanía regresa al pueblo y éste debe gobernarse a sí mismo.
                "En este tenor, Primo de Verdad propuso al virrey que dado que 'dos son las autoridades legítimas que reconocemos, la primera es de nuestros soberanos, y la segunda de los ayuntamientos', a falta de rey, convocara a juntas a todos los ayuntamientos de la Nueva España para formar un gobierno provisional legal e independiente a salvo del dominio francés." 5
                En la Declaración de  Autodeterminación de la Nueva España, en la que el Ayuntamiento de la ciudad de México, en representación de todo el reino, [Francisco Primo de Verdad y Ramos] exponía los siguientes puntos: las renuncias de los monarcas españoles eran nulas porque fueron arrancadas por la violencia; la soberanía radicaba en todo el pueblo y en particular en los cuerpos que llevaban a  voz  pública, quienes la conservarían para devolverla al legítimo sucesor, cuando se hallase (España) libre de fuerzas extranjeras; que, en consecuencia, debía el virrey continuar provisionalmente en el gobierno.
                "Esta postura les pareció herética y peligrosa a los simpatizantes del partido español, quienes decidieron deshacerse del virrey y de sus principales seguidores, entre ellos, Primo de Verdad, deponiendo al primero y sometiendo a prisión al segundo, en la Cárcel del Arzobispado..." 6
                “A principios de septiembre, un grupo encabezado por los oidores Guillermo Aguirre y Viana, Miguel Bataller y Pedro Catani comenzó a difundir entre los españoles el rumor de que Iturrigaray desobedecería al gobierno español y se proclamaría Rey de Nueva España, apoyado por los criollos. El hacendado vizcaíno Gabriel de Yermo, radicado desde hacía muchos años en la Nueva España, fue atraído  a la conspiración por Bataller, y en poco tiempo se erigió como líder del movimiento. El 11 de septiembre quedó formalmente constituido el grupo Los Patriotas de Fernando VII al  servicio del rey en turno y que pretendía derrocar a Iturrigaray y acabar con los criollos partidarios del virrey. El 15 de septiembre por la noche, fue la fecha propuesta  para tomar por asalto el Palacio Virreinal y detener al virrey y a los miembros liberales del ayuntamiento. Esa misma tarde, Bataller y Catani visitaron el palacio del arzobispo de la Nueva España, Francisco Xavier de Lizana y Beaumont y allí el prelado los bendijo para que salieran airosos del evento." 7
                "Pero no sólo fueron aprehendidos el virrey, su esposa y sus hijos, sino también quienes habían manifestado la idea independentista: Primo de Verdad, Francisco Azcárate, el abad de Guadalupe José Beye de Cisneros, el canónigo José Mariano Beristaín, el licenciado José Antonio del Cristo y fray Melchor de Talamantes, quienes fueron recluidos en las cárceles del arzobispado en la ciudad de México. En una celda de ese lugar, el 4 de octubre siguiente, fue encontrado muerto Francisco Primo de Verdad y Ramos, colgado de una viga o según Riva Palacio, de un gran clavo fijado en una de las paredes de su celda, o envenenado como también se dijo. Se asegura que fue asesinado por los españoles que se hicieron cargo del gobierno colonial. Fue sepultado en el sagrario de la basílica de Guadalupe." 8
                Francisco Azcárate encarcelado hasta ya iniciado el movimiento armado de don Miguel Hidalgo con el cual no estaba de acuerdo en el método, murió el 31 de enero de 1831. El mercedario peruano fray Melchor de Talamantes Salvador y Baeza, definido reiteradamente como un "...religioso díscolo, insubordinado y escandaloso; omiso en desempeñar la comisión que se le dio con auxilios de los que ha abusado; turbado de la quietud pública con sus producciones escritas y diligencias que practicó para divulgarlas, y fecundo en subterfugios para cubrir con ellos la enormidad y castigo de sus delitos..." en espera de su traslado a España, murió de fiebre amarilla el 9 de mayo de 1809 en la tinaja de San Juan de Ulúa a donde le enviaron; parte de la guardia del virrey que no aceptó la traición, muerta; la esposa e hijos del virrey Iturrigaray presos en el convento de San Bernardo de Claraval 9 y llevados posteriormente junto al depuesto a Cádiz ... "Iturrigaray fue llevado al convento de Betlemitas y después al castillo de Perote. El 25 de septiembre siguiente, fue enviado a San Juan de Ulúa, y el 6 de octubre embarcado a España en la fragata 'San Justo'. Estuvo preso en Cádiz y fue procesado por infidencia. Fue interrogado en el Castillo de Santa Cecilia en Cádiz. Pero la intervención de su suegro, Agustín Jáuregui y Aldecoa, le permitió acogerse a la amnistía concedida por las Cortes en 1810, aunque posteriormente fue sometido a otro largo juicio de residencia.
