miércoles, 4 de abril de 2018

1781. Calle de Moneda


Academia de San Carlos

Víctor Manuel López Wario

(Para el amigo Rodolfo Torres Alzati, con quien discutir/discurrir respecto a esta Institución formada por hombres cuyos criterios y afanes diversos ya en la Historia mexicana, queda con grato recuerdo.)


Según el Diccionario de la Real Academia Española en su 22ª edición correspondiente al 2001: academia (del latín academĭa, y éste del griego ᾿Ακαδημα) posee por acepciones: 1. f. Sociedad científica, literaria o artística establecida con autoridad pública. 2. f. Junta o reunión de los académicos… 3. f. Casa donde los académicos tienen sus juntas. 4. f. Junta o certamen a que concurren algunos aficionados a las letras, artes o ciencias. 5. f. Establecimiento docente, público o privado, de carácter profesional, artístico, técnico, o simplemente práctico. 6. f. Casa con jardín, cerca de Atenas, junto al gimnasio del héroe Academo, donde enseñaron Platón y otros filósofos. 7. f. Escuela filosófica fundada por Platón, cuyas doctrinas se modificaron en el transcurso del tiempo, dando origen a las denominaciones de antigua, segunda y nueva academia. Otros distinguen cinco en la historia de esta escuela. 8. f. Escultura y Pintura. Estudio de una figura entera y desnuda, tomada del natural y que no forma parte de una composición.
                Corresponde, en la historia, al pintor oaxaqueño, Miguel (Mateo Maldonado y) Cabrera (1695-1768) el crédito para la fundación de una primera academia de pintura de México (en 1753) con protección real. Esta propuesta y solicitud jamás mereció una respuesta.
José Bernardo Couto en su “Diálogo sobre la historia de la pintura en México” enlista, en el capítulo 9º de los “Estatutos o constituciones que deberá observar y guardar la Academia de la muy nombre e inmemorial arte de la pintura”, las firmas de Miguel Cabrera (1695—1768) en cargo de presidente; José Manuel Domínguez, primer director; Miguel Espinoza de los Monteros, Juan Patricio Morlete Ruiz, segundo director; Pedro Quintana, director; Francisco Antonio Vallejo, tercer director; José de Alcíbar, director… ante Lorenzo Barba Figueroa, secretario.[i]
La historia menuda reitera: “Será en 1753 cuando el pintor oaxaqueño Miguel Cabrera, artista de altos vuelos, proclama la necesidad de fundar una academia de pintura que se titule ‘Academia de la muy Noble e inmemorial Arte de la Pintura’ (como se ve, el barroco todavía privaba en las artes de nuestro mundo latino).” [ii] Aunque en el Capítulo I (La fundación de la Academia de San Carlos), en la parte introductoria (página 11), difiere un tanto de lo anterior respecto al autor de la iniciativa lo mismo en lo referente al año: “Hubo en la Ciudad de México un primer intento para formar una academia ‘sociedad o compañía’ de pintura en 1754, cuya primera noticia proviene de Bernardo Couto en su Diálogo de la Pintura en México.” [iii]
 Queda una referencia más del hecho diferente en cuanto a los integrantes de la solicitud al real personaje y el medio elegido para tal fin: “Un intento anterior fue el de Miguel Cabrera junto con otros pintores como José de Ibarra, Antonio de Torres, Francisco Vallejo entre otros (sic), quienes en un principio solían reunirse para concertar e intercambiar opiniones que ayudaran al desarrollo de la pintura. Pese a ello, el rey nunca contestó las cartas que solicitaban el permiso para su fundación y por ello, se sabe muy poco de la iniciativa de estos pintores novohispanos.
“La primera institución artística sustentada y patrocinada por el rey de España fue la Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos fundada en 1785. Al igual que sus hermanas europeas, la Academia de San Carlos se basó en los principios fundamentales del arte neoclásico del siglo XVIII que fueron: la revisión y estudio de los tratados de Vitrubio, la obra de Johann Joachin Winckelmann, arqueólogo alemán a quien se considera el padre de la historia del arte y finalmente la influencia clásica que se desató en torno a los descubrimientos de las ciudades romanas sumergidas por la erupción del Vesubio, Herculano y Pompeya en Italia.” [iv]
      “Posteriormente, el investigador Henrich Berlín encontró cuatro documentos en el Archivo de Notarias de la Ciudad de México, que corroboraban las noticias de Couto y que fueron publicadas por Xavier Moysén. Couto atribuyó la dirección y la iniciativa de esta academia a Miguel Cabrera, pero del texto de los documentos se desprende que fue José de Ibarra quien la presidió como el ‘artífice decano en el nobilísimo y liberal arte de la pintura’. Entre los otros integrantes se encontraban pintores conocidos como fray Miguel de Herrera, Juan Patricio Morlete Ruiz, Francisco Martínez, Francisco Antonio Vallejo, José de Alcíbar y Miguel Cabrera. Era miembro también el arquitecto Miguel Espinoza de los Monteros, ‘maestro mayor del arte de arquitectura y corrector de matemáticas’, de donde se infiere que el propósito era no solamente practicar y enseñar la pintura, sino también la arquitectura.” [v]
     En el mismo documento, en la fracción correspondiente a su acta constitutiva, queda asentado el poder general otorgado en favor de José Vázquez para comparecer en la corte española (en Madrid), a fin de recabar la aprobación y los privilegios correspondientes. Amplía en las páginas 11 y 12: “El intento fracasó. No tenemos noticias de que el personero hubiera llegado a la corte, mucho menos de que hubiera sido recibido; ni las tenemos de actuaciones posteriores de la incipiente academia, que seguramente se fue desvaneciendo al faltarle el real favor. El error de estos artistas fue creer que podían fundar una academia siguiendo el procedimiento por el que se habían fundado las academias del Renacimiento, a impulsos de los mismos artistas. Pero de ésto ya habían pasado doscientos años y en pleno siglo del absolutismo no se podía emprender ningún proyecto que no contara de antemano con la aprobación del rey. Mal le hubiera parecido a Fernando VI, en caso de que hubiera llegado a enterarse que apenas dos años después de que aprobara, tras muchos esfuerzos, la academia madrileña, (que) estos criollos pretenciosos intentaran, por su cuenta, establecer una institución semejante.” [vi]
 No obstante “… la semilla estaba sembrada, 25 años después, en 1778, llega a la Nueva España un señor de peluca y ceño fruncido con aspecto severo. Este señor se llama Jerónimo Antonio Gil; es acuñador de moneda y gestiona al Virrey y al mismo Rey Carlos III para fundar algo muy deseado en la Ciudad de México: (La) ‘Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos’. Como se ve: (los denominativos de) ‘Academia’ y ‘San Carlos’ perduran.” [vii]
“Es en 1781, con la aprobación de Carlos III, que la Academia abre sus puertas (en el edificio ubicado en la esquina de Moneda y Academia, en contra esquina del convento barroco de Santa Inés) con el nombre… según propuesta de Jerónimo Antonio Gil y en honor de San Carlos Borromeo, santo italiano a quien se debe la terminación del Concilio de Trento y las primeras medidas para su difusión en la Iglesia.
