lunes, 9 de abril de 2018

La Roma

El tiempo en la piedra

Víctor Manuel López Wario


El Art Nouveau, modernismo, Modern Style, Stile Liberty y Jugendistil son movimientos análogos difundidos casi de manera simultánea. Las denominaciones en los diferentes países y lenguas contienen los atributos de "nuevo", "moderno", "joven", "original".

“Con el término Modernismo queda en la historia del arte la propuesta de evolución artística desarrollada a finales del siglo xix y principios del xx, durante el periodo denominado fin de siècle y belle époque: “Así, en España, el estilo tomó el nombre de modernismo; en Inglaterra, de Modern Style; en Alemania, de Jugendistil, que literalmente significa "estilo joven" o "estilo de juventud"; en Italia, Stile Liberty, derivado de la tienda modernista Liberty de Londres. En Francia fue denominado Art Nouveau, tomado de una de las salas de exposiciones de la Maison Bing- L'Art Nouveau, fundada en 1895 por Samuel Bing para exhibir el trabajo de artistas jóvenes dedicados al arte nuevo.” [1]

“Hacia el final del siglo XIX, la Revolución Industrial había generado ya una gran controversia, tanto en la sociedad como en el mundo artístico. Este «progreso» no fue bien recibido por la sociedad intelectual: escritores, pintores, académicos y demás conservadores, escandalizados, se esforzaron por contrarrestar este avance.

“Surgió entonces el movimiento de artes y oficios que proponía regresar a lo esencial, al objeto único, a la estética simplista y funcional. Este rigor conservador puso la mirada de nuevo en lo clásico y limitaba la creatividad. Hacia 1890, en el panorama creativo se originó una nueva tendencia: el art nouveau, cuyo precursor, William Morris, había participado en el movimiento de artes y oficios, pero con una visión más amplia y progresista…

“La inventiva y la homogeneidad ornamental del modernismo provocaron una especie de casamiento entre las artes menores y mayores. Un arquitecto art nouveau no sólo proyectaba una casa, sino que también diseñaba el mobiliario, los vitrales y hasta la vajilla.

“En la Ciudad de México nos quedan algunos tesoros del art nouveau que importamos con el afrancesamiento que impuso don Porfirio a principios del siglo xx. Como muestra arquitectónica está el Gran Hotel de la Ciudad de México, edificado frente al Zócalo.

“El palacio de Bellas Artes, diseñado por el arquitecto Adamo Boari, está coronado por la curvatura —característica del art nouveau, de la triple cúpula—, que se sitúa entre el vestíbulo y la sala. Si se tiene la buena suerte de encontrarlo cerrado, disfrutaremos del gran telón de más de un millón de cristales opalescentes sobre lámina de acero; es una pieza única, proyectada desde el inicio como cortina incombustible.”… [2]

Respecto a las diferencias entre art nouveau (“Por lo general, el nouveau se detiene en la mujer joven —a veces, mostrando lánguidos y aun no florecidos cuerpos— criatura de la noche, de gran belleza, con miradas insondables y largos cabellos…”) y art deco: “…Al sustituir la forma vegetal por la geometría, el Art Deco cambia el esquema sinuoso y lleno de curvas por el diseño abstracto. Las formas geométricas que se utilizaron preferentemente fueron las platónicas: cuadrado, círculo y triángulo combinadas con las líneas simples o paralelas de formas rectas, onduladas o en zig-zag.” [3]

Ya fuera en dibujos, grabados, carteles, revistas, pintura y poesía; ya fuera moldeada en hierro, cristal, bronce o madera; ya fuera en la arquitectura, en la poesía, en la pintura o en las artes aplicadas, la sensualidad de la mujer fue el tema a desarrollar: la voluptuosidad de un vestido, el vuelo de una larga cabellera, el misterio de una figura semidesnuda, la belleza prístina de la juventud y la blancura de una piel suave. Las flores, la hiedra, los lirios, el nácar, las mariposas y las libélulas, así como las nubes y los cisnes simbolizaron la exaltación sensual del tema femenino, del cual surgió una nueva estética ornamental.