                "Murió en Madrid el 3 de noviembre de 1815 sin que el juicio hubiera concluido. Ya muerto se le condenó a pagar $435,413 por habérsele encontrado reo de peculado." 10
                "La noche del 15 al 16 de septiembre,  [Iturrigaray] fué entregado pérfida y traidoramente por el capitan  de  la  guardia del regimiento de milicias Urbanas de México D. Santiago García. Sorprendiósele en su cama por una turba de facciosos que temblando pisaron los umbrales de su palacio: hízoles fuego en la garita de la esquina de Provincia, el granadero del comercio Miguel Garrido, que mató á uno ú otro; pero rodeado y envuelto, tuvo que ceder á la fuerza despues de haber visto huir como codornices  á aquellos cobardes. Entre estos se  presentó  embozado en su capa uno de los oidores facciosos: distinguióse por su osadía en el acto de la sorpresa del virey un europeo llamado Inarra, vecino de Veracruz, conocido allí por el ʽMilón de Cretonaˊ, según su gran comer y beber. El virey fué conducido preso á la Inquisición en un coche, acompañándole el alcalde de corte D. Juan Collado, y el doctoral  de la Iglesia de México D. Juan Francisco de Jarábo. Precedíale un cañón á vanguardia: seguíale otro á retaguardia, y le rodeaba una turba de bandidos en  verdadera farza y  mogiganga.   Este primer  acto se procuró  cohonestar, imputándole al virey el crímen de heregía...
                "En aquella misma hora fueron igualmente presos los licenciados Azcárate, Verdad, Cristo, D. Francisco Beye de Cisneros, abad de Guadalupe; Fr. Melchor Talamantes, mercedario de la provincia de Lima, que despues murió preso en el  castillo de S. Juan de Ulúa, (habiéndolo sacado de la prisión sin quitarle los grillos hasta echarlo en el sepulcro, situado en la puntilla del castillo.) También fué preso el canónigo Beristain de México, y D. Rafael José de Ortega, secretario de cartas del virey. La vireina fué como toda su familia arrestada y conducida al convento de S. Bernardo.  Vióse en su cama insultada hasta el vilipendio: saqueáronsele sus bienes, y entre ellos las perlas compradas para la reina María Luisa, que reclamaron á pocos dias los ministros del tribunal de cuentas por medio del Diario de la capital, cuyo hecho procuraron inútilmente ocultar los amotinados..." 11
 Al amparo de reuniones y tertulias culturales, en septiembre de 1809, en Valladolid, Michoacán, nace un movimiento secreto encabezado por don José Mariano Michelena cuya finalidad era crear una Junta Nacional Gubernativa en nombre de Fernando VII, preso por el emperador francés Napoleón Bonaparte. La crisis de España daba a los vallisoletanos la oportunidad para lograr  su autonomía por medio de un gobierno americano, “aunque para eso fuese necesario derrocar las autoridades virreinales por medio de una lucha armada”.
                En la historia quedan los nombres de los conspiradores: José Mariano de Michelena, José María Izazaga, José María García Obeso, Manuel Villalongín, José Nicolás de Michelena, Vicente de Santa María y Martínez, José Ignacio Antonio de Soto Saldaña y Ruiz de Frutos, Manuel de la Torre Lloreda, Manuel Iturriaga, José María Abarca, Francisco Álvarez, Pedro Rosales, Juan Bautista Guerra, Ruperto Mier, Manuel Muñiz, Manuel Ruiz de Chávez, Luis Correa, Mariano Quevedo y dos militares de grado en el regimiento de la Reina: Ignacio José de Allende y Unzaga y José Mariano de Abasolo y Outón, entre otros más; “en ella jugó un papel muy importante el indio Pedro Rosales, a través del cual se establece una alianza con el grupo indígena."