“Sus primeros 10 años los pasó la Academia en lo que hoy es el Museo de las Culturas, también en la calle de Moneda y, al llegar (el año de) 1791, conservando el nombre de ‘Academia de las Artes de San Carlos’ se instala en lo que era ‘Hospital del Amor de Dios’ [viii] con relevos en los directores de las diversas escuelas para esta decena de años: Antonio González Velázquez (arquitectura); José Arias (escultura); Cosme de Acuña y Troncoso (pintura); Ginés de Andrés y Aguirre (pintura) y Joaquín Fabregat (grabado en lámina). [ix]
Finalmente: “La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos es una corporación cultural de interés público y duración indefinida… reconocida por Real Despacho del rey Don Carlos III, el 14 de febrero de 1768, por el cual el Rey crea y eleva al grado de Real Academia de las Artes la Junta Preparatoria de sus fundadores, establecida por Real Orden de 28 de febrero de 1765, rigiéndose por las normas del Real Despacho y por los Estatutos aprobados por Real Decreto de 31 de octubre de 1849, que la califica como Academia de primera clase, estando asociada al Instituto de España desde el 1 de diciembre de 1987, correspondiendo su alto patronazgo a su majestad el rey conforme al artículo 62 de la Constitución Española.” [x]
“Desde 1758, el rey Carlos III había encargado al grabador Jerónimo Antonio Gil, Académico de Mérito de la de San Fernando de Madrid, la misión de establecer una escuela de grabado en la Nueva España. El grabador emprendió el viaje ultramarino bien provisto de libros, estampas, útiles y una valiosa colección de camafeos griegos y romanos, para servir de modelos a la enseñanza. La escuela inicial se instaló en la Casa de Moneda de la Ciudad de México en 1781. Gil entusiasmó en corto tiempo a don Fernando José Mangino, Superintendente de la Casa de Moneda, y propuso la encomienda encargada a Gil para llegar a fundar una Academia, al Virrey Martín de Mayorga [xi], quien a su vez lo remitió al monarca, autorizando como paso inicial la constitución de una Junta Preparatoria. El propio Jerónimo Antonio Gil, en funciones de Director y el célebre polígrafo y humanista José Ignacio Bartolache ocupó la Secretaría.
“El rey firmó el decreto de fundación de la Real Academia de las Nobles Artes, el 25 de diciembre de 1783 [xii], concediendo a la Academia a perpetuidad nueve mil pesos anuales sobre las Cajas Reales de México, incrementándose con otros cuatro mil del producto de las temporalidades de las corporaciones de regulares extinguidos.
“La Real Academia abrió sus puertas solemnemente el año de 1785, y se iniciaron los estudios con extraordinario éxito. Varios artistas de este tiempo ayudaron con sus conocimientos a la organización de la Academia y antes de que llegaran a México los maestros europeos, encontramos trabajando en ella a los José Acíbar y Francisco Clapera, así como el escultor Santiago Sandoval; en 1786, se nombró primer director de arquitectura a Antonio González Velázquez; a Ginés de Andrés y Aguirre, primer director de pintura, y segundo, a Cosme de Acuña; a José Arias, director de escultura; y a Fernando Selma para el grabado de estampas, además de Jerónimo Antonio Gil.” [xiii]
En su aporte, Ricardo I. Prado Núñez abunda: “Entre sus múltiples propósitos, la academia normaría las artes principales que se impartirían en ella: arquitectura, pintura y escultura; sin descuidar la escuela de grabado, cuyo fin primordial sería mejorar el diseño y la acuñación de moneda. Así entonces, el monarca decretó el 25 de diciembre de 1783 la fundación de la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España. Debido a que la nueva institución no tenía por qué empezar desde cero, era lógico tomar por ejemplo la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid; fue entonces de la Nueva España el honor de poseer el primer museo de arte y la primera academia del continente americano.” [xiv]
Momento de trascendental importancia y motivo para una serie de desacuerdo y fricciones entre los artistas novohispanos: “En 1791, llegan de España a México dos grandes artistas: Manuel Tolsá (escultura) y Rafael Ximeno y Planes (pintura). [xv] Así, el 4 de noviembre de 1785 quedan solemnemente inaugurados los cursos de la Academia, primera de su clase en el Nuevo Mundo, poco tiempo después, el Rey otorgó el privilegio de titularla ‘Academia Real de San Carlos’, el uso de sus reales armas en el edificio sede y la disposición de que a los académicos de mérito que, por no disfrutar de título no tuvieran nobleza les reconocieran todas las inmunidades, prerrogativas y exenciones de las que gozaban los hijosdalgo de su reino.
“Los artistas que vinieron a México a partir de 1846, con la renovación de la Academia de San Carlos, por obra de Couto y Echeverría y especialmente dos personajes capitales, Pelegrín Clavé y Manuel Vilar, venían de Roma, y es indudable su contacto, ampliamente señalado por Justino Fernández y Salvador Moreno, con la supervivencia nazarena [xvi]  en la capital papal. Otro tanto puede decirse, habida cuenta de las diferencias personales, del otro importante artista mexicano, Juan Cordero, que regresó al país en 1854 después de su prolongada estancia romana.
“Los mexicanos solemos quejarnos de que, pese a toda la importancia que reconocemos en la renovación de la hoy bicentenaria academia carolina, las enseñanzas que se impartieron, y el partido que tomaron los artistas, haya sido el de la supervivencia nazarena y no, en cambio, hubiera venido a México cualquiera otra de las escuelas vivas en Europa de mediados del siglo, de Ingres a Delacroix, a Courbert o al romanticismo alemán. Claro está que de lo pasado no puede uno quejarse, sino tratar de entenderlo.” [xvii]
“Los libros célebres de la arquitectura que contenían a los grandes teóricos y estetas de este arte como Vitruvio, Vignola, Piranesi y otros grandes arquitectos se llevan como guía en San Carlos; pero los profesores de México solicitan a la Academia de San Fernando de Madrid se les manden publicaciones como: Dibujo de Monteas, [xviii] Cálculo de Arcos y Bóvedas, Técnica de la cimbra y del andamio, Sistemas constructivos, además de otros libros prácticos…” [xix]
“Y empieza el siglo XIX. Todo va bien, pero la flama de la Independencia Nacional brillará de 1810 a 1821 para confirmarse la nueva nación mexicana que sigue, y seguirá influenciada por la cultura hispana y otras expresiones europeas, más no por el gobierno español.” [xx]
Ya en 1811, iniciado y avanzado en conflicto bélico, la Real Hacienda retrasó los pagos asumidos para omitirlos totalmente en el año de 1815, así, al establecimiento le retiraron más de ciento veintisiete mil pesos, a más, mediante oficio fechado el 20 de septiembre de 1815, el Tribunal del Consulado comunica a la Institución la suspensión del subsidio, agravada la situación cuando el Tribunal de Minería cesa el aporte correspondiente a partir del 13 de noviembre del mismo año, momento en que, por su parte, la Real Hacienda notifica su incapacidad para cubrir sus compromisos, incluidas las pensiones vencidas.
En el transcurso del año de 1816, el Ayuntamiento de Veracruz retira su donación a la que siguen la suspensión correspondiente de los ayuntamientos de Córdoba y Guanajuato.