“…el Art Nouveau y el Art Deco —estilos de corta duración pero intensos y complejos, con contradicciones propias o heredadas, con encuentros y desencuentros— fueron capaces de captar los cambios de su entorno e insertarse en ellos para generar múltiples alternativas a las demandas emanadas de la colectividad.

“Ambos desaparecen con las guerras, pero su amplio legado no sólo expresa la experiencia espiritual y científica de su momento, sino que atestigua o fortalece las innovaciones generadas en los campos del arte y del diseño.” [4]

El movimiento Arts and Crafts ("Artes y Oficios" o también "Artes y Artesanías") es una escuela artística surgida en Inglaterra a mediados del siglo XIX con sostenido desarrollo en el Reino Unido  y en los Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX. Su iniciador, William Morris, con visión mística propugna el regreso al gótico. Miembro de los prerrafaelistas interesado en la manualidad, retoma el modo de concepción de la edad media frente a la producción masiva de la revolución industrial. Esta corriente de expresión artística tuvo una segunda generación en los espacios temporales de 1880 y 1900.

                “En las primeras décadas del siglo XX este movimiento (el art nouveau) comienza a mostrar signos de decadencia. Los sueños y expectativas del tránsito del siglo comienzan a desvanecerse. El mundo tiene que caminar más aprisa, la modernidad demanda racionalidad, eficiencia y más modernidad. Lo mismo sucede con el Art Nouveau, que a pesar de ofrecer un legado importante al siglo XX no pudo caminar con la humanidad que exigía nuevos rumbos: producción en serie, bajos costos, sencillez...” [5], surge por respuesta el art déco.

AMPLIACIÓN SUR-PONIENTE DE LA CIUDAD

En el México porfirista de fines del siglo XIX, concretamente en el transcurso de enero de 1894, el gobierno capitalino emite el Plano de Ensanche de la Ciudad de México para detallar la ampliación urbana con la trama de las proyectadas colonias Condesa, Roma y Teja —hoy Cuauhtémoc y Juárez—.

A partir de las Reglas para la admisión de nuevos espacios habitacionales surgen 19 colonias en el D.F. Estos proyectos benefician a un puñado de inversionistas (nacionales y extranjeros) afines a funcionarios gubernamentales

“En 1903, el gobierno federal otorga a La Compañía de Terrenos de la Calzada de Chapultepec, S.A. el permiso de fraccionar los predios del Potrero de la Romita, ahora conocidos como la Colonia Roma. Estas tierras, originalmente propiedad de la familia Lascuráin, habían sido compradas con anterioridad por la propia sociedad inmobiliaria que, con un capital de $800,000.00, estaba representada por Pedro Lascuráin, Gabriel Morton, Cassius C. Lamm, Edward N. Brown y Edward Orrín. Además de su participación en la inmobiliaria mencionada, Orrín y Lascuráin, junto con Porfirio Díaz Jr., conforman La Compañía de la Colonia Condesa, S.A. y en sociedad con Cassius, Oscar y Lewis Lamm, constituyen la Compañía de la Colonia Roma Sur, S.A. La presencia de estos últimos, accionistas a su vez de la Compañía de la Colonia Roma S.A., dedicada a la construcción y venta de casas, se incrementa notablemente en las empresas en las que participa Pedro Lascuráin.” [6]

Bajo ese principio de negocio y necesidades de casa habitación surge (entre 19 nuevos asentamientos concebidos) la Colonia Roma cuyo estilo arquitectónico distintivo queda incluido en el término de eclecticismo (mezcla de elementos procedentes de culturas y etapas diferentes en una misma edificación). Hay también ejemplos de la arquitectura de la belle époque y del art nouveau y, en menor medida, del art déco a más de la arquitectura neocolonial como respuesta a las anteriores.

Las calles longitudinales (norte-sur) tienen nombre de las poblaciones donde el Circo Orrín tuvo sus mejores presentaciones, en tanto las transversales (oriente-poniente) llevan el nombre de los Estados visitados por el Circo. Queda patente que fue el Estado de Veracruz el espacio de mayores éxitos dado que la avenida importante de la colonia fue la denominada Veracruz y las calles de Jalapa, Orizaba y Córdoba —en sus tiempos de gloria— las más amplias e importantes.