                Por la fecha contenida recuperamos este párrafo del amplio trabajo de don Carlos María de Bustamante. Si resultara verídico y no correspondiera a esos "pincelazos" que tan de su agrado fueran y tantos reproches mancharan su labor, don José María Morelos y Pavón no llegó a Charo para continuar hasta Indarapeo en seguimiento del cura don Miguel Hidalgo y Costilla en su camino a Valladolid con "únicamente" el fin de aclarar la "verdad" sobre los hechos recientes del 16 de septiembre de ese mismo año de 1810 en Dolores que acarrearan al cura "levantado en armas" la brutal excomunión por vía del obispo don Manuel Abad y Queipo, quien, no obstante opositor al método elegido por su antiguo amigo —Hidalgo—, no dejaba de reconocer y exponer las graves dificultades y los motivos para depauperización de las haciendas en Nueva España y los motivos para su baja productividad. "Creo haber manifestado á V. de una  manera  bien  perceptible la predisposición en que se hallaba esta América para la revolución ocurrida del  15 al 16 de septiembre de 1810. Los ultrajes hechos á los americanos se habian hecho sentir, no solo en la capital, sino en las de mas poblaciones de este continente y hasta en los  bosques mas remotos. El cura de Nucupetaro y Carácuaro, es decir, el gran Morelos, hombre modesto é incapaz de  causar á nadie el menor sinsabor, llegó á Valladolid en diciembre de 1809, con el objeto de visitar  á una hermana suya; hallóse por un raro accidente en una concurrencia de amigos, donde se representaba un coloquio, ó sea la  escena del nacimiento de nuestro Redentor  Jesucristo, y en ella se trató de los escandalosos arrestos que en aquellos dias se habian hecho por el  teniente letrado de aquella provincia, haciendo venir tropa de Páztcuaro, en la  persona del capitan D. José María Garcia de Obeso, padre Fr. Vicente de Santa María, los dos Michelenas, Soto, y otras personas con el mayor estrépito, y de los insultos inferidos á toda la América en la prisión del virey Iturrigaray: todo lo oyó con sorpresa, y  su corazon se inflamó de deseos de  venganza. Decidióse luego á tomarla, y marchando á pocos dias á su curato, comenzó á fortificarse en él haciendo un ensayo de la resistencia que podia algún dia oponer á sus enemigos en aquel punto; no de otro modo Napoleon Bonaparte se fortificó en su cuarto  cuando era aun niño cursante en un colegio militar, y desafió á sus enemigos los jóvenes que le miraban de mal ojo, porque no coincidía con sus ideas pueriles y estravagantes: tan cierto es, que los hombres grandes se asemejan unos á otros, aun en ciertas  pequeñeces, y parecen fundidos en un mismo molde. El primero salió de su colegio lleno de ideas militares para asombrar al mundo antiguo con sus conquistas, y el segundo partió de allí para Acapulco á dar asunto á la historia con sus hechos hazañosos, y á llenar de asombro y estupor aun á sus mismos enemigos." 12
                Conspiración de Querétaro, 1810. "En  febrero de 1810, Hidalgo y Allende viajaron juntos a Querétaro para conocer el plan revolucionario del doctor Manuel Iturriaga, con cuyos términos estuvieron de acuerdo. Éste consistía en formar en las principales  poblaciones Juntas que propagasen la inconformidad contra los españoles, que rechazaran la idea de que la Nueva España quedara sometida a los franceses y declararan simultáneamente la independencia en el momento oportuno, mientras que el gobierno sería ejercido inicialmente en nombre de Fernando VII por una asamblea de representantes de las provincias. Las primeras juntas que se integraron fueron las de San Luis Potosí y la ciudad de México, al tiempo que los conjurados propusieron el  1o.  de  diciembre  como  día del pronunciamiento y al pueblo de San Juan de los Lagos como sitio para iniciar la independencia, aprovechando la concentración de 100 mil fieles que se esperaba para esa fecha con motivo de las festividades de la Virgen." 13