Harto de recibir continuas solicitudes de apoyo de las Instituciones similares a las actividades de la Academia de San Carlos en la todavía Nueva España, Fernando VII designa a su hermano Carlos María protector de todas las academias de su reino, investidura que sólo genera un cúmulo innecesario e impracticable de recomendaciones, con esto y los desajustes derivados de la recién terminada guerra por la emancipación, el 21 de diciembre de 1821 la Academia da fin a sus cursos.
Fracturado el cordón umbilical que lo unía a una España que destruyera toda referencia al pasado autóctono, con la unión de las fuerzas insurgentes y realistas en Acatempan bajo el mando único de don Agustín de Iturbide y la definición de éste como un “nuevo país libre y soberano”, con la caída del Imperio del coronel coronado y la elección posterior de José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix —conocido en la historia mexicana con su nombre adoptado de Guadalupe Victoria (29 de septiembre de 1786 – 21 de marzo de 1843)— en el ejercicio de la primera presidencia en la nación republicana, propició, a través de la creación del Museo Nacional la continua transformación de las instituciones culturales mexicanas. Así, México, en búsqueda de “rostro y corazón”, de la reivindicación de los valores locales en pro de la identidad propia, por medio de un retroceso, busca y adecúa su pasado desdeñado por generaciones.
El nuevo gobierno —de orden republicano— solicita, a la Junta de San Carlos, informe  del monto económico correspondiente para reanudar sus labores. Ante ello, don Francisco Sánchez de Tagle redacta el proyecto correspondiente en el cual asienta la cantidad de ochocientos ochenta y seis pesos mensuales a los cuales el Gobierno ofrece quinientos dieciocho pesos logrados del impuesto a la mitra metropolitana, doscientos dieciocho pesos del Ayuntamiento de la Capital, recibidos irregularmente y de a poco en poco.
Para remediar la situación, el Congreso Mexicano, sin sustento en la precaria realidad de un gobierno sin recursos, fijó una donación de trece mil pesos anuales con cargo a la Tesorería General para paliar las demandas de los propietarios del Hospital de San Andrés —dueños aún del edificio sede de la Academia—, cubrir los sueldos de los maestros que emigraban hacia otras actividades, la formación de verdaderos directores profesionales en su ramo suplidos por personal con sueldo bajo, adquisición de los materiales imprescindibles para el desarrollo de sus responsabilidades y cubrir las pensiones de las viudas, entre muchos otros problemas y carencias que provocaron la deserción de inscritos y profesionales, la decadencia académica con su consecuente descenso en número y calidad en las obras de valor.
“La Academia a partir de la Independencia fue un enclave de españoles que apoyados en la logia masónica escocesa adquirieron fuerza política. El grupo conservador surgió de ésta y aglutinó, además, a otros sectores. Sus miembros plantearon las propuestas económicas y culturales que formularon en el año de 1835 con la fundación del Instituto Mexicano de Geografía y Estadística, la Academia de la Lengua, la Academia nacional de Historia y más tarde, con su intervención directa en las reformas de 1843 a la Academia de Bellas Artes de San Carlos.” [xxi]
“La reputación artística del mexicano se remonta al arte prehispánico, que habiendo sido rechazado por los estudiosos de las culturas en la época virreinal, fue lentamente acogida por propios y extraños al percatarse, paulatinamente, de los valores artísticos inherentes a las obras precolombinas.” [xxii]
“Es insoslayable que la crisis político-social trastorne a nuestra Academia. Ese lapso de tiempo va de 1811 a 1834; pero como ‘no hay mal que dure 100 años’, la Academia de San Carlos resurge y vuelve a ser el centro de las artes plásticas en México. Ahora se va a llamar: Academia Nacional de San Carlos. Será el tristemente célebre General Santa Anna, quien le ‘eche una mano’ a San Carlos en 1843 y en una quincena de años se repone San Carlos con gente como el pintor Pelegrín Clave y el escultor Manuel Vilar. En 1858, hace 140 años, Javier Cavallari mejora el Plan de Estudios de Arquitectura. El alumno aprenderá qué es eso de ‘Ordenes Clásicos’ pero también conocimientos de proyecto y construcción.” [xxiii]
“Al consumarse la Independencia de México, los políticos regionales fundaron la logia de rito yorkino, antagónica a la de rito escocés. Los yorkinos contaron con el apoyo de Joel R. Poinsett, representante diplomático estadounidense, quien le imprimió a la agrupación una manifiesta y agresiva tendencia antihispanista, muy acorde a la Doctrina Monroe.
“Por su parte, la logia escocesa defendía los intereses de los antiguos grupos de propietarios y comerciantes que, junto con el alto clero y los militares, habían impulsado la Independencia en 1821 y favorecían una reorganización política centralista que les permitiera restaurar su antiguo poder. Pretendían aplicar un proyecto destinado a recuperar el control de la economía desde la ciudad de México…
“La orientación ideológica del ministro (Lucas) Alamán  [xxiv] coincidía con la de los europeos: a favor del centralismo y en contra del expansionismo estadounidense. El presidente Victoria, de carácter conciliador, pretendía mantener en su gabinete un equilibrio entre las facciones contrarias. Sin embargo, Poinsett utilizó su influencia sobre los yorkinos en el poder, para provocar la caída de Alamán, quien se vio obligado a renunciar al cargo en 1825.
“El antagonismo entre centralistas y federalistas provocó continuos levantamientos; entre ellos el de Nicolás Bravo, vicepresidente y al mismo tiempo dirigente de la logia escocesa, quien se pronunció en 1827 contra de Guadalupe Victoria. Bravo expidió un plan que exigía el cumplimiento de la Constitución, la disolución de toda clase de reuniones secretas y la expulsión de Poinsett. El argumento principal para pedir la repatriación del ministro estadounidense era la influencia nociva que, como protestante, estaba ejerciendo sobre el catolicismo mexicano.” [xxv]
“Vicente Guerrero encabezó al partido yorkino y comenzó a figurar como bandera del partido popular. Cuando Nicolás Bravo, jefe del partido escocés, se alzó en armas contra el gobierno de Victoria, en 1828, Guerrero lo batió en Tulancingo.” [xxvi]
“Entre 1824 y 1825 la lucha por el poder político giró alrededor de las llamadas ‘logias masónicas’. Inicialmente éstas habían sido sociedades secretas de conspiradores durante los últimos años de la Guerra de Independencia. Posteriormente se convirtieron en agrupaciones de tipo político que hacían las veces de partidos y fueron la base sobre la que surgirían más larde los dos más importantes para el siglo XIX: ‘los liberales’ y ‘conservadores’. En estos años el debate fue más bien en el piano de las ideas políticas: unos se inclinaban por una república federal de tipo más bien democrático, los otros pugnaban por una república centralista, con fuerte gobierno central.” [xxvii]
“Recién consumada la Independencia de México, en 1821, la sociedad mexicana enfrenta el debate político fundamental de su historia: decidir si el nuevo país se constituye en una república centralista o en una federalista. La masonería desempeña, desde entonces, un papel crucial en la historia mexicana; el llamado ‘rito escocés’, integrado por españoles peninsulares y algunos criollos deseosos de mantener los privilegios virreinales, se pronuncia por un esquema de organización política centralista. Los mestizos —la clase social emergente— deciden luchar por un modelo de república federal y se agrupan en el Rito York. Ambos sistemas de masonería se convierten en auténticos partidos políticos y según cuenta don José María Mateos en su Historia de la Masonería en México: 1806-1884, pronto las Logias dejaron de ser tales y se convirtieron en camarillas de poder y de influencia. Los rituales y el simbolismo masónico desaparecieron para constituirse en auténticos partidos políticos en los que ser escocés significaba ser centralista, y ser yorkino, federalista. Había masones escoceses y yorkinos en calidad de diputados al Congreso y el debate era tan fuerte que la fraternidad dejó de ser tal ante la lucha por el poder y el triunfo de uno de los dos proyectos. Ganó, finalmente, el proyecto de nación federal, es decir, el partido yorkino.” [xxviii]
“En 1843 el entonces Presidente Antonio López de Santa Anna convocó, con el apoyo de la Academia de San Carlos, un concurso para seleccionar un proyecto para erigir un monumento a la Independencia. Las bases del concurso solicitaban que el proyecto contemplara las siguientes características: que sea un monumento basado en una columna honoraria con una altura mínima de 42 metros rematada por una estatua de la Victoria alada (Niké), a cuyo pie esté una base o pedestal adornada por estatuas y bajorrelieves, todo rodeado por una reja y otros monumentos menores que adornaran la plaza, todo recubierto de mármol, con estatuas y adornos de bronce.