UN PARÉNTESIS

Del Circo Orrín, cuyo propietario D. Edward Walter Orrín trajo a México su espectáculo en el transcurso de 1881 —1883 según otras fuentes— contaba en su elenco con Richard Bell, clown de origen inglés llegado a México durante el año de 1869 con el Circo Chinelli. De Bell afirmó el poeta Juan de Dios Peza (autor de “Reír llorando”) —según el decir repetido—:”Bell es más popular que el pulque.” Queda en la historia mexicana el trato preferencial otorgado a Richard Bell por don Porfirio Díaz: “En 1883 llegó a la Ciudad de México el gran circo de Orrín, con el cual se asocia estrechamente el nombre de Bell. Para esas fechas, el payaso ya había perdido a dos hermanos y a su madre y se había casado con una mujer española, a quien conoció en Santiago, Chile, donde su padre fue embajador de Francia. Francisca Peyres se convirtió en la esposa de Ricardo (en realidad Richard) en 1879 y tuvieron 22 hijos, de los cuales sobrevivieron 13. Paca, como él siempre la llamó, y su madre, mamá Engracia, quien vino a vivir a México con la creciente familia, desempeñaron un papel muy importante tras bambalinas en la vida del payaso. El circo de Orrín alcanzó su máxima popularidad durante la época de la ‘pax porfiriana’. Un reportero efusivo así lo describió: ‘El circo de Orrín no es un negocio, es una institución pública. Es una costumbre tan arraigada como la Semana Santa y las posadas. Es la médula de la alegre tradición del pueblo mexicano, lo mismo en Chihuahua que en Guadalajara o México’." (Cabe aquí la aclaración de que Richard Bell no era un payaso, en estricto sentido le corresponde el término de clown). [7]

Richard Bell murió el 12 de marzo de 1911 en New York y en ella sepultado, aunque en el panteón inglés de Real del Monte, Hidalgo, una tumba con su lápida declara el lugar en donde descansan los restos de este comediante. Ésta, según otras versiones corresponde a un homónimo del célebre clown inglés. (Cabe la posibilidad que corresponda a un homenaje semejante al ofrecido a Isadora Duncan —fallecida en Niza, Francia e incinerada y sus restos colocados en el columbario del Cementerio del Père-Lachaise— cuyo nombre marca un nicho en el Panteón de San Fernando de la Ciudad de México.) La de Real del Monte es, pues, una tumba vacía para aquel que solicitara ser enterrado en tierras de su segunda patria y marcara un momento de risas en la historia mexicana.
—oo—
Colonia Condesa. En la época de la Colonia, entre el pueblo de Tacubaya y el pueblo de la Romita estaba la hacienda de Santa María del Arenal, posesión que en el transcurso de los años fuera riqueza de varias familias adineradas hasta el año de 1704 en que pasó a ser propiedad de doña María Magdalena Dávalos de Bracamonte y Orozco, Condesa de Miravalle,  de cuyo título nobiliario toma el nombre este espacio urbano.

Colonia Teja. (Hoy Colonias Cuauhtémoc y Juárez). Tomó forma en la década de 1870 cuando Rafael Martínez de la Torre urbanizó un área ubicada al oeste de la ciudad de México, conocidos como la Hacienda de la Teja, propiedad de la familia Espinoza. Esa área dividida por el Paseo de la Reforma, en el transcurrir de los años tomará por nombre en su lado norte el de Colonia Cuauhtémoc y al lado opuesto (sur) el de Colonia Juárez. En tanto que aquella fue urbanizada en 1876, la urbanización de ésta última quedó detenida debido a la muerte de Martínez de la Torre, hasta 1882, cuando Salvador Malo adquirió los derechos, aunque sin terminarlas.