                Los primeros pasos serían la destitución de todos los españoles en los puestos de gobierno, apoyados por un levantamiento que se llevaría a cabo en San Juan de los Lagos el 1 de octubre (¿?), para lo cual se prepararon lanzas, espadas y municiones que almacenaron en San Miguel el Grande, Dolores y Querétaro. La organización de los conspiradores preveía en el mando a Ignacio Allende como general, Ignacio de Aldama y González como segundo y don Miguel Hidalgo y Costilla Hidalgo al frente del movimiento popular. Entre sus miembros estaban el capitán de caballería en el regimiento de la Reina, Juan de Aldama y González; el corregidor José Miguel Domínguez con su esposa Josefa Ortiz de Domínguez; el presbítero José María Sánchez, los abogados Parra, Laso y Juan Nepomuceno Mier y Altamirano, Francisco Araujo, Antonio Téllez, Ignacio Gutiérrez; los comerciantes Epigmenio y Emeterio González, el regidor José Ignacio de Villaseñor y Cervantes, el capitán Joaquín Arias, el teniente Francisco Lanzagorta del regimiento de Sierra Gorda y el teniente don Justo Baca del regimiento de San Miguel. Movimiento insurreccional que traicionado, anticipó el estallido el día 16 de septiembre del 2010. (Para este acto del movimiento por la Independencia de Nueva España, queda en entredicho el nombre de Mariano Galván Rivera, primer editor del conocido Calendario Galván.)
                Don Miguel Hidalgo y Costilla tenía una claridad mayor de sus ideas a las que el tiempo y los dicterios le respetan. No era aquel zonzo encasullado alejado a la dura realidad de su momento histórico, él hablaba ya de un Congreso y restarle méritos para encumbrar a otros no es de hombres y mucho menos de interesados en saber quién y porqué todos esos desastres en procura de una libertad de grupo y de intereses personales. Además, da una idea de su pensamiento y de las imputaciones que ya en su vida le cercaban y le sujetaran varias veces a investigación de su ministerio y proceder de las cuales salió sin cargo e inocente. (Fueron de tres a cuatro investigaciones. La diferencia estriba en que para algunas fuentes las acusaciones ante el en dos de los casos son sólo extensión una de la otra.)
                “¿Cómo era físicamente Don Miguel Hidalgo y Costilla? No se sabe. Nunca fue retratado. Y los retratos que pudo haber habido, fueron destruidos.
                "Todas las naciones conservan los rostros pintados o esculpidos de sus héroes. Saber cómo fueron físicamente no sólo es una curiosidad humana sino también una necesidad política; pero en México los intentos por difundir su imagen fueron eficazmente contrarrestados por el régimen colonial. La de independencia fue una guerra no sólo de ejércitos e ideas sino también de imágenes. Las estatuas [sic] de la Virgen de los Remedios eran fusiladas por los insurgentes y las de la Virgen de Guadalupe, por los españoles [independientemente a otras aberraciones desagradables]. Igualmente, mientras unos levantaron la efigie de Fernando VII y otros la del águila mexicana, hubo también quienes trataron de materializar las imágenes de Hidalgo y Allende, sin éxito..." 14
                Vendrá después la fallida Constitución de Cádiz y el caos en España y en los territorios de la América… Y, poco después, el primer el vergonzante juicio, fusilamiento y decapitación en la lejana Chihuahua en contra de Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez y el alevoso homicida, saqueador, roba vacas, hereje, francófilo, abarraganado, el endiablado cura poseído por el frenesí al que fusilaran el 30 de julio del 1811. De don José Mariano [de] Abasolo Outón 15 quien carga el sambenito de traicionar el nombre y figura de sus compañeros de armas queda por aclarar, si conmutarle la pena de muerte fue por instancias de la casi olvidada María Manuela [Sabina] Taboada [Liceaga] (1768-?) quien expuso la valía de su marido al salvar de la muerte a “muchos” españoles o que, pese a la supuesta delación la realidad lo ubica fuera de la toma, rapiña y matanza en la Alhóndiga de Granaditas, porque además, no habría explicación para que la “felonía del insurgente” le premiara tras su muerte por tuberculosis pulmonar en el Castillo de Santa Catalina en Cádiz el 14 de abril de 1816, al inmortalizar el nombre y figura del capitán en el Regimiento de Dragones de la Reina y posterior Mariscal en las fuerzas insurgentes, con su nombre en calles, poblaciones y escuelas en este país tras la consumación de la Independencia, ni mucho menos declarado “Benemérito de la Patria” y destacado con letras de oro en la Cámara de Diputados en caso de una mínima duda respecto a su honorabilidad.