“A este concurso concurrieron participantes nacionales y extranjeros, ganando el proyecto el arquitecto francés Enrique Griffon, quien fue seleccionado por los jueces de la Academia de San Carlos. Al presentársele el proyecto al presidente Santa Anna, éste no lo consideró adecuado y designó como ganador el proyecto de Lorenzo de la Hidalga, que era más de su gusto, aunque hubiera quedado en segundo lugar. El premio al primer lugar de 300 pesos se entregó al francés Griffon y se iniciaron los trabajos para construir el proyecto de Lorenzo de la Hidalga.” [xxix]
“En repetidas ocasiones se ha hablado de que la Academia de San Carlos se encontró desvinculada de la historia nacional, de la conformación del país. Esta afirmación es por demás falsa y sólo resulta admisible cuando se le quiere ver desde la perspectiva de una historia político-militar.” [xxx]
“Tanto liberales como conservadores entendieron la cultura [xxxi] como un vehículo para educar, unificar y dar rostro a la Nación que había surgido del movimiento de Independencia. Dentro del proyecto de educación, la cultura y el arte fueron considerados como medios para mejorar la sociedad, la cual a los ojos de unos y otros debería ser transformada para lograr una nación libre, moderna y progresista, que estuviera a la altura de las otras naciones con las que mantuviera relaciones…” [xxxii]
Los productos de la Lotería acordados por el gobierno de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón en favor de la Academia propició una etapa de florecimiento en número y calidad artística. Esos ingresos de la Lotería, a la par de beneficiar a la Academia de San Carlos, benefició además a hospicios y casas de asistencia lo que generó una gran tentación en los gobiernos que le sucedieron cuya apropiación afectó nuevamente la economía de la institución.
En el transcurso del año de 1861, la Junta Suprema de Gobierno dejó su responsabilidad a cargo de un director, el primero de ellos ya bajo ese régimen fue Santiago Rebull bajo la circunstancia de que al suprimir la Lotería de San Carlos la Academia dependía del Ministerio de Instrucción Pública e el momento de la presidencia de don Benito Juárez.
Ya en el momento del Segundo Imperio Mexicano, por elección de Napoleón II viene a México un Habsburgo, en este caso, el hermano del Emperador austro-húngaro Francisco José, Ferdinand Maximilian Joseph Marie von Habsburg-Lorraine con el título de Maximiliano I de México: “Para decorar esos vastos salones, Maximiliano mandó pintar una serie de retratos a los artistas de la Academia de San Carlos, con los que rendiría homenaje tanto a héroes conservadores como liberales. En su afán de armonizar incluyó a Iturbide, como parte de los héroes que habían logrado la Independencia. En su proyecto pictórico no olvidaba a los virreyes que pertenecieron a la rama dinástica de sus parientes los Habsburgo y desde luego varios de él mismo y de la emperatriz Carlota, algunos de grandes dimensiones. Uno de sus favoritos era el que realizó Jean Adolphe Beauce, en que el emperador aparece montado en un brioso caballo blanco, portando el uniforme de un general del ejército mexicano y rodeado de gente del pueblo que, arrodillados junto a un nopal, lo ven pasar con admiración.
“…el imperio exaltaba tanto la tradición revolucionaria insurgente —enaltecida por los liberales como la del Plan de Iguala: para la Galería de las Pinturas en Palacio Nacional, Maximiliano encargó a los artistas de la Academia de San Carlos, a través de Santiago Rebull, retratos de los próceres de la independencia: Miguel Hidalgo, Agustín de Iturbide, José María Morelos, Mariano Matamoros, Vicente Guerrero e Ignacio Allende.” [xxxiii]
 “La ciudad de México había querido dedicar un arco de mármol a Carlota. Los emperadores prefirieron que el dinero se invirtiera en un monumento a la independencia: un dado de mármol con una columna de 50 varas de altura, con estatuas de Hidalgo, Iturbide, Guerrero y Morelos.” [xxxiv]
“El tiempo no le alcanzó para ver concluido el ambicioso proyecto; sin embargo, sí alcanzaron a realizarse varios retratos que aún podemos ver en Palacio Nacional y otros en el Museo Nacional de Historia, que se encuentra en el Castillo de Chapultepec. Algunos son de muy buena factura, como los que pintó Petronilo Monroy, de Morelos y de Iturbide, el de Miguel Hidalgo, obra de Joaquín Ramírez, y el de Vicente Guerrero, de Ramón Sagredo.” [xxxv]
 “(Javier) Cavallari restaura la fachada de San Carlos y llega de Italia Eugenio Landesio. Otro genio, tal vez superior a Landesio, es el mexicano José María Velasco que abarca toda la época porfiriana hasta 1912, año de su fallecimiento. Pero Landesio y Velasco son pintores. Surgen también escultores. Hay también arquitectos de relieve como Carlos M. Lazo y Antonio Rivas Mercado. Este último, autor de la columna del Ángel de la Independencia. Lazo, siendo director, trajo a México copias de las más significativas esculturas clásicas griegas y romanas, como la Victoria de Samotracia.” [xxxvi]
Al derrumbe del Imperio de Maximiliano, don Benito Juárez reorganizó la educación primaria y superior por medio de la Ley Orgánica de Instrucción Pública en el Distrito Federal emitida con fecha del 2 de diciembre de 1867.
“Escuela de ingenieros:
“(Artículo) 12. En esta escuela se enseñarán las siguientes materias:
“Para ingenieros de minas.- Mecánica aplicada especialmente á las minas y á la construcción, topografía, química aplicada, análisis química, mineralogía, metalurgia, geología, paleontología, botánica y zoología, pozos artesianos, ordenanzas de minería, práctica de minas.