EL ESPACIO RELIGIOSO

“… La parroquia de la Sagrada Familia y del Verbo Encarnado de la colonia Roma, iniciada en 1910 por el arquitecto Manuel Gorozpe y Moran y la colaboración del ingeniero Miguel Rebolledo, con una poderosa fachada neorrománica, planta de una sola nave, altar hacia el poniente, cúpula en el crucero y un gran ábside como remate de la nave; además la destacada particularidad de que sus muros y bóvedas previamente realizados en concreto armado, sistema constructivo apenas emergente, aunque todavía recubiertos de piedra y ladrillos cerámicos por la demanda estética de la época.

                “Posteriormente, y una vez superada la lucha armada —no así los problemas sociales que le dieron sentido—, las búsquedas estilísticas de la arquitectura mexicana en los veinte presentaron un variado panorama formal, desde aquella impronta neocolonial que los primeros gobiernos revolucionarios impusieron como expresión ideológica de los sucesivos regímenes, hasta la continuación de los historicismos porfiristas que mucho gustaban al imaginario colectivo de los feligreses de muy diversos cultos y que difícilmente podrían ser erradicados con la aún incipiente llegada de nuevas ideas provenientes de la modernidad arquitectónica.

                “ En la segunda fase de esta gran corriente ornamental, que abarca desde el término de la Revolución Mexicana hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, la producción de la arquitectura religiosa en la capital se expresó en tres principales vertientes formales; a) continuación de los historicismos medievales, como el neogótico y el neorománico, b) irrupción del art decó, y c) múltiples búsquedas neocoloniales tales como el neo plateresco, neoherreriano, neobarroco, neochurrigueresco y el neoclásico, que afanosamente se esforzaban en retomar alguno de los cinco estilos virreinales. De la primera variante formal, aquella que revivirá las formas históricas de la arquitectura medieval europea…” [8]

                “Hacia 1325, en los inicios del Imperio Azteca, el lugar en donde está hoy la Colonia Roma llegaba hasta el manantial de Chapultepec, el nivel de las aguas era hábilmente regulado por el dique de Texcoco y algunos vertederos construidos en 1495 por el rey Netzahualcóyotl…
                “Con el descenso del agua, se formaron pantanos y hubo tierras emergidas. Estos terrenos no se habían usado para ninguna construcción humana. El lugar (en) donde está construido el Templo del Verbo Encarnado y La Sagrada Familia estaba lleno de lodo, sedimentos, agua, pantanos, playas, cultivos y pastizales hasta 1902, año en que empezó la urbanización de la Colonia Roma. (En realidad fue durante 1903 que el gobierno federal otorga a La Compañía de Terrenos de la Calzada de Chapultepec, S.A., el permiso correspondiente para fraccionar los predios del Potrero de la Romita, ahora conocidos como la Colonia Roma.)
                “Pero la flamante Colonia Roma no tenía un templo: la legislación en materia urbana exigía un jardín, un mercado y una demarcación de policía, pero no contemplaba áreas de donación para uso común. En los planos hechos por la junta de gobierno, y también en los diseñados más tarde por la compañía fraccionadora, se puede comprobar que ningún lugar estaba destinado a un templo.” [9]

                Según consta en la información impresa de la propia Parroquia y contraria a lo arriba asentado por el doctor Iván San Martín Córdova: “… se colocó la primera piedra el 6 de enero de 1906(,) siendo el superior el P. Miguel Cuenca, S. J.

                “Los terrenos en que se edificaron el templo y la residencia de los Padres Jesuitas fueron donados por el Lic. Don Pedro Lascuráin y contribuyeron también a la obra, el señor Don Ricardo Orin (por Orrín) y tres bienhechores….

                “En 1914 se había terminado ya la parte exterior principal del templo. Pero en ese mismo año la construcción tuvo que interrumpirse debido a los años aciagos posteriores a la Revolución.

                “En 1917 se reanudó la construcción siendo superiores el P. Pascual Díaz Barreto, S. J., y después, desde el 22 de diciembre de 1922, el P. Gonzalo Carrasco Espinoza, S. J., al ser trasladado el primero a la Sede Episcopal de Tabasco, el 11 de diciembre del mismo año.