                En su Estudio Histórico, Carmen Saucedo Zarco aporta algunos detalles casi desconocidos que aclaran la inclusión de don José Mariano de Abasolo en el listado “Benemérito de la Patria”. La historiadora enriquece su obra con la copia de la Partida y la correspondiente al Registro de entierro de Mariano José de Abasolo (sic) 17 que para el mes de marzo y con el numero 138 asienta el nombre de Dn. José Mariano Abasolo con fecha del día 14:
                “En la Ciudad de Cádiz, en el día catorce del mes de marzo de mil ochocientos diez y seis, falleció en el Castillo de Santa Catalina, Don Mariano José de Abasolo, de edad de cuarenta y cinco años, natural del Pueblo de Dolores, del Obispado de Michoacán, hijo de Don Bernardo de Abasolo y de Doña Micaela Orbón, de estado casado con Doña Manuela Taboada. Fue sepultado su cadáver sin solemnidad alguna de funeral, en la mañana del día quince del expresado mes en el cementerio general de San José de Extramuros de dicha Ciudad. Recibió los Santos Sacramentos. No testó, y lo firmé. Manuel de la Puerta y Quevedo”.
                Las obras de remodelación realizadas en el cementerio y el tiempo transcurrido desde la inhumación propiciaron la pérdida definitiva de los huesos de aquel que cautivo en Chihuahua, al parecer intentó su fuga para reiniciar sus esfuerzos independentistas con ayuda de los grupos apaches de paz de San Buenaventura y del presidio de Fronteras 18. Esto le valió el cambio de sentencia de diez años de prisión “confiscados sus bienes y afrentados sus hijos” por la de “presidio ultramarino”.
                Condición ineludible en todo conflicto humano es la pluralidad de visiones de sus integrantes y en oposición que dificultan la práctica y consecución de un ideal con apariencia de colectiva. El movimiento en pro de la Independencia iniciado prematuramente el 16 de septiembre de 1810 liderado al inicio de la primera etapa por el sacerdote don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor no carecía de esos conflictos. A más de la precariedad en recursos económicos para sostener un ejército bien pertrechado, la comprensible indisciplina de los grupos participantes contenía en el interior del grupo insurgente visiones divergentes y en total oposición. Así, el maestro José Guadalupe Martínez García divide en cuatro las posiciones de sus integrantes:
                “a).- Los enemigos de la Independencia, que buscaban a toda costa ser parte del reino de España, por ejemplo los peninsulares y algunos criollos del ejército español como Iturbide y Santa Anna, quienes posteriormente decidieron favorecer a la causa independentista.
                “b).- Los conservadores que pretendían la Independencia, siempre y cuando no cambiaran las cosas en la Nueva España, es decir [que] ellos conservaran el poder. Es el caso emblemático del Virrey Iturrigaray, que acepto la Independencia siempre y cuando él fuera el gobernante de la nueva nación.
                “c).- Los liberales, que pretendían ser independientes pero con los cambios suficientes que limitaran el monopolio del poder económico, político, eclesiástico y militar de los españoles y tuvieran la posibilidad de formar parte del primer círculo del poder, por ejemplo Ignacio Allende e Ignacio López Rayón.
