López
Wario
Un abrazo diferente
Víctor Manuel López
Wario
“D. Vicente
Guerrero nació en la ciudad de Tixtla por los años de 1782 a 1783… Tenía su
cuerpo lleno de heridas, que son hoy visibles en sus huesos que conserva su
familia; pero no esperaba más que un ligero alivio para volver después a la
guerra; y lo mismo peleaba sólo, que con pocos o muchos soldados… El año de
1820, Iturbide se puso del lado de la patria, y esto y la abnegación de
Guerrero, ocasionaron el desenlace de una guerra que había durado diez años y
que había inundado de sangre el suelo de Anáhuac.” 1
“A Bustamante le confió: ‘Mi existencia es
prodigiosa; mi cuerpo está lleno de cicatrices de profundas y mortales heridas;
no sé ciertamente cómo vivo’.” 2
“¿Qué pues le
retarda para declararse por la más pura de todas las causas? Sepa Vd. distinguir,
ya no se confunda; defienda Vs. sus verdaderos derechos, y esto le labrará la
corona más grande: entienda Vd. que yo no soy de aquellos hombres que aspiran a
dictar leyes, ni pretendo erigirme en tirano de mis semejantes; decídase Vd.
por los verdaderos intereses de la nación, y entonces tendrá la satisfacción de
verme militar a sus órdenes, y conocerá un hombre desprendido de la ambición y
que sólo aspira a sustraerse de la opresión, y no elevarse sobre las ruinas de
sus compatriotas.” 3
Por maquinaciones desde la
Presidente de la República y con el apoyo de su gabinete, Anastasio Bustamante
compró con 50,000 pesos al marinero genovés Picaluga, "amigo" de don
Vicente Guerrero. “Guerrero fue pasado por las armas la mañana del 14 de
febrero de 1831 y enterrado en la iglesia de Cuilapan, Oaxaca, tras oficiarse
la misa por el descanso de su alma… Con la llegada de los liberales al poder,
vino la reparación política de Guerrero, ordenándose el traslado de sus restos
a la Ciudad de México. Sin dilaciones, la exhumación se efectuó el 30 de abril
de 1833, ‘del sepulcro situado en la nave intermedia de la iglesia mayor’ de
Cuilapan, Oaxaca...”, después de algunas disposiciones en contra y a favor,
finalmente los restos “… llegaron a principios de diciembre de ese año (1842),
siendo depositados en la Iglesia de San Pedro y San Pablo del Colegio de San
Gregorio ‘hasta que el Supremo Gobierno resuelva lo conveniente.” “… en 1843,
cuando murió Guadalupe Victoria, Antonio López de Santa Anna mandó colocar los
restos de éste y de Guerrero en sendos monumentos que debían levantarse en el
Panteón de Santa Paula a cuenta de la hacienda pública.”… “los huesos de
Guerrero permanecieron en el templo de San Pedro y San Pablo hasta el 28 de
julio de 1862, cuando don Mariano Riva Palacio los llevó a la iglesia próxima
de Loreto.”, donde permanecieron “…hasta diciembre de 1869, cuando se puso de
moda enterrarse en el Panteón de San Fernando y los Riva Palacio Guerrero
mandaron levantar su propio monumento funerario.”… “En esa ocasión, Mariano
Riva Palacio, yerno de don Vicente, colocó dentro de la urna un documento donde
hacía constar que depositaba 102 huesos. La mañana del 9 de septiembre de 1925,
Miguel Medina Hermosilla y Alfredo Álvarez, de la Junta Patriótica, llevaron a
cabo la exhumación de los restos de Guerrero, los que debían llevar a la
Catedral de México para ser reunidos con los demás héroes, para que todos
juntos partieran el 16 de septiembre hacia el Monumento a la
Independencia.” 4 / 5
Del paso en la vida de don
Vicente Ramón Guerrero Saldaña (nacido en Tixtla el 10 de agosto de 1782)
quedan en el arte múltiples muestras, de
entre ellas:
1º.- Escultura en bronce en honor a don Vicente Guerrero, colocada sobre un pedestal de cantera en el Jardín/Plaza de San Fernando, Ciudad de México, obra de Miguel Noreña (1843-1894). Muestra a un Vicente Guerrero cubierto a medias con el manto de la heroicidad sostenido a la altura del pecho con su puño izquierdo y con su mano derecha empuña una espada.