“Para ingenieros mecánicos.- Mecánica aplicada con toda extensión, comprendiendo resistencia de materiales, construcción de máquinas, establecimiento de motores, etc(étera). Dibujo lineal, especialmente aplicado á las máquinas, práctica.
“Para ingenieros civiles.- Mecánica aplicada á las construcciones, estudio especial de los materiales de construcción, dibujo arquitectónico, que comprenda todos los estilos, composición de edificios, historia de la arquitectura, caminos comunes y caminos de fierro, construcción de puentes y canales, práctica.
“Para ingenieros topógrafos é hidromensores.- Topografía con toda extensión, dibujo topográfico, hidráulica, geodesia, elementos de astronomía práctica, ordenanzas de tierras y aguas, práctica.
“Para ingenieros geógrafos é hidrógrafos.- Topografía y geodesia con toda extensión, cálculo de las probabilidades aplicado á las ciencias de observación, astronomía con toda extensión, hidrografía y física del globo, dibujo topográfico y geográfico, práctica astronómica en observatorio.
“…
“Escuela de bellas artes:
“(Artículo) 14. En esta escuela se enseñarán las siguientes materias:
“Estudios comunes para los escultores, pintores, grabadores y arquitectos.- Dibujo de la estampa. Dibujo de ornato. Dibujo del yeso. Dibujo del natural. Perspectiva teórico-práctica. Ordenes clásicos de arquitectura. Anatomía de las formas, (menos para los arquitectos) con práctica en el natural y en el cadáver. Historia general y particular de las bellas artes.
“Estudios para el profesor de pintura.- Claro-oscuro. Copia. Natural. Composición.
“Estudios para el profesor de escultura. – Copia Natural. Composición Práctica. Estudios para profesores de grabados en lámina, hueco y madera.- Copia. Natural. Composición. Práctica. Todos los grabadores en lámina y en madera, seguirán los cursos de pintura, y los de hueco tendrán la obligación de seguir el modelado en la escultura.
“Estudios para el profesor de arquitectura.- Copia de toda clase de monumentos, explicando el profesor el carácter propio de cada estilo. Geometría descriptiva aplicada. Mecánica aplicada á las construcciones. Geología y mineralogía aplicada á los materiales de construcción. Estática de las construcciones. Estática de las bóvedas y teoría de las construcciones. Arte de proyectar. Dibujo de máquinas. Estática de las bellas artes, é historia de la arquitectura explicada por los monumentos. Conocimiento de los instrumentos topográficos y su aplicación á la práctica.  Arquitectura legal.” [xxxvii]
Mediante decreto, el 24 de enero de 1868 quedó promulgado el Reglamento de Ley y con fecha del 15 de mayo de 1869 queda establecida una nueva Ley Orgánica de la Instrucción Pública en el Distrito Federal.
“Escuela de Ingenieros.
“(Artículo) 13º.- En esta escuela se enseñarán las materias siguientes: Para todos los ingenieros: Curso superior de matemáticas, comprendiendo la álgebra superior y cálculo infinitesimal, geometría analítica y geometría descriptiva.
“Para los ingenieros de minas: Mecánica analítica y aplicada, geodesia y astronomía práctica, topografía, dibujo topográfico y de máquinas, química aplicada y análisis químico, incluyendo la docimasia, [xxxviii] mineralogía, geología y paleontología, pozos artesianos, estudios teórico prácticos de labores de minas y metalurgia, ordenanzas de minería.
“Para los ingenieros mecánicos: Mecánica analítica y aplicada, dibujo de máquinas.
“Para los ingenieros topógrafos: Topografía, teoría y práctica del dibujo topográfico, mecánica analítica, geodesia y elementos de astronomía práctica.
“Para los ingenieros civiles: Topografía, teoría y práctica del dibujo topográfico, mecánica analítica y aplicada, conocimiento de materiales de construcción y de los terrenos en que deben establecerse las obras, estereotomía, dibujo arquitectónico, mecánica de las construcciones, carpintería de edificios, caminos comunes y de hierro, puentes, canales y obras en los puertos, composición.
“Para los ingenieros geógrafos e hidrógrafos: Topografía, hidráulica, mecánica analítica, geodesia, teoría y práctica del dibujo topográfico y del geográfico, astronomía teórico-práctica, hidrografía y física matemática del globo.
“Para los ingenieros arquitectos: Los mismos estudios. Los mismos estudios que para el ingeniero civil, menos caminos comunes y de hierro, puentes, canales y obras en los puertos. Cursarán, además, en la Escuela de Bellas Artes, lo que se dirá al tratar de esta última.
“Para los ensayadores y apartadores de metales: Álgebra superior y cálculo infinitesimal, geometría analítica, análisis químico, incluyendo la docimasia, mineralogía.
“Escuela de Bellas Artes
“(Artículo) 14º.- En esta escuela se enseñarán las siguientes materias:
“Estudios comunes para los escultores, pintores y grabadores.
“Dibujo de la estampa, ídem de ornato, ídem del yeso, ídem del natural, perspectiva teórico-práctica, órdenes clásicas de arquitectura, anatomía de las formas —menos para los arquitectos— con práctica en el natural y en el cadáver, historia general y particular de las bellas artes.
“Estudios para el profesor de pintura: Claro-oscuro, copia, natural, composición.
“Estudios para el profesor de escultura: Copia, natural, composición y práctica.
“Ídem para los profesores de grabados en lámina, hueco y madera.
“Copia, natural, composición, práctica. Todos los grabadores en lámina y en madera, seguirán los cursos de pintura y los grabadores en hueco tendrán la obligación de seguir la clase del modelado en la escultura.
“Ídem para el profesor de arquitectura. Copia de toda clase de monumentos, explicando el profesor el carácter propio de cada estilo, composición de las diversas partes de los edificios, arte de proyectar, estética e historia de las bellas artes y principalmente de la arquitectura, arquitectura legal y formación de presupuestos y avalúos.” [xxxix]
“En 1929, año de la autonomía de la Universidad Nacional de México, se divide oficialmente en Escuela Central de Artes Plásticas y Escuela Nacional de Arquitectura (”Academia de San Carlos” de hecho sigue vigente). [xl]
“En 1948, Enrique del Moral hace un inteligente ajuste al Plan de Estudios y el 11 de diciembre de 1953, todo, menos los museos y la Escuela de Artes Plásticas de San Carlos, emigra hacia Ciudad Universitaria; la Escuela Nacional de Arquitectura es ahora la Facultad de Arquitectura. El Museo de San Carlos pasa al INBA y el hermoso edificio de la Academia queda para los posgrados de la Escuela Nacional de Artes Plásticas y las licenciaturas son trasladadas a las funcionales instalaciones en Xochimilco.” [xli]
 “Se ha dicho reiteradamente que las academias son reminiscencias del pasado y que, como otras instituciones, se han vuelto inútiles por los cambios de la cultura… Sin embargo, si bien es cierto que, en la actualidad se encuentran en crisis, ésta puede ser superada, ya que las academias tienen por delante una función válida que cumplir: establecer los valores permanentes en relación con los cuales se pueden evaluar las corrientes del cambio.