                “d).- Los que podríamos llamar populares, partidarios de la Independencia, pero también de la abolición de la esclavitud, de la entrega de las tierras a los naturales, es decir de transformar el nuevo país, que tuviera un gobierno parlamentario, etcétera. El mejor ejemplo es el Manifiesto de Morelos durante el sitio de Cuautla.” 19
                Lo que parecía una realidad alcanzable el 1º. de noviembre de 1810, exigirá a los obcecados independentistas un esfuerzo de once años, que, incluso con su culminación no unificará las diferencias exacerbadas en las tribunas… Y así hasta la fecha. Desgraciadamente el bien de una nación corresponde a la óptica de algún grupo que, cuando ve en merma sus beneficios y sobre tal injusticia fijan su proceder.

Notas:

1.- La Iglesia y la Independencia de México. El Puente Editorial. Publicado el 8 de octubre del 2010. elpuente.org.mx Visitado el 14 de noviembre del 2017.
2.- El libro rojo. 1521-1867. El licenciado Verdad. Páginas 38 y 39 con firma de Vicente Riva Palacio. (Vicente Riva Palacio, Manuel Payno, Juan A. Mateos y Rafael Martínez de la Torre.) cdigital.dgb.unal.mx
3.- Francisco Primo de Verdad y Ramos. “Protomártir de la Independencia”. archivohistorici2010.sedena.gob.mx
4.- El libro rojo. 1521-1867. El licenciado Verdad… páginas 42 y 43.
5.- Doralicia Carmona. Francisco Primo de Verdad y Ramos. memoriapoliticademexico.org Visitada el 15 de noviembre del 2017.
6.- Francisco Primo de Verdad y Ramos. “Protomártir de la Independencia”. Página 75 archivohistorici2010.sedena.gob.mx
7.- Crisis Política en México de 1808. El golpe. es.scribd.com Visitado el 15 de noviembre del 2015.
8.- Doralicia Carmona. Francisco Primo de Verdad y Ramos. memoriapoliticademexico.org Visitado el 15 de noviembre del 2017.
9.- Cuando el conjunto religioso puesto bajo el amparo de San Bernardo de Claraval (Clàirvaux), hoy en la esquina de Avenida 20 de noviembre y en esquina con Venustiano Carranza poseía la maciza construcción conventual hacia su lado derecho, vista de frente su fachada.
10.- Doralicia Carmona. José Joaquín de Iturrigaray y Arióstegui. memoriapoliticademexico.org Visitado el 15 de noviembre del 2017.
11.- Carlos María de Bustamante. Cuadro Histórico de la Revolución de la América Mejicana. Carta Primera. Dedicada a la memoria del señor don José María Morelos, páginas 28 y 29. antorcha.net y archivos.juridicas.unam.mx Visitadas el 15 y 16 de noviembre del 2017.
12.- Ídem.
13.- Francisco Ibarra Palafox. Libertad y tradición: El juicio inquisitorial y la causa militar contra Miguel Hidalgo. Página 3. senado2010.gob.mx y jurídicas.unam.mx Visitado el 16 de noviembre del 2017.
14.- José Herrera Peña. El retrato de Hidalgo. umich.mx Visitado el 16 de noviembre del 2017.
15.- La delación del movimiento por la Independencia en Nueva España queda adjudicada al nombre de José Mariano Galván con fecha del 9 de septiembre de 1810 ante el comandante Ignacio García Rebolledo. Queda asentado (Momentos estelares del Ejército Mexicano, pagina 8,  sedena.gob.mx) que el sargento del Regimiento de Dragones dela Reina, Buenaventura Armijo, para salvar su vida tras imputársele un asesinato, ofreció información acerca del movimiento en gestación.
16.- Carmen Saucedo Zarco. Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia. Tomo I, Estudio histórico, en el apartado Los restos no encontrados, Mariano Abasolo, páginas 150 a 153. Instituto Nacional de Antropología e Historia. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. 2012.
17.- El nombre aparece indistintamente en las diversas fuentes consultadas inclusive con la omisión del vocablo protocolario de “don”.
18.- Para la época, un Presidio era una fortificación militar cuya finalidad era defender una frontera, proteger a los asentados en sus alrededores y ser base para la pacificación del territorio bajo su encomienda. 
19.- José Guadalupe Martínez García: “Lo que no se cuenta de la Independencia: ¿Cómo era la relación entre los líderes del movimiento de Independencia?” Universia México universia.net.mx visitado el 14 de diciembre del 2017.


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