2º.-
Vicente Guerreo. Óleo sobre tela 201 x 285 centímetros, siglo XIX, obra de
Ramón Sagredo. 6 En esta pintura, el brazo derecho aparece retraído
en ángulo de 90°, con apoyo del dedo pulgar metido en la fajilla. Reproducida
en página 145 de “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia”,
Tomo I, Estudio histórico de Carmen Saucedo Zarco (Instituto Nacional de
Antropología e Historia, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las
Revoluciones Mexicanas, 2012) que, en la página 222, adjudica su posesión a la Presidencia
de la República, en tanto, en “Héroes de Carne y Hueso, en el capítulo dedicado
a (Vicente) Guerrero, Sueño Republicano, de Enrique Krauze (Banamex, Historia
para todos, S. A. de C. V., 2010), la imagen aparece invertida (“al espejo”) y
adjudica la propiedad del óleo a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
en el mismo Palacio Nacional.
3º.-En la página 172 de “Héroes de carne…”, está la reproducción de una litografía con firma de L. Garcés cuya identificación de imagen (en la página 189) dice: “p. 172. ‘Don Vicente Guerrero, lit. Murguía. AGN”, a partir de la fotografía de AB = Amando Betancourt, que es la imagen tomada de la pintura original de Ramón Sagredo (al parecer calca invertida) y que quizá sea la que propició el equívoco para el sentido en la reproducción del óleo antes mencionado en la edición de Krauze.
4º.- Con
adjudicación de propiedad del Museo Regional de Guadalajara, Conaculta-INAH,
“El abrazo de Acatempan” (óleo sobre tela [1865] de Ramón Sagredo) reproducida
en la portada y en las páginas 100 y 113 de “Héroes de carne…”, ofrece una
imagen imposible sino es que permitimos una relajada libertad artística sobre
un hecho histórico. En esta pintura un tanto extraña para el estilo y oficio de
Sagredo, Guerrero en traje chinaco, tiene sus brazos en cruz para recibir el
abrazo de Iturbide sin mirar frontalmente al futuro primer emperador de México.
5º.- Un
óleo sobre tela de autor anónimo del siglo XIX, propiedad del Museo Nacional de
Historia, Conaculta-INAH, reproducida en la página 182 de “Héroes de carne…”,
muestra a un Vicente Guerrero cuyo brazo derecho descansa en un cabestrillo
oscuro.
6º.- En
página 174 de la citada obra, queda la imagen de don Vicente Guerreo a partir
de un óleo sobre tela de autor anónimo del siglo XIX resguardado en el Museo
Nacional de Historia, Conaculta-INAH, en él, quien fuera el segundo presidente
de México por un lapso de ocho/nueve meses, porta un uniforme de gala (negro o
azul oscuro), grandes charreteras doradas, cuello y puños de la casaca con bordados
y empuñadura adornada con grandes borlas doradas. Las manos aparecen
enguantadas y sobre su brazo derecho doblado en ángulo, apoya el izquierdo.
7º.- En las
variadas versiones de “El abrazo de Acatempan” (10 de febrero de 1821):
grabados, apuntes, caricaturas, en la escena correspondiente a la telenovela
histórica “La antorcha encendida” e inclusive en el proyecto/maqueta para la
monumental escultura en Teloloapan, Estado de Guerrero, unas con más, otras con
menos efusividad, los personajes se funden en un abrazo normal y natural, casi
fraternal, contario a las disposiciones físicas de don Vicente Guerrero, ya que
en el apartado de “Análisis de antropología física con la coordinación de José
Antonio Pompa y Padilla en el tomo II de “Los restos de los héroes en el
Monumento a la Independencia”, página de
la 196 a la 206 el análisis determina: “… En las costillas izquierdas se
aprecia un fuerte traumatismo producido por un instrumento punzocortante que
ocasionó la fractura de la tercera, cuarta, quinta y sexta costillas en su
tercio distal, que ocasionó a su vez el desprendimiento y desplazamiento de
éstas hacia la parte baja de la caja torácica, lo que causó una mala
consolidación, que muy probablemente originó en vida problemas de movilidad,
así como dificultades respiratorias.