                “… Acaso dejarán de ser torres de marfil y fortalezas del pasado, para establecer una vinculación profunda y estrecha con las fuerzas del presente; tal vez sirvan para auspiciar transformaciones, o para señalar criterios que orienten acerca del significado y el valor de los hechos artísticos, o puedan ayudar a despertar la sensibilidad y la percepción del público, y hacerlo capaz de distinguir lo que es innovación y expresión auténtica de la creatividad humana en el arte, de lo que es solamente intento frustrado o mera destrucción.” [xlii]
                En la Academia de San Carlos, con más o menos fortuna, a tiempo o con retraso, las tendencias artísticas surgidas en el transcurso de las eras enfrentaron a directivos y estudiantes, a las autoridades y patronazgos, al final, hechura humana, sufrió y sufre las tensiones derivadas de las situaciones humanas en conflicto.
Con el sello de sus protagonistas.
Maestros, directivos, alumnos no siempre de acuerdo ni en sintonía dan esplendor a la Historia de la Institución: Jerónimo Antonio Gil, Miguel Costanzó, Cosme de Acuña y Troncoso, Ginés de Andrés y Aguirre, Rafael Ximeno Planes, José Arias, Antonio González Velázquez, Manuel Tolsá, Joaquín Fabregat, Pedro Patiño Ixtolique, Mariano Perusquía, José María Vázquez, José Antonio Castro, Atanasio Echeverría, José Perovani, Felipe Fabris, José Damián Ortiz de Castro, Ignacio Castera, José Antonio González Velázquez, José Luis Rodríguez Alconedo (introductor de la técnica del “pastel” en México, independentista en las fuerzas de Morelos, fusilado en Apan), Francisco Eduardo Tresguerras, José Gutiérrez, José del Mazo y Avilés, Joaquín Heredia, José Agustín Paz, José María Echandía, José Buitrón y Velasco, Manuel Peredilla, José Eligio Delgadillo, Joaquín Frabegat, Dionisio Sancho, Pedro Vicente Rodríguez, Manuel Ardoz, Pelegrín Clavé, José Salomé Pina, Manuel Vilar, Martín Soriano, Juan Bellido, Felipe Sojo, Juan Bellido, Felipe Sojo, Pedro Patiño, Agustín Barragán, Amado Rosete, Luis Paredes, Epitacio Calvo, Miguel Noreña, Javier Cavallari, Antonio M. Anza,  Mariano Soto, Manuel Tellez Pizarro, Antonio Torres Torrija, Francisco Álvarez, Lorenzo de la Hidalga, Santiago Magaly, Sebastián Navaleón, Jorge Agustín Periam, Bernardo Couto, Ventura Enciso, Miguel Pacheco, Luis G. Campa, Eugenio Landesio, Luis Coto, José Jiménez, Gregorio Dumaine, Salvador Murillo, Félix Parra, José María Velasco, Juan Cordero, Santiago Rebull, Antonio Rivas Mercado, Gerardo Murillo (Dr. Atl), Rodrigo Gutiérrez, Hermenegildo Bustos, Miguel Cabrera, Bulmaro Guzmán, Julio Castellanos, Alfredo Zalce, Benjamín Coria, Antonio Rodríguez Luna, José Chávez Morado y Luis Sahagún… y muchos más, nombres, tendencias, aportes, incompatibilidades, contradicciones y convergencias en una institución con 234 años de vida humana compleja y nada fácil.
El rostro de La Academia.
“La fachada de la Academia es una obra notable. En estilo renacentista italiano, consta de dos cuerpos, alto y bajo; siendo este último un conjunto con seis ventanas con jambas [xliii] y cerramientos rectos de cantera. Está dividido simétricamente por un paño saliente coronado con un balcón con balaustrada de bronce y un portón de entrada con arco de medio punto, flanqueado por dos columnas pareadas a cada lado con fuste construido en cantera de Chiluca; poseen también, capitel corintio y basas de mármol de Carrara. De este cuerpo bajo, rematado por una cornisa corrida, se desplanta el segundo nivel cuyas ventanas (a excepción de la central, adornada con un copete moldurado), tienen un alfeizar con roleos y un sencillo cerramiento de arco de medio punto. Destacan sobre la fachada seis medallones circulares, cuatro en el primer cuerpo con las efigies en relieve de Gerónimo Gil, Fernando Mangino, Manuel Tolsá y Carlos III, y los del cuerpo alto que representan a los artistas del Renacimiento Miguel Ángel Buonarroti y Rafael Sanzio.” [xliv] Las obras de restauración para la fachada de la Academia corresponde al arquitecto  Javier Cavallari quien la inicia en el periodo de 1863 a 1864, terminadas hasta los años sesenta del siglo XIX.
                “Fue en 1858 cuando el arquitecto italiano Javier Cavallari (en realidad, Francesco Saverio Cavallari [Palermo, Italia. 1809–1896]) quien había sido contratado como director de la Academia, emprendió los trabajos que ampliaron y modificaron el viejo hospital, y que dieron por resultado el hermoso edificio que todavía podemos admirar. La fachada principal, de gusto clásico renacentista, es almohadillada; está adornada con medallones y un nicho que contiene una copia de la escultura de San Jorge, de Donatello. El original de bronce fue un obsequio del gobierno de Italia al de México por el Centenario de la Independencia. Hace cerca de un lustro era el que estaba en el nicho, hasta que un vendedor ambulante que amarraba su tenderete del cuello de la escultura tuvo a bien degollarlo. Ya restaurada se custodia en la biblioteca… En el interior sí se concluyeron los arreglos, dando como resultado un amplio patio en estilo neoclásico, con columnas en sus dos plantas. Lo cubre una bóveda de hierro y cristal que diseñó en 1912 el arquitecto Antonio Rivas Mercado.” [xlv]
La hermosa Galería.
Un palacio neoclásico preserva la riqueza de su historia: El Museo Nacional de San Carlos —Puente de Alvarado número 50, Colonia Tabacalera—: originalmente “Palacio del Conde de Buenavista”.
“La construcción del edificio del Museo Nacional de San Carlos se llevó a cabo a finales del siglo XVIII y principios del XIX y se le atribuye al arquitecto y escultor valenciano Manuel Tolsá… La historia del edificio se remonta al encargo realizado por la marquesa de Selva Nevada, María Josefa Rodríguez de Pinillos y Gómez de Bárcena, para entregarlo como patrimonio a su hijo José junto con el título de Conde de Buenavista.
“A lo largo del siglo XIX sirvió de residencia para distintos personajes de la historia de México. Ya en el siglo XX,  el edificio tuvo fines distintos a los residenciales. Por ejemplo, fue sede de la Tabacalera Mexicana [xlvi], de la Lotería Nacional y de la Escuela Nacional Preparatoria N° 4, entre otros. Finalmente en 1968 el edificio es cedido al Instituto Nacional de Bellas Artes y es destinado a albergar la colección de arte europeo antes resguardada por la Escuela Nacional de Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos).” [xlvii]
Las Fundaciones.
(Con algunas variantes en las fuentes quede este conjunto a manera de acercamiento.)