                “Concluido ya el decorado interior por el P. Carrasco y el Hermano Manuel Tapia, S. J. pudo por fin inaugurarse con toda solemnidad la Iglesia el 9 de diciembre de 1924, con la consagración de los tres altares, el mayor por el Ilmo. Sr. Arzobispo de México, don José Mora y del Río; el del Sagrado Corazón de Jesús por el Ilmo. Don Pascual Díaz Barreto, S. J. (quien fue nombrado arzobispo en 1929)... [10]

Mientras la página vicaria5.org.mx de la Va. Vicaría Episcopal, San Pedro Apóstol de la Arquidiócesis Primada de México asienta: “Parroquia Verbo encarnado y Sagrada Familia… Fecha de erección: 21-Sep-31, Puebla 144 Del(egación) Cuauhtémoc.

                Su construcción se inicia hacia 1910 con el patrocinio de los padres jesuitas sus custodios desde entonces, y suspendida de 1913 a 1917 por la lucha revolucionaria.

“La ceremonia de colocación de la primera piedra fue presidida por el ilustrísimo y reverendísimo delegado apostólico monseñor José Ridolfi y por el señor Bernardo de Cólogan y Cólogan, ministro de España y fue el día 6 enero de 1910. En el ánfora de cristal de roca fueron depositadas el acta y un peso, un tostón, una moneda de 20 centavos, una de 10, una de 5, una de 1 centavo y siete medallas con diversas imágenes de santos.

“Firmaron el acta los señores Pedro Lascuráin, Edward W. Orrín, (el) ingeniero Lewis Lamm, (el) ingeniero Guillermo Uhink, el padre Carrasco, arquitecto Manuel Gorozpe y el padre L. Cuenca, rector del Instituto Científico.

“Las obras de construcción concluyeron bajo la dirección del P. Gonzalo Carrasco y la bendición de la torre y el reloj se llevó a cabo el 1 de noviembre de 1925.” [11]

Esta parroquia (calle de Orizaba esquina con Puebla —por el Estado—) señera de la Colonia Roma en la Ciudad de México fue el espacio religioso a donde acudía el jerezano Ramón López Velarde a la conmemoración del sacramento a escasa calles de su domicilio en la calle de Avenida Jalisco hasta 1929 (entre Córdoba y Mérida), hoy Avenida Álvaro Obregón número 73 (espacio del Centro Cultural Fundación Casa del Poeta en honor del poeta).

Caminar y disfrutar las calles de la Colonia Roma exigen un esfuerzo de imaginación y tiempo para sus disfrute, son calles y avenidas creadas para el tránsito de las cabalgaduras, los carruajes y carretones de la época, para el paso lánguido enfundado en aquella vestimenta y una pompa desdeñada. El agitado tránsito y el vandalismo actuales ocultan muchas de sus mínimas bellezas y ornamentos: sus balcones, las cornisas, los enmarcamientos de sus ventanas y ventanales, la herrería de sus jardines frontales, las salientes de sus viguerías, los medallones en las arquerías de sus puertas, algunas pequeñas fuentes y los prados de sus camellones. Es expansión en otro ritmo y con horario pausado.




Notas:


[1]El tránsito de un siglo.  El art nouveau, María Dulce de Mattos Álvarez, uam.mx


[2] algarabia.com


[3] Del art nouveau al art deco, María Dulce de Mattos Alvarez, página 52, uam.mx


[4] Ídem.


[5] El tránsito de un siglo.  El art nouveau, Maria Dulce de Mattos Alvarez, uam.mx

[6] Archivo fotográfico Manuel Álvarez Bravo (México) censoarchivos.mcu.es


[7] mexicodesconocido.com.mx, 03 / marzo / 2014


[8]La otra arquitectura religiosa en la Ciudad de México, Iván San Martín Córdova, Doctor en arquitectura, Investigador y coordinador del Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado, Facultad de Arquitectura, UNAM, páginas 50 y 51: Parroquia del Verbo Encarnado y la Sagrada Familia.


[9] Hoja 2 “Antecedentes históricos de la Parroquia”, emisión informativa adquirida en la oficina de informes de la propia Parroquia.


[10] El tercer altar quedó consagrado a la advocación de la Virgen María de Guadalupe.

[11] padrepro.com.mx

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