“Este
traumatismo muy probablemente fue producido con un instrumento como machete,
espada o sable, de arriba abajo y de derecha a izquierda, desde una posición en
alto, posiblemente desde arriba de un caballo, recibiéndolo este personaje
estando de pie y de espaldas.
“Producto
de esta lesión, la articulación de la cintura escapular izquierda presenta
excrecencias óseas, por lo que es probable que tuviera problemas en cuanto al
movimiento de esta parte del cuerpo” (Queda ilustrado con las fotografías 23 y
24 de esta edición).
En seguida,
y éste es el motivo que establece la dificultad para aceptar las diversas
versiones artísticas respecto al histórico “Abrazo de Acatempan”: “… también,
presenta un fuerte traumatismo en la parte posterior del codo del lado derecho,
principalmente en la parte dorsal del cúbito, en donde recibió el impacto,
fracturando en dos esta región anatómica, que afectó también la epífisis distal
y la fosa olecraneana del húmero. (Ilustran y remiten a las fotografías 25 y
26.)
“Esta
lesión se produjo en una acción de defensa al subir el brazo para protegerse,
ocasionando una fractura mal consolidada en la parte distal del húmero y en la
proximal del cúbito, afectando la articulación del codo, en donde se ve perturbada
también la cabeza del radio. Los tres huesos ‘soldaron’ de tal manera que el
brazo quedó en ángulo de 90°, sin tener movimientos de flexión-extensión.
(Ilustran con fotografía 27.)
“El
traumatismo muy probablemente fue ocasionado por un instrumento punzocortante
(machete, espada o sable) y fue de arriba hacia abajo, y en sentido diagonal al
eje del cuerpo.” 7
Cierra el
estudio de los restos de Vicente Guerrero 8 con la “Cédula
osteométrica poscraneal” al pie de página en lo correspondiente a Observaciones: “La extremidad superior
derecha está anquilosada a causa de una fractura mal consolidada, por tal
motivo no fue posible sacar todas las medidas correspondientes.
“Se aprecia
que la extremidad inferior izquierda es más larga que la derecha.” 9
"Cuando por las desgracias
de la guerra se indultaron jefes de mucha reputación y energía Guerrero rehusó
todas las ofertas y halagos con que se le trató de seducir, y se retiró a las
montañas del Sur, donde batió constantemente a sus enemigos..." 10
Y alguien más, también relegado en la historia, don Manuel Mier y Terán,
escribirá a su amigo don José María Luis Mora con fecha del 24 de marzo de
1831: "Siento como el que más la suerte de Guerrero; sus servicios a la
independencia y su constancia en sostenerla, lo mismo que el haber sido
declarado benemérito de la patria, pedían que se le hubiese tratado con otra
consideración." 11
De los héroes esperamos lo
imposible, hechos más allá de la naturaleza humana que aproximan al personaje
al nivel de la perfección. En muchos, la adulación —más en beneficio del
hablante que al mencionado— les añade virtudes y mengua defectos para elevarles inconmensurablemente, en otros, y
es el caso de don Vicente Ramón Guerrero Saldaña, por alguna razón que escapa a
la razón misma —sino es que sea ese vergonzante y soterrado racismo negado—, se
les demeritan sus hechos para abandonarles por comparsas cuya vida aureola
otros nombres y cuya significación acomoda más al discurso sin valorar el
esfuerzo y sacrificio en contra de las limitaciones humanas. Y, aunque este
párrafo sea de los multicitados alrededor de la figura y hechos de don Vicente,
no neguemos la necesidad de rescatarlo de “Vicente Guerrero, Ensayo biográfico”
de José María Lafragua (Imprenta Ignacio Cumplido, México 1875) página 92: “Soldado valiente hasta 1817, General
distinguido hasta 1821, héroe al hacerse la Independencia; mal político; débil
para resistir al embate de las facciones; clemente y generoso; ignorante de los
usos del mundo; dotado de una inteligencia clara aunque sin ningún cultivo;
buen padre de familia y patriota realmente acrisolado, tal fue el Benemérito
General Don Vicente Guerrero. Su nombre oscuro al principio, enaltecido después
con entusiasmo y vilipendiado con frenesí, será pronunciado por la posteridad
con la gratitud que se debe a sus eminentes servicios, con el respeto que
infunde su heroica constancia, con la compasión que inspira su inmenso
infortunio”. 12
En contra
de la propalada incapacidad de don Vicente para la escritura y lectura queda: “La
noche del 20 de septiembre de 1829, se representaba una comedia [en el Nuevo
Coliseo, Teatro Principal], cuando entro al palco de D. Vicente Guerrero,
Presidente entonces de la Republica, un ayudante que llevaba unos pliegos.