Academia de diseño de Florencia (1563 reorganizada en 1784)  ), Roma (1587), París (1648), Utrecht (1676), Nüremberg (1678), Viena (1692 reorganizada en 1770), Berlin y Charlottenburg (1696), Nancy (1702), Bolonia (1709), Ausburg (1710), Londres (1711, Bruselas —Brüssel en alemán, Bruxelles en francés, Brussel en neerlandés— (1711), Bordeaux (1712), Amsterdam (1718), San Petersburgo (1724), Toulouse (1726), Estocolmo —Stockholm— (1735), Ferrara (1737), Montpellier (1738), Rouen (1741), Tournai (1746), København— Copenhaguen—, Luca y Reims ((1748), Gante (1748), Dresden y Beauvais ((1750), Toulouse y Amberes (1750), Génova y Ginerbra (1751), San Fernando de Madrid, Marseille,  Manheim y Mantua (1752), San Carlos de Valencia y Glasgow (1753), Academia Capitolina de Roma (1754), Lille (1755), Nápoles y Bayreuth (1756), Venecia, Mainz y Lyon (1757), Nantes (1757), Le Mans (1757), Amiens y Ámsterdam (1758), Tours y Malines (1761), Grenoble y Stuttgart ((1762), Parma (1763), Saint Omer, Dusseldorf y Dijon ((1767), San Carlos en Valencia y London (1768), Carrara y Bruselas? —Bruxhelle, rebautizada como Imperial y Real Academia de Ciencias y Letras de Bruselas, en 1772— (1769),  Aix, Arràs y Douai (1770), Poitiers y Ohringen (1771), Erfurt (1772), Zurich, Troyes, Rotterdam, Oudenaard, Besançon, Zweinbrücken y Lieja (1773), Frankfurt, Leipzig, Weimar y Munich — München— (1774), Barcelona —Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi— (1775), Milán (1776), Cassel (1777), Edinburgh, Turín, Yprés, Middelburg, Zaragoza  y La Haya (1778), Valladolid, Augsburg y Bayonne (1779), Mons y Real Academia de San Carlos de Nueva España [Academia Nacional de San Carlos de México en 1821] (1781), Chatelleraul y Langres (1782), Academia Imperial de San Carlos de México en 1863, Escuela Nacional de Bellas Artes en 1867—, Macon, Saint Quintin y Valenccienes (1783), Toulon, Módena, Karlsruhe y Orleans (1786), Gotha (1787), Cádiz (1789), Zaragoza (1792)…


Notas:
[i]Edición conmemorativa 70 aniversario, 2006 del Fondo de Cultura Económica basado en la primera edición del mismo FCE publicada en 1947.
[ii] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[iii] Academia de San Carlos documento (132.248.9.195/pdtestdf/0310098/A4.pdf) Capítulo I. La fundación de la Academia de San Carlos.
[iv] Ídem.
[v] Ibídem.
[vi] Ibídem.
[vii] Ibídem.
[viii] El Hospital Real del Amor de Dios, fundado en 1539 por el franciscano Juan de Zumárraga (Durango, Vizcaya, 1476 - México, 1548), primer obispo novohispano a partir de 1528.
[ix] Ibídem.
[x] realacademiasancarlos.com
[xi] El Mariscal de Campo y Caballero de la Orden de Alcántara, Martín de Mayorga y Ferrer (Barcelona, 12 de septiembre de 1721 - Cádiz, 1783), fue el  47º virrey de Nueva España en el periodo del 23 de agosto de 1779 al 28 de abril de 1783.
[xii] Ya en tiempos del efímero 48º Virrey de Nueva España, del 29 de abril de 1783 al 3 de noviembre de 1784. “Matías de Gálvez y Gallardo (Málaga, España 1717- Ciudad de México 1784). Hombre ambicioso, sin cultura, inició su gobierno en 1783. El pueblo aseguraba que había mandado a envenenar a su antecesor…”. arts-history.mx Le sucedió su hijo Bernardo de Gálvez y Madrid, 49º Virrey de Nueva España en otro periodo efímero, del 17 de junio de 1785 hasta su muerte (con sospecha de envenenamiento) en Tacubaya, el 30 de noviembre de 1786.
[xiii] Elizabeth Fuentes Rojas. La Academia de San Carlos y los constructores del Neoclásico. Primer catálogo de dibujo arquitectónico 1779-1843, páginas 14 y 15. Universidad Nacional Autónoma de México, 2002.
[xiv] Ricardo I. Prado Núñez. Doctor en Arquitectura. La Academia de San Carlos. aapaunam.mx/revista oct-dic
[xv] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xvi] A esta corriente artística (nazarena) la ejemplifica notoriamente el trabajo titulado Italia y Germania de Johann Friedrich Overbeck (Lübeck, 3 de julio de 1789 – Roma, 12 de noviembre de 1869), óleo sobre tela de 104.7 x 94.4 centímetros con realización 1811 a 1828 y resguardada en el Neue Pinakothek (Minich).
“Nazarenos. Grupo de pintores alemanes de comienzos del siglo xix, defensores de la función religiosa y moral del arte y del retorno a los ideales de la Edad Media. El núcleo del grupo se estableció en 1809 cuando seis estudiantes de la Academia de Viena constituyeron una asociación llamada Hermandad de San Lucas (Lukasbrüder), en referencia al patrono de los pintores. El nombre de Nazarenos les fue otorgado irónicamente debido a su predilección por las vestiduras y peinados bíblicos. Deseaban revivir el ambiente de trabajo y la sincera espiritualidad de la Edad Media, y vivieron y trabajaron juntos de una forma cuasi monástica. En 1810, Overbeck, Pforr y otros dos miembros se trasladaron a Roma, donde ocuparon el abandonado monasterio de San Isidoro. Allí se les unió Peter von Cornelius y otros. Uno de sus propósitos era resucitar la pintura monumental al fresco, y tuvieron la suerte de obtener dos importantes encargos que hicieron su obra famosa internacionalmente (Casa Bartholdy, 1816--1817; hoy, las pinturas están en los Staatliche Mus. de Berlín; Casino Massimo, Roma, 1817-1829). Estilísticamente remiten a Perugino, y muestran la claridad del color y el dibujo, así como la tendencia al abigarramiento y la insipidez que caracterizan su obra.” arts4x.com
“Nazarenos es el nombre por el que la gente con humor conocía en Roma a un grupo de artistas germanos que vivían en comunidad y que llevaban el pelo largo y con la raya en medio, peinado a la nazarena, que recordaba a Cristo. Se trataba de la Hermandad de San Lucas, fundada en 1809 en Viena por alumnos de la Academia que en ese mismo año se trasladaron a Roma, donde llevarán juntos un régimen de vida propio de santurrones. En 1810 se instalaron en el monasterio de San Isidoro. Los fundadores fueron, entre otros, Johann Friedrich Overbeck (1789-1869) y Franz Pforr (1788-1812), pero pronto se les unirá un sinfín de pintores centroeuropeos, entre los que se encontraban Peter Cornelius (1783-1867), Friedrich Olivier (1785-1841), Wilhelm Schadow (1788-1862), Julius Schnorr von Carolsfeld (1794-1853) y C. Ph. Fohr (1795-1818). También el viejo J. A. Koch guardó relación con el grupo. La actividad nazarena tiene muchos síntomas de extravagancia. En realidad era el descontento causado por la trivialidad de las enseñanzas académicas lo que impulsó a los fundadores a una suerte de militancia estética en favor de valores artísticos auténticos, de experiencias de extatismo artístico como las que, con absoluta ingenuidad, contaba Wackenroder que habían tenido los verdaderos artistas en su novela entusiasta de 1797 Efusiones del corazón de un monje amante del arte. La Hermandad de San Lucas trató de asimilar a Rafael y a los primitivos italianos y alemanes a través de una lectura melindrosa del tipo del entendimiento artístico de Wackenroder y L. Tieck. Como las virtudes espirituales parecían un ingrediente imprescindible del auténtico artista primitivo, el ideario nazareno fue el de un arte confesional. Eran frecuentes las conversiones al catolicismo entre los miembros, pues aspiraban a ser visitados por la Musa al recibir la Comunión y quizá también a recibir algún encargo de la Iglesia.” Virginia Tovar Martín. “Los nazarenos y la recuperación de la historia.” artehistoria.jcyl.es
[xvii] Jorge Alberto Manrique. Comentario a “Nazareni, accademici di San Luca e purisiti nel primo ottocento romantico a Roma”, Corrado Maltese. Página 83 Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xviii] Montea: 1 s. f. Acción de montear.montea2 s. f. Dibujo a tamaño natural de un elemento arquitectónico realizado cerca de su lugar de emplazamiento para que sirva como guía a la hora de construirlo. Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L
[xix] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xx] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xxi] Esther Acevedo, Rosa E. Casanova, Estela Eguiarte y Eloísa Uribe. El patrocinio de la Academia y la producción pictórica, 1843-1857. Páginas 95 y 96. Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xxii] Dr. Octavio Rivero Serrano. Rector de la Universidad nacional Autónoma de México. Páginas 12 y 13. Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xxiii]Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xxiv] Lucas Alamán y Escalada (Guanajuato, 1792- Ciudad de México, 1853) Insigne historiador y político de sesgo conservador mexicano: Es conocida su oposición al movimiento iniciado por don Miguel Hidalgo y Costilla y su participación en la muerte del general don Vicente Guerrero, cargo del que se le exoneró ante una defensa desarrollada por él mismo.