Guerrero los leyó sereno, impasible, sin revelar en su rostro la menor emoción…
Los pliegos anunciaban el triunfo obtenido por el general [Antonio López de]
Santa-Anna sobre la expedición de [Isidro] Barradas en Tampico…”13,
el último intento por España para recuperar el espacio del México liberado: 11
de septiembre de 1829.
Don Vicente Guerrero,
Escultura de Miguel Noreña, 1865.
Museo Nacional de San Carlos.
Notas importantes:
1 Manuel Payno. Compendio de Historia de México (1882). Tomado
de Enrique Krauze, Héroes de carne y
hueso. Vicente Guerrero, Sueño republicano, página 153. Historia para
todos, INAH, Conaculta, Banamex.2010.
2 Página 143. “Los restos de los héroes en el Monumento a
la Independencia”, Tomo I, Estudio histórico de Carmen Saucedo Zarco
(Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto Nacional de Estudios
Históricos de las Revoluciones Mexicanas, 2012).
3 Carta de Guerrero
a Iturbide. Rincón de Sto. Domingo, 20 de enero de 1821. Tomado de Enrique
Krauze, Héroes de carne y hueso. Vicente
Guerrero, Sueño republicano, página 117. Historia para todos, INAH,
Conaculta, Banamex.2010.
4 Página 143 a 148
en “Los restos de los héroes en el
Monumento a la Independencia”, Tomo I, Estudio histórico de Carmen Saucedo
Zarco (Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto Nacional de
Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas, 2012).
5 Nicho 1 norte en el
Monumento a la Independencia: Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Leona
Vicario, Andrés Quintana Roo, Víctor Rosales, Pedro Moreno, Xavier Mina y urna
osario acojinada (antes atribuida a Xavier Mina). Página 194, “Los restos de los héroes en el Monumento a
la Independencia”, Tomo I, Estudio histórico de Carmen Saucedo Zarco
(Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto Nacional de Estudios
Históricos de las Revoluciones Mexicanas, 2012).
6 “Actualmente
Sagredo no forma parte de las celebridades artísticas en nuestro país. Su
virtual anonimato se debe a su reducida producción y a que la escuela plástica
a la que perteneció fue ásperamente criticada por su marcada temática
religiosa. Creemos que quizá la única manera de revalorar la producción
plástica de mediados del siglo XIX sea reconocer a los artistas olvidados,
desempolvar sus obras e intentar comprender su significado sin prejuicios...”
Sergio Estrada Reynoso. Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Revista BiCentenario
#1.
7 Página 197 en “Los restos de los héroes en el Monumento a
la Independencia”, Tomo II, Análisis de antropología física coordinada por
José Antonio Pompa y Padilla. (Instituto Nacional de Antropología e Historia,
Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas, 2012).
8 Ídem. “La estatura
que se registra en este individuo es de 1.66 m(etros)”.
9 De tres a cuatro
centímetros.
10 Manuel Payno. Compendio de Historia de México (1882). Tomado
de Enrique Krauze, Héroes de carne y
hueso. Vicente Guerrero, Sueño republicano, página 153. Historia para
todos, INAH, Conaculta, Banamex.2010.
11 Enrique Krauze, Héroes de carne y hueso. Vicente Guerrero,
Sueño republicano, página 179. Historia para todos, INAH, Conaculta,
Banamex.2010. El autor, al final de la página señalada asienta: "El tiempo
y los azares de la política consagrarían a este honrado caudillo mestizo que no
se contentó con fincar un cacicazgo, que no pudo ni quiso ejercer con plenitud
la presidencia, un lugar en el alatar de los insurgentes sólo inferior al de
Hidalgo y Morelos. Su mejor epitafio histórico la daría Justo Sierra: <<Los
partidos trataban de hacer de él un político, cuando no era más que un gran
mexicano>>."
12 lacasadelmason.blogspot.mx
13 Luis González Obregón.
México Viejo (Selección), El nuevo Coliseo. Página 194. Editorial
Offset, S. A. de C. V. 1982.


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