[xxv]bicentenario.gob.mx
[xxvi] bicentenario.tamaulipas.gob.mx
[xxvii] Guadalupe Victoria. Serie de cuadernos conmemorativos (Número 15). Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM). Comisión Nacional para las celebraciones del 175 aniversario de la Independencia nacional y 75 aniversario de la Revolución Mexicana. 1985. Página 11.
[xxviii] Q.H. Cuauhtémoc D. Molina García. Benito Juárez y el pensamiento masónico.  freemasons-freemasonry.com
[xxix] Escuela Nacional de Artes Plásticas (1929). Salvador Toscano. Cometario, Página 32. Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xxx] Esther Acevedo, Rosa E. Casanova, Estela Eguiarte y Eloísa Uribe. El patrocinio de la Academia y la producción pictórica, 1843-1857. Página 90. Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xxxi]"Sin instrucción no hay libertad, y, cuanto más difundida esté aquélla, tanto más sólida se hallará ésta." Lucas Alamán.
[xxxii] Esther Acevedo, Rosa E. Casanova, Estela Eguiarte y Eloísa Uribe. El patrocinio de la Academia y la producción pictórica, 1843-1857. Páginas 94 y 95. Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xxxiii] Erika Pani. El proyecto de estado de Maximiliano. Páginas 443-444. Remite con nota 98 a Ramírez., 1985, p. 69.
[xxxiv] Remite con nota 99 a: Niceto de Zamacois (Historia de Méjico, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días…), 1882, t. xvviii, p. 152. Según Rosa Casanova, en los proyectos para este monumento es la primera vez que se representan juntos los héroes de la independencia, en (Eloísa) Uribe (Y todo por una nación. Historia social de la producción plástica de la Ciudad de México, 1761-1910. México. Instituto Nacional de Antropología e Historia). Erika Pani, El proyecto de estado de Maximiliano, página 444.
[xxxv]La ciudad y el Segundo Imperio. Ángeles González Gamio.
revistadelauniversidad.unam.mx
[xxxvi] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xxxvii] LEY ORGÁNICA DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA EN EL DISTRITO FEDERAL. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el día 2 de Diciembre de 1867. Ministerio de Justicia e Instrucción Pública.- El ciudadano presidente de la república se ha servido dirigirme el decreto que sigue:
Benito Juárez, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, á sus habitantes, sabed: que en virtud de las facultades de que me hallo investigo, y Considerando que difundir la ilustración en el pueblo es el medio más seguro y eficaz de moralizarlo y de establecer de una manera sólida la libertad y el respeto á la Constitución y a las leyes…
[xxxviii] Del Diccionario de la Real Academia Española: (docimasia. (Del gr. δοκιμασα, de δοκιμζειν, probar, ensayar). 1. f. Arte de ensayar los minerales para determinar los metales que contienen y en qué proporción.,
[xxxix] Ministerio de Justicia e Instrucción Pública. Sección 2a. El ciudadano Presidente de la República ha tenido a bien acordar que el texto de la ley de 2 de diciembre de 1867 quede modificado en los términos siguientes, en que están comprendidas todas las reformas que se han hecho hasta ahora en dicha ley, en virtud de las facultades que el Congreso de la Unión concedió al Ejecutivo en su decreto de 13 de enero del presente año, y cuyas reformas le fueron comunicadas a la junta directiva de Instrucción Pública con fecha 31 de marzo próximo pasado. Ley Orgánica de la Instrucción Pública en el Distrito Federal
[xl] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xli] Academia de San Carlos. arquba.com/monografias-de-arquitectura/academia-de-san-carlos
[xlii] Beatriz de la Fuente. Directora del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM. Palabras de apertura, páginas 10 y 11. Las Academias de Arte. (VII Coloquio Internacional en Guanajuato). Universidad Nacional Autónoma de México. 1985.
[xliii]jamba. (Del fr. jambe, pierna). 1. f. Arq. Cada una de las dos piezas labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o el arco de ellas. Diccionario usual de la Real Academia Española.
[xliv] La Academia de San Carlos, página 299. Ricardo I. Prado Núñez. Doctor en Arquitectura. aapaunam.mx/Revista/REV-A4-VOL4-OctDic/La-Academia-de-S… PDF
[xlv] La Academia de San Carlos. Ángeles González Gamio. La Jornada. Domingo 4 de noviembre de 2012. jornada.unam.mx/2012/11/04
[xlvi] “… Desde su formación en 1899 la fábrica se asentó en la casa del conde de Buenavista que había dado nombre al rumbo del Puente de Alvarado… que había sido habitada por el general Bazaine durante la Intervención Francesa…”. Denise Hellion. Humo y cenizas. Los inicios de la publicidad cigarrera en la ciudad de México, página 145. Instituto Nacional de Antropología e historia, 2013. El nombre de la compañía Tabacalera Mexicana, S. A., quedará fijo en la referencia nacida de ella para denominar el espacio de su origen y residencia en la ahora Colonia Tabacalera en el Distrito Federal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde Ourem hasta Zacatecas

Parroquia de Fátima Víctor Manuel López Wario "Un día de primavera de 1916, en Fátima, pequeña villa cerca de Ourem, ...